Lo peor es estar en la calle: damnificados del sismo

Los habitantes del edificio Emiliano Zapata 252 dijeron que tras el sismo el inmueble ha sido revisado siete veces, sin embargo no tienen el dictamen estructural.

Ciudad de México

Las palabras se le cortan y contiene el llanto mientras trata de explicar su situación. Con 66 años, Lidia López pasó la mitad de su vida en el edificio al que ya no puede entrar desde el sismo del 19 de septiembre.

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“¿Fincarme un crédito a 20 años, por el que quieren que paguemos 16 mil y pico de pesos o con un crédito blando 8 mil y pico de pesos? Yo les manifesté mi edad y les dije: ¿ustedes creen que yo voy a vivir 20 años para pagarles un crédito, que al final ni los gano, porque soy pensionada por el seguro social y nuestras pensiones son raquíticas?”.

"Déjeselo a un hijo, me dijeron. —¿A un hijo? Pero yo no tengo —les mencioné".

Como ella, otros seis adultos mayores permanecen en el campamento que vigila el complejo de 114 departamentos en la avenida Emiliano Zapata 252, colonia Santa Cruz Atoyac, en la delegación Benito Juárez.

Instalados en una carpa a mitad de la avenida Zapata, a los vecinos los consume la incertidumbre.

A casi un mes del sismo, no los dejan ingresar a sus viviendas, pero tampoco les entregan un dictamen final que establezca el futuro de su patrimonio.

La evaluación rápida que el gobierno de Ciudad de México realizó desde el pasado 26 de septiembre estableció que hay afectaciones en muros divisorios interiores y fachadas, así como en dos columnas de la planta baja que debían repararse.

La forma de inspección postsísmica fue firmada por el arquitecto DRO 1627, Carlos Díaz León, de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda, quien recomendó la desocupación del inmueble y coordinar reparaciones con estructuristas y DRO.

Después de ello, aseguran, no han tenido alguna otra respuesta de la delegación.

Además, tras desocuparlo el mismo día del sismo, solo se les ha permitido ingresar en dos ocasiones para recuperar lo básico.

“No tenemos el dictamen estructural, estamos en la incertidumbre, han venido siete cuadrillas de ingenieros, el dichoso DRO también, todos tienen opinión. Desde no estornuden, porque se cae, hasta que están haciendo afuera, si el edificio está perfecto. Es una incertidumbre total, porque no sabes si está bien o no".

“Nuestras pertenencias siguen adentro, no nos podemos mover ni tantito, aquí nadie nos garantiza nada”, reclamó Nuri Aguilera, otra propietaria, también adulto mayor.

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Aguilera, quien residía en el lugar desde los 31 años, explicó que en los centros de atención delegacional se han enfrentado a la burocracia, tanto para la recepción de apoyos para renta como para solicitar las citas para la revisión de su inmueble.

“Es como si se burlaran de uno, porque prometen que vendrán tal día a revisar y no lo hacen”, reclamó.

Sin importar la edad, los vecinos se han organizado para realizar guardias, a fin de custodiar su patrimonio pues, a pesar de que el lugar está vigilado por una patrulla capitalina, temen ser víctimas de asaltos o despojo.

Tres cuadras de avenida Zapata, al cruce con División del Norte, permanecen cerradas para resguardar la zona que, aunado a un edificio que se desplomó cerca de ahí, provoca que el sitio luzca solitario.

“Toda una vida de esfuerzo se va en un suspiro. Lo peor es estar en la calle. Es una pesadilla”, lamentó Lidia López.

FLC