Surfeo en el asfalto: 'skatódromos' en el DF

“Andar en mi tabla me ha enseñado a ser más observador y perseverante”.

Ciudad de México

Luis Roberto y Pedro pasan en promedio cuatro horas diarias practicando trucos (piruetas) en su patineta; los fines de semana le dedican todo el día. No es mucho ni poco tiempo, dicen, solo el necesario si quieren progresar y destacar en el "skatodromo" ubicado en la ribera de San Cosme. Es como su segunda casa, aquí no importa el tráfico ni los claxonazos de los autos que son ignorados bajo el rodar de las ruedas y los sonidos secos de las caídas por las rampas.

¿Calor? En este bajo puente de Circuito Interior solo hay sombra y una refrescante corriente de aire que agita el cabello largo de Luis Roberto, el joven de 18 años que estudia sexto semestre de preparatoria para poder convertirse en biólogo. Honesto, confiesa "sí descuido el tiempo de la escuela pero creo que vale la pena porque hago algo que me gusta, andar en mi tabla me ha enseñado a ser más observador y perseverante".

Su afición comenzó hace seis años cuando recibió como obsequio su primera patineta. Según sus cuentas, la que utiliza hoy es quizás la número cincuenta y destaca por sus ruedas color verde limón. "Es que cambio de tabla cada dos o cuatro meses, te das cuenta cuándo hacerlo porque ya no sientes igual el rebote o sientes la tabla como cartón".

Según recuerda los primeros skaters (patinadores) que vio, estaban en una pista que acababan de construir en su colonia. Su primera impresión fue que surfeaban el asfalto, aunque la descripción no es nueva pues la historia de éste deporte -considerado extremo- refiere que el skate es justamente una variación del surf pero sin olas y con ruedas. De hecho, Luis Roberto luce así cuando patina: ágil, rápido, sacando partido a sus 54 kilos de peso contra su estatura de 1.70 metros.

En el skatodromo (oficialmente llamado skatepark) Luis Roberto encuentra regularmente a sus amigos. "Se pone más chido cuando llegan ellos" dice. Pedro tiene 19 años y quiere ser ingeniero automotriz aunque ahora cursa el segundo cuatrimestre de prepa. Su vida como skate es cuestión de sumas y restas: aprendió a los 13, en tres años mejoró; un año estuvo fuera de circulación porque se fracturó un tobillo y fue necesario ponerle placa y clavos. Pero cuando pudo volver a caminar y trotar, lo primero que hizo fue subirse a la patineta otra vez.

"Siempre salgo de casa con ella. Al principio me daba miedo lanzarme al vacío pero cuando los trucos te empiezan a salir sientes bonito y dices ¡A fuerzas, ya la hice!". En este hobby -netamente masculino- un buen patinador se define por su estilo y dominio de las rampas. De ahí que la competencia y aprobación colectiva es la adrenalina de cada día: quién domina mejor la tabla en el piso y en el aire, quién brinca más alto, quién tiene más estilo para ciertos trucos, quién gira mejor, quién es el más rápido, quién, quién...

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El skatodromo de San Cosme es punto de reunión de adolescentes y adultos, que lo mismo vuelan en el aire con tabla que con bicicleta. Otras pistas favoritas son la de Refinería y Velódromo donde llega un gran número de skates mexiquenses por una simple razón: su estado tiene únicamente cuatro pistas contra las 18 que hay en el Distrito Federal. Datos de la revista especializada "Urbeskate" contabilizan un total de 84 skatodromos en todo el país; Jalisco está a la cabeza con 24. Las skateshops (tiendas del ramo) son solo 32, seis de las cuales se ubican en el Estado de México contra tres en la ciudad de México.

Ser skate implica también un código de vestimenta: pantalón de mezclilla, playera (con o sin camisa informal) y rigurosos tenis con "agarre" pues la tabla está recubierta de una lija que facilita la sujeción del pie en movimiento. Es por ello que el tenis se desgasta rápidamente –en promedio, en menos de seis meses-; por eso las principales marcas del mercado como Nike o Vans ofrecen modelos especializados para esta joven clientela. ¿Quién paga? Solo hay tres fuentes: sus ahorros, obsequios familiares y sus sueldos (en caso de trabajar). No obstante en sus compras no figura la adquisición de equipo de protección como cascos, coderas o rodilleras.

Para caer también se necesita estilo. Por eso Luis Roberto trabaja mucho en sus caídas pues afirma que debe "pulirlas" así como sus recorridos por barandales que van de bajada y el rodar en escaleras. "Me gustan mucho, pero ya no me aviento a lo loco en ellas" responde con cautela. "Ya me fracture un tobillo y una muñeca, pero me da mucho miedo volverme a lastimar, caer y ya no poder levantarme, quedar cuadriplégico". Paradójicamente la medicina contra sus miedos está en su patineta "no hay de otra, te subes, fluyes y te mueves".

Los temores de Pedro no son muy diferentes pues también teme caerse de nuevo y andar nuevamente en muletas. Pero hablando de su futuro, no ve su vejez sin una patineta a su lado. "¡Hasta cuando este viejo quiero patinar! Solo podría dejar de hacerlo cuando ya no tenga un pie".

Los colores bajo el puente

En la delegación Venustiano Carranza las columnas que sostienen la línea 4 del metro no albergan patinadores, sino ocho obras artísticas resultado del proyecto "Mural Concreto" financiado por la subsecretaría de participación ciudadana de la Secretaría de Gobernación, en colaboración con la autoridad delegacional.

Sergio Vicario, subdirector de fomento cultural en ésta demarcación, explica por qué apostaron a la imagen como una forma de combatir el abandono de los espacios públicos. "La idea era generar un entorno amable que permita generar consciencia, no es pintar por pintar, tiene que haber una apropiación del espacio. Los murales son un espejo, una posibilidad de expresión".

Así en avenida Congreso de la Unión y la estación Fray Servando, el transeúnte y automovilista puede apreciar murales de cuatro metros por cuatro, con técnicas de acrílico, laca y esmalte, que evocan temas relacionados con la legalidad, cultura y paz. No obstante algunos murales han sido cuestionados como aquel que muestra a un soldado pateando un águila. "Esa es la función del arte: cuestionar, y hasta ahora todos los murales han sido respetados, ninguno ha sido grafiteado. Y eso es importante en una zona incidente en cuestiones vandálicas".