El día que los corredores aflojaron el paso

La contingencia ambiental afecta a los deportistas capitalinos, quienes están limitados para ejercer su pasión por posibles riesgos para la salud.
Roxana Cruz debe medirse a la hora de correr mientras en la Ciudad de México se presenten altos niveles de contaminación.
Roxana Cruz debe medirse a la hora de correr mientras en la Ciudad de México se presenten altos niveles de contaminación. (Cortesía Roxana Cruz)

Ciudad de México

Correr en un aire tan sucio como el de la Ciudad de México agota, se vuelve pesado, incluso para una corredora experimentada como Roxana Cruz.

Esta economista aficionada a las carreras de fondo tuvo que detener el paso a los 40 minutos de su rutina; cosa rara para alguien que acostumbra comerse 62 kilómetros en una semana en la pista de El Sope, en Chapultepec.

"Estamos reduciendo el esfuerzo, los niveles de contaminación te exigen muchísimo más. Por lo menos dos veces a la semana se realizan intervalos, ahorita los estamos dejando y nos estamos dedicando a trote. No entrenamos como debe ser, y pierdes el ritmo", platica.

A su vecina de escritorio, a la también corredora Samantha Álvarez, no por tener menos kilómetros en su haber la contingencia ambiental le afecta menos. Correr le desestresa, pero ahora se debe guardar en su casa o correr el riesgo de enfermarse de la garganta.

Este miércoles Miguel Ángel Mancera, advirtió que de no tomar las medidas pertinentes, como la Contingencia Ambiental, el alto índice de contaminación podría incrementar en 19% la tasa de mortalidad vinculada a la mala calidad del aire.

Pero también crecerán los índices de tristeza o estrés, o el número de afectaciones en los planes para bajar de peso.

"Corro desde 2012, comencé porque un día me sentía muy depre y me puse a pensar que tenía dos salidas: seguir llorando por algo que no podía solucionar o cambiar mi forma de ver la vida. Entonces agarré los tenis que tenía y que usaba para cotorrear, me los puse y me fui a correr al Autódromo Hermanos Rodriguez. Corrí sin parar 5 kilómetros y cuando terminé me sentí tan contenta y liberada que me di cuenta que no todo era tan malo como parecía", dice, la ahora malhumorada, Samantha.

Después de años de posponerlo, la entrevistada pretende correr los 21 kilómetros del medio Maratón de Querétaro, pero podría no llegar bien preparada si su rutina se sigue retrasando. Apenas en febrero alcanzó los 10 kilómetros y el tiempo apremia.

De acuerdo con Jesús Ayala, director del portal especializado en información para corredores, RunMx.com, además de ser un problema de salud, la contingencia también puede afectar a la industria del deporte si se tienen que cancelar eventos.

En lo que resta del año, sólo en la Zona Metropolitana del Valle de México, están calendarizadas alrededor de 300 carreras, entre pequeñas y grandes, y mover las ajustadas fechas o regresar las cuotas de inscripción puede causar más dolores de cabeza que los imecas.

Según la ciencia, al realizar ejercicio al aire libre todas las partículas suspendidas terminan en los pulmones, acompañadas del polvo y polen cotidianos. El cuerpo trabaja a marchas forzadas tratando de combatir toda esta suciedad que facilita las infecciones y molestias respiratorias. Los dolores de cabeza y mareos, por su parte, básicamente se deben a un envenenamiento por CO2.

Mientras tanto, Roxana no quiere dejar de correr y optará por la caminadora si la contingencia se repite. "Me gusta correr, creo que es un deporte super democrático, puedes hacerlo en cualquier lado y eso me gusta muchísimo", dice.

Por el momento habrá que optar por los gimnasios o los espacios cerrados, la contaminación no conoce sobre democracia deportiva.