Vecinos de Concepción Béistegui ven "derrumbarse" 50 años de sus vidas

Habitantes y comerciantes aguardan que su edificio sea demolido para recuperar las pertenencias que quedaron en el inmueble, tras sismo del 19 de septiembre.

Ciudad de México

Vecinos de la calle Concepción Béistegui 1503, en la colonia Narvarte, se mantienen en espera del inicio de la demolición del edificio de cuatro niveles con ocho departamentos y cinco locales comerciales que resultó afectado por el temblor del 19 de septiembre pasado.

En el campamento donde hacen guardia desde el día del terremoto, relatan que aunque hoy en redes sociales se enteraron del inicio de la demolición, personal del Gobierno de la Ciudad de México les informó que su edificio se encuentra entre los 37 a demoler en la primera etapa, para lo cual esperan la llegada de un topógrafo.

José Alejandro Garibay Cárdenas, dueño de la tienda de abarrotes "Algaca", narró que el edificio data de los años 50, y aunque han recibido apoyo del Gobierno de la Ciudad de México, aún es incierto su futuro en materia de vivienda, pues desconoce sí podrá volver a construir en el mismo terreno, hasta cuándo y cuántos niveles.

Dijo que aunque algunos vecinos al tercer día del sismo pudieron entrar a sus departamentos para sacar algunos papeles, en su caso toda su mercancía y 26 años de trabajo quedaron atrapados, por lo que guarda la esperanza de que le permitan recuperar parte de sus productos una vez que hayan retirado y demolido los cuatro pisos hacia arriba, ya que a ellos ya no les permitieron el acceso porque el edificio es de alto riesgo de colapso.

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Aún no sabe qué hacer. De inicio tendrá que ver cómo se resuelve la situación del edificio y la demolición, así como el apoyo que podría recibir, y después tendrá que determinar a qué se dedicará a sus 64 años, pues aunque es ingeniero industrial, hace 26 años tuvo la oportunidad de ser su propio patrón al comprar el local e instalar su tienda, la cual ha ido acreditando con los años.

Guadalupe Vázquez Herrera, dueña del departamento 101, observa lo que queda de su departamento, el cual cayó al momento del temblor y desde la calle se ven aún las fotografías de sus dos hijas colgadas en la pared.

Relató que al momento del sismo se encontraba en el mercado, donde vivió el temblor y consoló a una comerciante angustiada, pero cuando llegó a la esquina del edificio donde vivía, observó parte de su departamento colapsado.

Tras 50 años de vivir en ese lugar y 80 años de edad, Guadalupe duerme en casa de su hermana y en el día se concentra en el campamento en espera de lo que la autoridad determine, y confía en poder regresar a vivir en el mismo lugar adonde llegó tras casarse, y donde crío a sus dos hijas, "pero bueno, estoy viva".

Recordó que el edificio tenía un solo dueño, pero lo vendió a quienes lo rentaban, por lo que todos son propietarios.

La mujer agradeció la ayuda de los vecinos que todos los días les llevan comida caliente y apoyos, así como las manifestaciones de solidaridad.

La lavandería y planchaduría "La 12na" que ahí se encontraba, aunque el local se encuentra cerrado, continúa operando desde el campamento donde se encuentran los vecinos, y con ayuda de una plancha su propietario labora.