Crónica de un Metro atascado

Cientos de trabajadores quedaron varados en la estación Pantitlán de la Línea 1. Los trenes se tardaron en pasar más de 24 minutos. "El Metro está peor", dice una pasajera.

Ciudad de México

Son las 8:40 de la mañana del martes. Como cada mañana, cientos de trabajadores inundan la estación Pantitlán del Metro; sus tiempos están medidos; hay apretones y empujones: la vendimia matutina.

Un tren está parado. 'Atascado' de gente. Ya nadie intenta subir. No avanzaba ni llega otro. La gente comienza a desesperar.

Los chiflidos no esperan. 8:50 avanza el convoy de la Línea 1 cargado de gente.

"Chingada madre", vocifera Carlos que entra a trabajar a las 9 de la mañana en el Centro Histórico. Son las 8:59 de la mañana y él apenas está en Pantitlán. "En esos 20 minutos que se tardó el Metro hubiera llegado", lamenta.

El andén está abarrotado. Se empujan, todos quieren llegar hasta adelante. Algunos se asoman a las vías esperando ver la luz del metro. No hay nada.

Juanita reprocha la tardanza de los trenes. No porque tenga que llegar a su trabajo, sino porque aumentaron la tarifa del boleto a 5 pesos y "el Metro está peor".

Son las 9:00 de la mañana. Los que entran a esa hora están más que fastidiados. Comienzan a reportarse por celular a sus trabajos: "está de la chingada. No pasa ninguno". "Ahorita llego, no hay Metro". "Estoy parado en Panti". "Ya, ya, ya, ya voy".

"No es la primera vez que me toca, la otra vez me tocó pero del lado de la Línea 9", dice con resignación un hombre a su acompañante.

Dos hombres de traje negro y con el logotipo diminuto del Metro bajan del otro lado del andén. "Órale hijos de su puta madre" (Chiflidos), "Dejen de pasearse como nenas y pónganse a trabajar", "A ver a qué hora", reclaman a los hombres de negro que parecen estar en otro asunto.

A las 9:04 de la mañana llega un convoy. La mayoría quiere correr para a entrar, pero no hay forma de moverse entre la multitud.

Elementos de la Policía Bancaria Industrial hacen presencia en el lado exclusivo para mujeres. Las puertas se abren. Todos intentan entrar al mismo tiempo. Así es siempre. Aunque hoy hay más gente.

Uno de los policías busca que entre las mujeres no se cuelen hombres. "Los policías se obsesionan con su papel" y los buscaban como delincuentes para sacarlos, dice un pasajero que sigue con la mirada a un agente.

Los daños no quedaron en Pantitlán: se subieron con los pasajeros al vagón.

"Hazte pa'lla, carnal, ve como me tienen, dice un joven con una gorra con las siglas LA y que aparenta ser de piel de cocodrilo. Está entre la puerta y brazos de otros pasajeros.

"Vete en taxi si no quieres que te empujen", grita otro.

Dos pasajeros no se conocen, pero sus caras están muy cerca. Sólo esquivan sus miradas.

Es la estación Balderas a las 9:40 de la mañana. Ha pasado una hora desde Pantitlán. Así como bajan los usuarios, también suben. "Dejen salir antes de entrar, si no no van a poder meterse", grita un policía; la mayoría lo ignora. Alguien echa bronca: ¡déjenme salir!

La cuenta de Twitter del Sistema de Transporte Colectivo Metro, @STCMetroCDMX, informa a las 9:12: "un contratiempo con un tren en L1, se está atendiendo, nos genera retraso, gracias".