En Milpa Alta ahora producen electricidad con nopales

El proyecto de tratamiento integral de residuos orgánicos procesa los desechos de nopal que se producen a diario en el Centro de Acopio de Milpa Alta y los convierte en energía eléctrica.

Ciudad de México

En Milpa Alta, los nopales no sólo mueven la economía local, también generan energía eléctrica.

Desde hace un par de semanas, los desechos orgánicos que se producen a diario en el Centro de Acopio y Comercialización de Nopal-Verdura de la delegación ayudan a generar electricidad y un lodo especial que, además de ser usado como fertilizante, puede ayudar a la regeneración del suelo árido.

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El camino no fue fácil. Primero, los 300 productores locales que trabajan en el Centro de Acopio lograron lo que pocos: separar más de 90 por ciento de la basura que a diario se genera, en orgánica e inorgánica.

El Sistema para el Tratamiento Integral en Sitio de Residuos Orgánicos Mbio generará:
170 metros cúbicos de biogás =
175 kilowatts hora por día =
energía que usan 100 casas a diario

Una vez adquirido y reafirmado ese hábito, se dio el siguiente paso: iniciar con un proyecto de biodigestor que transforma los desperdicios orgánicos limpios en biogás y biofertilizador.

Esta planta piloto del Sistema para el Tratamiento Integral en Sitio de Residuos Orgánicos Mbio, es la única de su tipo en el país y la más grande de América Latina y es capaz de generar 170 metros cúbicos de biogás, que son transformados en 175 kilowatts hora por día, energía eléctrica suficiente para iluminar el Centro de Acopio desde que inicia sus actividades, a las 3:00 horas, hasta el cierre a las 18:00 horas.

Con esta energía generada se puede proveer electricidad a 100 casas diariamente.

"El nopal se degrada y va a producir energía eléctrica y fertilizante orgánico", dice Arturo Ramírez Iturbe, un productor local quien vende nopal en el Centro de Acopio.

  • Todo el proceso inicia cuando llegan a la planta unas tres toneladas de residuos de nopal y algunas otras verduras y se lanzan al contenedor de residuos donde "se licúan".
  • Este licuado pasa al biodigestor, donde gracias a bacterias anaerobias que viven dentro a unos 55° C, se degrada. La degradación toma 30 días.
  • Este proceso genera biogás, que es convertido en energía eléctrica.
  • Los restos orgánicos pasan a un último proceso de presión, una especie de exprimidor gigante que extrae todo el líquido y deja únicamente un lodo que sirve como biofertilizante.


(En el primer paso, los desechos orgánicos se "licúan" antes de pasar al biodigestor. Foto: Especial)


De esta forma, se aprovechan todos los desechos orgánicos que se generan a diario.

Este proyecto, que requirió una inversión de 13.7 millones de pesos -aportados por el gobierno de la ciudad-, fue desarrollado por Suema, una microempresa mexicana dedicada al desarrollo de tecnología para el manejo de residuos sólidos.

Esta empresa es la responsable de echar a andar la planta y mantener su operación durante todo el primer año, hasta que alcance su máxima capacidad de procesamiento, que será de unas 100 toneladas de residuos de nopal y verdura cada mes.

A partir del segundo año, la delegación de Milpa Alta se encargará de la manutención y operación del biodigestor.


(El biodigestor tiene capacidad para procesar 100 toneladas de residuos orgánicos al mes. Foto: Especial)


>>Los pioneros en la CdMx

Los más de 300 productores que trabajan en el Centro de Acopio de Milpa Alta son un ejemplo: han logrado separar 90% de los desechos que producen a diario en orgánicos e inorgánicos

En la Ciudad de México, a diario, se generan 12 mil 840 toneladas de residuos y, tan sólo del traslado a los sitios de disposición final, el gobierno capitalino paga poco menos de un millón de pesos diarios, eso sin contar la recolección en casas.

De los desechos orgánicos que se generan en la ciudad, 52 por ciento no pueden ser aprovechados porque los ciudadanos no los separamos.

De ahí la importancia del Centro de Acopio de Milpa Alta, que es el que más y mejor clasifica la basura que produce.

Esta planta piloto es la única de su tipo en el país, y es el ejemplo de lo que podría hacerse en los 300 mercados públicos de la Ciudad de México.

"La importancia de este modelo de operación es que puede replicarse en las distintas delegaciones, para eliminar los residuos orgánicos y contribuir a disminuir los gastos que realiza el gobierno de la Ciudad de México para trasladarlos hasta el sitio de confinamiento", señala la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación capitalina, misma que financió el proyecto.

Por esto, el Centro de Acopio de Milpa Alta se ha convertido en un ejemplo de cómo ser autosustentable y ahora cierra el círculo: separa los residuos, mismos que convierte en energía eléctrica verde... y espinosa.


(Foto: Notimex)


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