Deben ser realidad cotidiana derechos de diversidad sexual: TSJDF

El magistrado Edgar Elías Azar, presidente de ese tribunal, planteó que se debe impedir toda discriminación de quienes han proclamado y obtenido el derecho a ser diferentes.
El presidente del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, Edgar Elías Azar, advirtió que sin los juicios orales, "pagaremos los costos históricos cada cual, según su participación”.
El presidente del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, Edgar Elías Azar, llamó a evitar todo tipo de discriminación. (Tomada de Facebook)

Ciudad de México

Al sumarse el Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal al “Pronunciamiento conjunto contra la fobia y las diversas manifestaciones que agreden la dignidad de la población lésbico, gay, bisexual, transexual, transgénero, travesti e intersexual que habita y transita en la Ciudad de México”, el magistrado Edgar Elías Azar llamó a hacer realidad cotidiana los derechos inherentes a esa diversidad.

El presidente del TSJDF afirmó que esto es posible, “impidiendo toda discriminación laboral, social y política de quienes han proclamado y obtenido el derecho a ser diferentes, a ser fieles a su convicción vital, a hacer lo que queremos hacer con nuestro cuerpo”.

Elías Azar aseguró que el tribunal que preside estará muy pendiente de las reformas que en esta materia se hagan y los jueces del Distrito Federal estarán prestos a respetar las decisiones legítimas y soberanas de la Asamblea Legislativa.

En tanto, informó que el TSJDF se sumará con la iluminación de edificios y con la dispersión de listones que indican la solidaridad a ese movimiento, así como a la campaña emprendida por la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, y aseguró que el Poder Judicial del DF “está muy sensible al cambio”.

El  magistrado aseguró que “no hay nada más destructivo en este mundo, no hay nada más lúgubre en este mundo ni sombrío que la discriminación, la marginación, el desprecio y la persecución a causa del lugar racial, social, religioso, político o sexual del ser humano”.

A eso, agregó, siempre hay que decirle no, “un no contundente, no con la ley, no con acciones como las que estamos emprendiendo, no con políticas públicas; siempre tiene que estar presente un no lapidario para todo esto”.