Piden que comicios no anulen Ley de Publicidad Exterior en el DF

El presidente de la Fundación por el Rescate y Recuperación del Paisaje Urbano, Jorge Carlos Negrete, pidió a diputados en la ALDF valorar reformas legislativas en la materia.
La Ley de Publicidad Exterior en el Distrito Federal queda anulada en los hechos por la propaganda electoral, denunció el presidente de la Fundación por el Rescate y Recuperación del Paisaje Urbano, Jorge Carlos Negrete.
La Ley de Publicidad Exterior en el Distrito Federal queda anulada en los hechos por la propaganda electoral, denunció el presidente de la Fundación por el Rescate y Recuperación del Paisaje Urbano, Jorge Carlos Negrete. (Cuartoscuro-Archivo)

Ciudad de México

Debido a que la normatividad electoral se sobrepone a la Ley de Publicidad Exterior en el Distrito Federal, el mobiliario urbano de la ciudad es invadido por toda la propaganda partidista, dijo Jorge Carlos Negrete, presidente de la Fundación por el Rescate y Recuperación del Paisaje Urbano (Frrpu).

Pidió a los diputados locales valorar cambios a la Ley de Publicidad Exterior, porque presenta ambigüedades, lo cual brinda un margen de acción a partidos políticos.

Además, hizo un llamado a la ciudadanía para continuar con las denuncias de publicidad ilegal.

"En tiempos electorales el paisaje la ciudad cambia y se transforma en un despliegue de publicidad exterior que inunda todos los rincones de la urbe, haciendo que los ciudadanos vivamos en un continuo bombardeo propagandístico", expuso Negrete.

"A pesar de que la Ley de Publicidad Exterior del Distrito Federal estipula, entre otros aspectos, que la publicidad exterior no puede ser colocada en mobiliario urbano como semáforos, puentes, árboles, casetas telefónicas o postes, los partidos políticos y candidatos, bajo el amparo de la ley electoral, dedican gran cantidad de recursos al despliegue propagandístico de su imagen y  propuestas".

De acuerdo con el especialista, durante las contiendas electorales, la Ley de Publicidad Exterior queda prácticamente nulificada por la ley electoral, la cual permite colocar propaganda de candidatos y partidos políticos en aquellos lugares que, por seguridad de los capitalinos, prohíbe la mencionada ley.

Por ello, dijo, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal debería anteponer los derechos de los capitalinos a vivir en una ciudad segura y libre de contaminantes visuales, además de que la mayoría de la propaganda terminará en basura.

"Con la permisibilidad de la ley electoral, se viola el artículo segundo de la Ley de Publicidad Exterior, por lo que la Frrpu, organización comprometida con la legalidad y el respeto a los derechos de los ciudadanos a tener una vida sin contaminantes, se encuentra más atenta que nunca para detectar y denunciar la publicidad exterior que ponga en riesgo a los capitalinos", enfatizó. 

“Al parecer, la Ley de Publicidad Exterior en el Distrito Federal está pensada para cumplirse solo por temporadas y por ciertas personas, debido a que la ley electoral brinda un gran margen de acción ilegal a los partidos políticos.

"Lamentablemente, las autoridades y empresas tienen intereses económicos o políticos conjuntos, por lo que la ley se deja de lado para que esos intereses no sean afectados, lo que altera el orden jurídico y social, ya que la aplicación de las normas se vuelve subjetiva”.

Hace unos días se presentó la propuesta de modificación a los artículos 13, 20 y 44 de la Ley de Publicidad Exterior del Distrito Federal, con lo cual se pretende eliminar la prohibición de colocar publicidad en puentes peatonales y vehiculares, pasos a desnivel y bajo puentes.

La diputada Priscila Vera, del grupo parlamentario del PAN en la Asamblea Legislativa, dijo que con ello se busca dar legalidad a las actividades ahora ilegales de los partidos políticos.

En la presente contienda electoral que arrancó el pasado 20 de abril, están en juego 16 jefaturas delegacionales y 66 diputaciones locales.
La propaganda de esa contienda generará cerca de 9 toneladas de basura electoral, entre lonas, posters y folletos.