Adiós a García Márquez desde la primera fila

Hasta tres horas y media esperaron los del primer grupo de 30 personas que ingresaron al Palacio de Bellas Artes para despedir las cenizas del escritor y periodista colombiano.

Ciudad de México

Valió la pena esperar hasta tres horas y media para ingresar al Palacio de Bellas Artes, en el primer grupo de 30 personas que acudieron a despedir y homenajear las cenizas de Gabriel García Márquez.

Sentimientos encontrados experimentaron quienes dijeron adiós al escritor y periodista colombiano que radicó en México en sus últimos años: tristeza por la partida física y felicidad por la obra escrita que se queda.

Novela de Gabo y una copa de vino

"Para mí es una tristeza muy grande que Gabo nos haya dejado y por todos los momentos de felicidad que él me brindó al leer sus novelas; por eso estoy aquí, y no me importó hacer tres horas de fila con tal de estar un momento cerca de él; que estés donde estés te encuentres muy bien, Gabo", dice la profesora Almendra López Luján.

Cien años de soledad es la obra que más disfruta del Premio Nobel de Literatura 1992, y la vuelve a leer por lo menos una vez cada año, porque "me dejó, todo, todo el realismo, la narrativa, la forma en que él nos hace vivir, cada que vuelvo a leer la novela encuentro cosas nuevas en ella y vuelvo a vivirla intensamente".

Profesora de inglés y maestra de preescolar, a cargo de un jardín de niños, Almendra López Luján resume que la muerte de García Márquez, ocurrida el jueves pasado, "es muy triste para mí, porque se va una de las glorias de la literatura latinoamericana, hispanoamericana, pero se quedan sus libros y todo lo que él nos regaló. Y no hay nada mejor que una novela de Gabo y una copa de vino".

"Aunque sea así, en una cajita"

Valeria Adriana Salazar denota tristeza en su juvenil rostro. Narra lo que sintió en esta despedida del autor de La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada:

"Fue emotivo verlo a él, hecho cenizas, pero creo que deja un legado que es la literatura y el periodismo. Creo que fue algo emotivo verlo aunque sea así, en una cajita, pero fue algo muy importante para nosotros".

Valeria Adriana Salazar, estudiante de enfermería general en el Cetis 76, esperó a las afueras de Bellas Artes casi tres horas y media para entrar, "pero fui de las primeras y creo que valió la pena la espera, venir a despedirlo, aunque sea un momento".

Con Cien años de soledad, ella también se siente marcada por la obra del escritor nacido en Aracataca: "Fue la obra más impactante y hermosa para mí, y siempre ha sido", aunque básicamente solo ha leído tres novelas del autor.

"Me falta todavía, pero por mi corta edad tal vez no he conocido mucho de él; me parece que fue una persona extraordinaria, por su escritura y por la manera de ejercer el periodismo".

La joven estudiante lamenta que la mayor parte de los mexicanos no lea y considera que muchos acudieran a Bellas Artes, "por morbo, por simple atracción de saber quién fue, porque apenas lo están conociendo, pero esperemos que esto marque y realmente el mexicano empiece a leer porque se abren más mentes y no nos dejaremos ya de nadie, como decía Gabriel García Márquez".

Como Florentino Ariza

Luis Cervantes se identifica con Florentino Ariza, personaje al que el autor colombiano dio vida en El amor en los tiempos del cólera, porque "creo mucho en el amor de esa manera, como lo plasma en ese libro".

Con 18 años de edad, el alumno de diseño y comunicación visual en la Facultad de Artes y Diseño de la UNAM refiere que llegó desde las 11:00 de la mañana a Bellas Artes, cuando todavía no había fila y por ello fue de los primeros en entrar a despedir las cenizas del autor de Crónica de una muerte anunciada y La hojarasca.

Cervantes también ha leído Memorias de mis putas tristes y considera que la partida de García Márquez no la siente tanto como ausencia, "porque como dejó tanto legado, metafóricamente va a seguir existiendo, no es como si se hubiera ido".

Proveniente de Ecatepec, Estado de México, el estudiante asegura que desde antes del fallecimiento del autor cuyas obras fueron traducidas a más de 20 idiomas, tenía la intención de leer varios de los libros del sudamericano, "tengo una lista de libros y hay varios títulos de él que me interesa leer, como Cien años de soledad".

No saldrá otro como él

Marcelina Rosas Martínez, de 50 años de edad, ama de casa, dice que acudió a Bellas Artes porque "admiraba mucho al señor", de quien le gusta El amor en los tiempos del cólera, y a quien visitó días atrás en el hospital cuando estuvo enfermo y luego "estuve yendo a su casa", en la calle Fuego de la colonia Jardines del Pedregal.

García Márquez deja su obra, dice, pero "ya se acabó todo, porque ya no creo que vaya a salir otro como él".