Sin animales, los circos en peligro de extinción

La crisis desatada por la iniciativa del PVEM ha llevado al cierre de muchas carpas, incluso Atayde, Fuentes Gasca y Hermanos Vázquez han cancelado temporadas por la poca asistencia.
Ringling Bros.
Ringling Bros.

Ciudad de México

Bebeto jala aire para calmar los nervios en los momentos previos al inicio de su acto en el circo. Es un ritual que copió de su padre cuando era pequeño y que él sigue con aire casi religioso cada vez que se juega la vida a 13 metros de altura y sin red protectora, en el triple salto mortal que ejecuta en cada función desde hace nueve años.

El suyo es un trabajo de alto riesgo, como lo es también la actividad circense, que se balancea en la cuerda floja por la baja asistencia que registra, y más desde hace algunos meses a causa de la prohibición de incluir animales en los espectáculos, lo que para muchos de quienes mantienen viva la actividad en las carpas podría representar la estocada final.

Bebeto Fuentes es una de las estrellas del circo de los Hermanos Fuentes Gasca, pero sus aptitudes como trapecista, acróbata, payaso o entrenador de animales podrían convertirse en nada, toda vez que —reconoce— “la gente viene, pregunta si hay elefantes o leones y cuando les decimos que no, se van”.

Su hermano Juventino Fuentes, quien dirige una de las cerca de 40 franquicias que existen de esta firma en México, Centro y Sudamérica, admite que en las funciones que han montado sin leones, tigres y elefantes no les ha ido nada bien y la taquilla se cayó hasta 80 por ciento. Subraya que a pesar de la importancia y arraigo que tiene esta actividad en la cultura nacional, la campaña emprendida por el Partido Verde Ecologista de México en la que los hacen ver como enemigos de los animales, los tiene contra la pared. Añade que lo que se dice es mentira y que ellos son los principales interesados en tratar bien a los animales, pues de eso depende que la gente los vaya a ver.

“Somos los primeros interesados en cuidar esta fauna: nos mantiene y da de comer”


Su empresa cuenta con 50 elementos, que van de la gente que pone la carpa al encargado de iluminación, el de sonido, el que reparte boletos, el que hace perifoneo, el que vende palomitas, el que acomoda a la gente o aquellos que en la pista aparecen como actores centrales del espectáculo. Y de ellos dependen muchas familias. Antes, hace cinco años, este circo de los Fuentes Gasca empleaba a más de 100 personas.

Juventino, quien además de dirigir el circo es una de sus principales estrellas, dice puntilloso que “los trapecistas nos volvimos malabaristas y entrenamos actos nuevos, actos de fe, para afrontar esta nueva realidad que se nos vino encima” y es que —asegura—, su economía está al borde de la quiebra.

Relata que la odisea de los circos inicia cuando deben desplazarse de un lugar a otro (al finalizar cada temporada), lo que implica gastos diversos para trasladar a toda la compañía. Y con el circo ya operando, explica Juventino, el gasto semanal es de alrededor de 150 mil pesos entre sueldos, mantenimiento o alimentos.

Para cubrir estos gastos, el artista de circo y empresario detalla que dan dos funciones de lunes a sábado y tres los domingos, es decir, 15 espectáculos por semana. Cobran la entrada en un promedio de 150 pesos, con boletos de 100 y 200 pesos. Considerando los gastos que tienen, puntualiza que están obligados a llevar a más de mil personas al circo cada semana, y eso solo para recuperar la inversión, pero con la prohibición de contar con animales, esto se volvió complicado.

Continúa: El cupo es de mil 800 personas, por lo que con un solo lleno semanal habría ya margen de utilidad, pero debido a la campaña en nuestra contra debemos conformarnos con dar cada semana 15 funciones ante 100 personas promedio por espectáculo. Es patético.

Y es que en julio de 2014, al publicar las reformas a la Ley para la Celebración de Espectáculos Públicos, el Gobierno del Distrito Federal avaló las modificaciones propuestas por el PVEM en la Asamblea Legislativa para prohibir el uso de animales en circos. La iniciativa se extendió y en diciembre el Senado se sumó y aprobó el dictamen mediante el cual se prohíbe la utilización de animales silvestres en espectáculos circenses a escala nacional. La nueva normatividad debe entrar en vigor un año después de ser promulgada, tanto en la capital del país como en el ámbito federal y contempla sanciones de nueve mil y hasta 12 mil días de salario mínimo contra quienes incumplan.

Armando Cedeño, presidente de la Unión Nacional de Empresarios y Artistas de Circo y director del Circo Hermanos Cedeño, confía en que la Suprema Corte de Justicia eche abajo la prohibición que —sostiene—, es anticonstitucional, pues no se aplica en igualdad de condiciones a otros espectáculos donde se lucra con animales e incluso se les mata, como en corridas de toros o palenques.

El empresario comenta que la campaña impulsada por el Partido Verde “en la que nos tachan de asesinos”, ha dejado a los circos en una posición de vulnerabilidad que orilló al cierre a medio centenar de carpas, la mayoría pequeñas, pero también a otras de enorme prestigio e historia, como el circo Atayde o el de los Hermanos Vázquez.

“Es apabullante la falta de público”, asegura Cedeño, quien acepta que “la gente nos dio la espalda por la mentira que los supuestos ecologistas y sus voceros repitieron mil veces hasta hacerla parecer verdad” (se refiere principalmente a Galilea Montijo y Raúl Araiza, quienes han prestado su imagen para abanderar la campaña en la que se acusa a los circos de maltrato animal).

Algunos de los que han cerrado son el Circo Johnny Lam o el de los Hermanos Bells. Los Fuentes Gasca cancelaron funciones estelares en el DF y se refugiaron en el Estado de México, mientras que el Circo Atayde terminó su temporada decembrina y cerró sin que tenga prevista una nueva aventura circense.

Los Hermanos Vázquez cancelaron temporadas desde septiembre y aunque para el mes de abril tienen contratadas funciones por el Día del Niño, la previsión es que después vuelvan a cerrar porque —advierte Cedeño—  siempre será mejor eso que perder dinero. Cuenta que en noviembre dio las gracias a dos familias que desde hace ocho años trabajaban en el circo de los Hermanos Cedeño, “pero ya no pude seguirles pagando”, dice.

Según la AMEC, en México existen alrededor de 500 circos de todos tamaños: grandes, medianos, chicos y familiares, 200 de los cuales cuentan con permiso federal para tener animales silvestres y los restantes o prescinden de ellos o se valen únicamente de ejemplares domésticos (caballos, perros, gatos), para lo cual no existe reglamentación especial. Como gremio, puntualiza el empresario, hace unos años generaban alrededor de 50 mil empleos directos, pero la cifra ha disminuido triste y dramáticamente.

Juventino Fuentes comenta el caso de un conocido que era entrenador de elefantes en el Atayde y que ahora que el circo ya no tiene animales trabaja cargando aparatos o barriendo la pista. “Antes, el domador de leones era la estrella y podía cobrar hasta mil dólares a la semana, hoy te dicen, dame 200 dólares porque no tengo qué comer. Ya sin trabajo, deben conformarse con limpiar baños o volverse payasos, maestros de ceremonia o taquilleros”.

La propuesta consensuada por el gremio circense considera la necesidad de que sean las delegaciones o municipios, a través de centros de control veterinario, los que expidan certificados sobre la salud de los animales, y que esto sea el factor que determine si los ejemplares puedan ser utilizados en las pistas circenses. Para la gente de este medio es eso: recuperar el derecho de utilizar animales en las funciones… o resignarse a la extinción.


CINCO AMENAZAS A LOS CIRCOS

—La complicada situación económica que impide a las familias gastar en productos o servicios que no sean de primera necesidad.

—La prohibición de que se presenten animales en los espectáculos, porque el público los que quiere ver.

—La modernidad y el gusto de las nuevas generaciones por artículos de entretenimiento tecnológico (gadgets, videojuegos, celulares), caros y alejados del contacto con la naturaleza.

—La inseguridad, el hecho de que en algunas plazas, como ha pasado a los Fuentes Gasca, se presenten grupos criminales a cobrar “derecho de piso”.

—Intereses de grupos o personas. Al líder de los circos en México, Armando Cedeño, le llama la atención que, al tiempo en que se prohíbe la inclusión de animales en espectáculos circenses, el Cirque Du Soleil inicie en la Riviera Maya el espectáculo permanente Joyà, al tiempo en que anuncia la creación de un parque temático tipo Disney World en la Riviera Nayarit.