REPORTAJE | POR VÍCTOR HUGO MICHEL

En una década, 500 emergencias nucleares

Crisis radiológicas

De acuerdo con la Comisión Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardias, hay casos serios, anecdóticos y laxos.

La Policía Federal se encuentra en el Hospital General de Pachuca
(Juan José Fernández)

Nadie puede decir con certeza cuánto tiempo estuvo abandonada la fuente de cobalto-60, irradiando furtivamente a quien se acercara a unos cuantos metros.

Cuando fue informada de su hallazgo, la Comisión Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardias (CNSNS) tuvo que prender  la alarma y activar sus protocolos de emergencia. Envió a un equipo de especialistas para discernir si se trataba de algo serio.

Los instrumentos dejaron en claro que, en efecto, se trataba de un asunto grave. Sus contadores Geiger marcaron 150 microsieverts por hora, una cifra muy por encima de lo normal, que si bien no implica peligro inmediato, si equivale a dos veces la emisión de radiación de una radiografía de tórax, con la diferencia de que esa solo dura unos cuantos minutos. En resumen, lo suficiente para generar daños a la salud, en caso de una exposición prolongada.

En consecuencia, el material tuvo que ser retirado con sumo cuidado y varias personas fueron examinadas en busca de rastros de envenenamiento o, como dicen los doctos nucleares, irradiación. “El material radiactivo se retuvo y se trasladó a instalaciones de la CNSNS”, informó la comisión.

Si suena parecido, es porque lo es. Esa fuente fue hallada abandonada en la Aduana de Lázaro cárdenas en 2012 y hoy yace confinada en un depósito blindado de la comisión,  un recordatorio más de que en México las crisis radiológicas son más comunes de lo que se cree públicamente. Y es que si bien la anécdota podrá ser similar —cobalto-60 abandonado, Comisión Nacional de Seguridad Nuclear en alerta, personas potencialmente irradiadas—, no se trata del incidente que involucró al camión robado esta semana en Hidalgo y que mantuvo en vilo a la comunidad científica y de seguridad por varias horas.

Esta es solo una de más de 500 emergencias que ha tenido que atender la Comisión Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardias en los últimos 10 años, de acuerdo con documentos obtenidos por MILENIO vía la Ley Federal de Transparencia tan solo el  29 de noviembre pasado, tres días antes de que se diera a conocer que un camión con una fuente de cobalto-60 había desaparecido en ruta al Estado de México.

Los incidentes van de lo anecdótico —“una mujer embarazada atravesó un filtro de rayos X de la Policía Federal y pidió información”— y falsas alarmas generadas por ignorancia o pánico, hasta hechos verdaderamente serios, como un extraño intento de homicidio en el área de radiografías del IMSS en 2002, además de varios accidentes industriales que en su momento recibieron nula o poca difusión.

Los documentos ofrecen una ventana al mundo de los materiales radiactivos en México y lo que aparenta ser un manejo que a veces bordea en lo laxo. Por ejemplo, se detalla cómo el Centro Médico de Occidente del IMSS en Guadalajara “descubrió” en agosto de 2012 que tenía una fuente de cesio-137, utilizada en equipos para radiografías… sin licencia del gobierno federal, es decir, sin que ninguna autoridad siquiera hubiera verificado su seguridad.

En los anales de la comisión destaca otro incidente con cesio-137 —un compuesto sumamente tóxico aún en cantidades mínimas y que puede pasar décadas activo— que tiene fecha de haber ocurrido apenas el pasado 20 de marzo, cuando la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo admitió “haber encontrado una fuente radiactiva de la cual las autoridades no tenían conocimiento”.

No solo eso. En distintas aduanas han sido hallados objetos radiactivos abandonados, lo que ha obligado a la CNSNS a prender las alertas en más de una ocasión. Tan solo en el periodo que va de enero de 2011 a noviembre de 2013, la comisión y su equipo de emergencias radiológicas han descubierto bultos con material radiactivo en aduanas de la Ciudad de México, Toluca, Manzanillo y Lázaro Cárdenas.

Por ejemplo, en enero y marzo de 2011 se encontraron en aduanas del aeropuerto capitalino tres bultos radiactivos en los almacenes de Lufthansa y la empresa Mexico Cargo Handling. En cada uno de estos incidentes, fue necesario que un equipo de especialistas de la comisión acudiera para empaquetar los objetos y llevarlos a la carretera México-Toluca, a las instalaciones del ININ.

Los incidentes detectados por las autoridades se repiten a lo largo y ancho de territorio mexicano, a veces en zonas densamente pobladas. Por ejemplo, el 9 de marzo de 2012, en la colonia Pensil Sur de la Ciudad de México, se descubrió una fuente de Bario 133 en un taller automotriz “a una cuadra de Antara y dos cuadras del Metro San Joaquín”.

La listas enteras de incidentes estarán a disposición del público en MILENIO Digital.


[Dé clic sobre la imagen para ampliar]


En 2012 se detectó una fuente de Bario 133 en un taller automotriz cerca del Metro San Joaquín.