Picnic en el río, el mantel más grande de la ciudad

Decenas de personas se reunieron para almorzar en la avenida Viaducto Piedad como parte de las actividades del plantón 'Cuatro al cubo', con el que piden se devuelvan los ríos a la ciudad. 

Ciudad de México

Alrededor de un extenso mantel, quizá el más grande de la ciudad, en pleno Viaducto Piedad, decenas de personas se reunieron para realizar un almuerzo en demanda de devolverle sus ríos a la ciudad.

Imposible no ver a los manifestantes del #PicnicEnTuRío, en el sitio más inverosímil posible, en mitad del Viaducto, en un sitio inaccesible a no ser por las escalinatas provisionales de madera que construyeron para permitir el paso, pero que durante horas se convirtió en un gran parque público.


Elías Cattan, arquitecto de Taller 13, una de las 30 organizaciones convocantes, explica que eso es lo que buscan. Convertir ese espacio en un gran río a cielo abierto, limpio y con una regeneración que permita elevar la calidad de vida.

"Buscamos el manejo sostenible de la Cuenca de México, específicamente en la regeneración del Río La Piedad y los 45 principales ríos de la ciudad, a fin de motivar un acercamiento entre sus habitantes y la naturaleza", explica Elías.

Desde las 11 horas, cuando comenzaron a desplegar el mantel de 100 metros de extensión y poco más de uno de ancho, adornado con cubos y estrellas, los asistentes compartieron su peculiar almuerzo mientras discutían sobre los cuatro ejes del plantón llamado Cuatro al cubo, en alusión al agua, la movilidad, el espacio público y el consumo responsable.

"También son las dimensiones del yo, el nosotros, lo local y lo regional, por eso es Cuatro al cubo y en cada uno de los capítulos o ejes buscamos cuatro objetivos: hábitos, infraestructura, presupuesto y política pública", dice Carlos Mora, de Somos Agua.

La manifestación llamó la atención de los miles de automovilistas que saludaban al pasar, mientras reducían la velocidad para observar o para protestar con sus cláxones. Ese fue justo el argumento para que los desalojara la policía capitalina en una ocasión previa, que los conductores se distraían.

"Si a esas vamos, distraen mucho más los anuncios espectaculares de mujeres con poca ropa de Vicky Form y otros a lo largo del Viaducto y a esos no los tocan ni les molestan", reclama Lety Calderón quien comparte merengues y su almuerzo con los asistentes.

Esta vez, sin embargo, la policía local llegó sólo a supervisar la movilización.


Aunque se colaron un par de bolsas de papas, el almuerzo se caracterizó por comida orgánica y natural. Aguas de sabor, café, pastas, ensaladas, queso, baguettes, etc.

"Estamos llamando a los restaurantes y establecimientos mercantiles a que dejen de usar popotes, vasos de unicel y bolsas de plástico, para que no contaminen los ríos y terminen por afectar hasta la vida marina", agrega Arnold Ricalde, de Organi-k.

También se sumó Sea Sheperd, organización ambientalista que trabaja por los mares y que tiene proyectos como Chúul (río en maya), para la limpieza de los ríos y mejorar el manejo hídrico en las ciudades, cuyas aguas terminan en el mar.

Cada dos de tres animales marinos terminan con microplásticos arrastrados por los ríos al mar, dice Antonieta Peregrina, de Sea Sheperd.

"La industria tiene qué hacerse responsable de la basura que genera, en las ciudades falta infraestructura y los presupuestos no alcanzan, por eso este esfuerzo", expone.

Otros de los asistentes acudieron por agrupaciones como la Ciudad Verde y la Liga Peatonal.

Una movilización similar se realizó en Puebla, en la ribera del río Atoyac, y se han efectuado en años anteriores en el río Magadalena; en la presa Madín, en Naucalpan; en el arroyo el Capitán en San Pedro, Nuevo León. "Y en lugares como Costa Rica llegan a reunirse más de 300 en el día mundial de los ríos", asegura Cattan.