Este miércoles, visita guiada al Panteón del Tepeyac

Allí reposan los restos de Antonio López de Santa Anna, Filomeno Mata, Xavier Villaurrutia y otros mexicanos célebres en tumbas de estilos que van del neogótico al art nouveau y art decó.

Ciudad de México

Con motivo de Día de Muertos, la Delegación realizará este miércoles una procesión guiada al panteón Tepeyac, el cual cumplió 50 años.

 

En ese panteón reposan los restos de Antonio López de Santa Anna, Filomeno Mata, José María Velasco y Xavier Villaurrutia, entre otros.

 

Durante el evento habrá luz y sonido, narrativas de mitos y leyendas y un monólogo de “La Llorona”.

 

Como parte de las festividades de Día de Muertos, en la Delegación Gustavo A. Madero tendrá lugar una procesión de la explanada delegacional al histórico y tricentenario Panteón del Tepeyac.

 

A partir de las 18:00 horas, la administración encabezada por Nora Arias, iniciará una ceremonia de iniciación en la víspera de los difuntos y una noche de leyenda, en la que se narrarán mitos, y se montará un espectáculo de danza y música.

 

En punto de las 20:00 horas, la celebración se extenderá al Panteón del Tepeyac, con el  monólogo de “La Llorona” en el que habrá música, cuentos, poesía y leyendas en zancos, a cargo de la compañía “La Zancuda, anecdotario”.

 

Este recorrido partirá de la explanada delegacional con destino al cementerio, ahí las puertas se abrirán a los visitantes, quienes en una visita guiada conocerán la historia, los nombres y las obras arquitectónicas que encierra el Panteón del Tepeyac.

 

En esta ocasión la entrada al público será libre para conmemorar la tradición del Día de Muertos. En otras fechas se llevan a cabo visitas guiadas, cuya autorización debe solicitarse por escrito en la Delegación Gustavo A. Madero.

 

Las autoridades de la Delegación Gustavo A. Madero participan como garante del Panteón del Tepeyac, que es un cementerio que data de la época virreinal y destaca por la riqueza artística y testimonial de su considerable cúmulo de monumentos funerarios, representativos de varios estilos y corrientes estéticas del pasado como el romanticismo, el neogótico, el art nouveau y art decó.

 

 La historia y documentos oficiales señalan que el Panteón del Tepeyac fue fundado en 1660 por el canónigo doctor Juan María Quintana, caballero de la orden de Guadalupe, quien años más tarde sería inhumado ahí.

 

 

Fue elegido por las familias devotas de la Virgen de Guadalupe para enterrar a sus deudos. En 1859 quedó bajo la administración del ayuntamiento capitalino. Doce años después, cuando los cementerios ubicados dentro de los límites urbanos fueron clausurado, se determinó que el de la Villa Guadalupe lo sustituyera.

 

Este lugar alcanzó su esplendor hacia finales del siglo XIX, gracias a obras de artistas europeos como el escultor Adolfo Ponzanelli y Enrique Alciati, el primero realizó las estatuas monumentales de la fachada del Palacio de Bellas Artes.

 

Trabajó en las revestimientos del monumento a Álvaro Obregón, el de la Revolución y de los Niños Héroes. Junto con Alciati,  fueron contratados para el diseño y la construcción de la Columna de la Independencia.

 

Entre los monumentos funerarios más cautivadores y con más de un siglo de antigüedad, está la escultura conocida como “El Ángel del Silencio”, creada en 1896 por el artista Giulio Monteverdi. Cuenta la leyenda que al golpear cualquiera de sus alas, la pieza emite un prolongado y cautivante sonido musical.

 

En este camposanto se encuentran enterrados personajes como el controvertido general Antonio López de Santa Anna, presidente de México en 1833, 1839, 1841 y 1844, anunciando ya el estilo totalitario, que distinguiría su último período.

 

Algunos de los más destacados artistas mexicanos, como el paisajista José María Velasco, el compositor Ernesto Elorduy y el poeta Xavier Villaurrutia, el torero Ponciano Díaz; Filomeno Mata, opositor de la dictadura porfirista y director del Diario del Hogar; Rafael Lucio, médico del presidente Juárez y director del primer hospital de leprosos.

 

Y el arquitecto español Lorenzo de la Hidalga, constructor del Teatro Nacional y a quien se le debe el nombre de Zócalo para el primer cuadro de la Ciudad de México.

 

Estas acciones implementadas por la demarcación, son parte de los compromisos  por contribuir a la cultura y mantener viva una celebración mexicana, que honra a los difuntos el 1 y 2 de noviembre.