[Crónica] ‘Rudos’ y ‘técnicos’ convierten el Metro en 'ring'

Los brincos y gritos de "¡rudos! ¡rudos!" y "¡técnicos! ¡técnicos!" se escuchaba en los andenes. El flashmob “La Lucha Libre invade el Metro” comenzó.

Ciudad de México

Viajar en el Metro del Distrito Federal no es cosa sencilla. Tienes que compartir el vagón con vendedores informales, gente malhumorada, con los que no ceden el asiento y además sobrevivir a las fallas constantes del Metro.    

Pero hoy fue diferente, los andenes se convirtieron en improvisados cuadriláteros, donde Dr. Wagner Jr., Rey Misterio, Súper Muñeco, Poker Face, Chik Tormenta, El Santo, Que Monito y hasta el ya desenmascarado Último Guerrero se sumaron a los recorridos que miles de capitalinos realizan para llegar a su destino.

A las 14:00 horas, la algarabía, los brincos y gritos de "¡rudos! ¡rudos!" y "¡técnicos! ¡técnicos!" se escuchaba en los andenes. El flashmob “La Lucha Libre invade el Metro” comenzó.

No importó el bando al que apoyaran, usuarios y aficionados a la lucha libre convivieron, rieron y dieron muestra de que la variante enmascarada es orgullo mexicano.

Con la finalidad de apoyar este deporte, personas disfrazadas con capuchas de su gladiador favorito, partieron de sus puntos de encuentro en un divertido y original recorrido por las Líneas del Metro.

En la estación Ciudad Azteca, los torniquetes lucían vacios, sólo acudieron dos personas con su mascaras, ante la sorpresa de las autoridades del Metro, quienes desconocían la inusual convocatoria. 30 minutos despúes, los enmascarados comenzaron a llegar, algunos solos, otros con su familia. Los luchadores amateur empezaron a distinguirse entre la multitud.

Así ocurrió en la estación Indios Verdes, aunque ahí llegaban en grupos. En las estaciones Zócalo, Chabacano, Tasqueña y Tacuba, todas de las Línea 2 los participantes comenzaron a defender a los rudos, mientras que los técnicos únicamente hacían cara. “Arriba los rudos” dominó todo el trayecto.

En la estación Hidalgo, que de por sí cuenta con un gran afluencia de personas, parecía que sería el escenario para la primera caída, los policías que vigilaban la estación ayudaron a que “rudos y técnicos” pudieran ingresar a un vagón.

Cara a cara, los de cabellera, vestidos con botas, cinturones y mallas, se dirigieron al Monumento a la Madre, donde los capitalinos y turistas se tomaron su foto con su luchador favorito.

Los enmascarados animaban el camino de los transeúntes con porras que mostraban orgullosos que la lucha libre es un deporte muy mexicanos.

En esta ocasión no hubo salto desde la tercera cuerda ni la fatal quebradora. Solo aficionados a las luchas.