Con solventes y escobas, la retaguardia del desfile

Una cuadrilla de 46 empleados de limpieza se encargó de quitar 300 pintas y 400 pegotes que a su paso dejaron los trabajadores que marcharon este primero de mayo en Paseo de la Reforma.

Ciudad de México

Minutos después del medio día, cuando el último grupo de trabajadores que participó en el desfile del Primero de Mayo abandonó la zona del Ángel de la Independencia para avanzar con dirección al Zócalo, un menudo ejército de hombres y mujeres vestidos  de colores fosforescentes, armados con solventes, escobas y bolsas para la basura inició su propia marcha: la limpieza de Paseo de la Reforma.

La cuadrilla de 46 empleados de limpieza de una empresa que contrata el gobierno capitalino, se dividió en varios equipos para dar cobertura a camellones, banquetas y calle; la tarea: recolectar la basura, retirar pegotes y quitar pintas en bardas, casetas telefónicas, parabuses e incluso estaciones de Ecobicis.

“Somos de la empresa Multiservicios”, comparte Alfredo Suárez, coordinador de áreas verdes en el tramo de Paseo de la Reforma que comienza en el Ángel de la Independencia y concluye en la estación Hidalgo del Metro.

“Estamos principalmente retirando los pegotes y las pintas. Los pegotes los quitamos con agua y las pintas son un poco más complicadas, tenemos que usar thinner. Ningún pegote se puede quedar más de un día”, dice Alfredo Suárez refiriéndose a la propaganda que pegaron algunos de los participantes del desfile conmemorativo del Día del Trabajo.

A unos minutos de concluir la limpieza del tramo asignado a la cuadrilla de 46 trabajadores, el equipo recolectó tres toneladas y media de basura, de acuerdo al estimado de Alfredo Suárez. “Por la velocidad con que hacemos esto (la limpieza) no nos da mucha oportunidad de separar, pero en sí casi todo lo juntado es papel”, comparte.

Miguel Ángel Santez, de 18 años de edad, es uno de los trabajadores de limpieza; carga una bolsa negra para recolectar basura, un trapo y una botella de plástico con solvente. Se detiene en la parte trasera de un kiosco de revistas y comienza a tallar para quitar una marca de pintura.

“Aquí todos hacemos de todo. Lo más difícil es quitar las pintas de la banqueta, para esas tenemos que usar cepillos de alambre y darle duro, le toca al que la ve, todos hacemos todo”, comparte.

El equipo avanza y a punto de llegar a Bucareli se detiene frente a un edificio de vidrios, “esto apenas con la escalera”, dice uno de ellos al tiempo que señala la parte superior del edificio. “A veces nos la ponen bien difícil, esos es lo que ellos no ven (los participantes en el desfile)”, comenta Arlet Badillo Viche mientras se sienta en una jardinera aprovechando que el compañero que trae la escalera viene una cuadra atrás.

“Casi como que anduviéramos en el desfile del trabajo, na mas que nosotros si andamos trabajando”, concluye Arlet.