Quieren “consultorios” contra el acoso en el Metro

Separar a hombres y mujeres en el transporte público no ha resuelto el problema, señalan especialistas en sexualidad, quienes entregaron la propuesta a la Asamblea Legislativa.
En el Metro se reportan aproximadamente 500 agresiones sexuales cada año.
En el Metro se reportan aproximadamente 500 agresiones sexuales cada año. (Ariana Pérez)

Ciudad de México

Especialistas en psicoterapia y sexualidad diseñan un proyecto de “consultorios” para tratar el acoso sexual en las instalaciones del Sistema de Transporte Colectivo Metro, los cuales estarían ubicados junto a los comercios que se ubican en los pasillos.

La propuesta se entregó a la Asamblea Legislativa hace dos semanas, que paralelamente prepara una iniciativa de ley para enfrentar a fondo el acoso sexual en los vagones del Metro, que prevé cambios en el Código Penal de la capital del país.

Los especialistas pretenden que el acosador, como parte de la sanción a que se haga acreedor, cumpla también con cierto número de terapias que le ayuden a salir “de su problema”.

En entrevista con MILENIO, Blanca Valencia, especialista en psicoterapia familiar, señaló que la medida de separar a hombres y mujeres en los vagones del Metro es “superficial, hacen falta acciones de prevención e incentivar una cultura de género para cuidarnos entre nosotras”.

La colocación de consultorios en el STC “es una  buena opción, pero la prevención y precaución de las mujeres es lo importante”.

Valencia es integrante de la Asociación Mexicana de Psicoterapeutas, conformada por especialistas de la UNAM.

La especialista dijo que la propuesta fue enviada a las Comisiones Unidas de Seguridad  Pública y de Transporte y Movilidad.

En tanto, en entrevista por separado, la jefa del Programa de Sexualidad Humana de la Facultad de Psicología de la UNAM, Ofelia Reyes Nicolat, señaló que la simple separación de vagones para hombres y mujeres no ha resuelto nada, pese a ser “una medida que tiene muchos años”.

La separación de hombres y mujeres ocasiona que se vea a todos los hombres “como acosadores en potencia” y el mensaje es “que hay que cuidarnos” de ellos.

Sobre la idea de colocar espacios de psicoterapia y sexualidad en el Metro, dijo que “más que sanciones hace falta educación y reeducación. Se requieren especialistas de género y sexualidad humana en esos cubículos”.

Experiencias

En un documento elaborado por la Asamblea Legislativa, se afirma que la medida de separar hombres y mujeres no ha sido solución en sistemas de transporte de otras ciudades del mundo.

La separación se aplica desde 2006 en Río de Janeiro, Brasil; se puso en marcha en 2005 en Osaka, Japón, y ya funcionaba en Yokohama y Tokyo.

En las instalaciones del Metro de esas ciudades se reparten folletos y colocan carteles contra el acoso.

Se recomienda a las mujeres que al ser víctimas griten “¡chikan!” (acosador) y le alcen la mano. En 2009 se colocaron cámaras de vigilancia en vagones.

Otras ciudades con separación de vagones o autobuses para hombres y mujeres existen en Filipinas, Rusia, India, Egipto, Colombia, Tailandia, Malasia, Indonesia e Israel.

En Londres, Inglaterra, inició en 2013 y se despliegan policías para enfrentar casos de abuso sexual e incentivar que las mujeres denuncien.

En 2008, el Metro de Nueva York lanzó su campaña contra acoso sexual y manoseo; a bordo de los trenes viajan agentes vestidos de civil.

Se dice que los “mirones” no son una conducta ilegal”, en todo caso se recomienda a las mujeres que “den la espalda o miren hacia la pared”, no viajar en vagones congestionados, tomar foto del que las toca, cambiar de lugar, hacer algo para que los pasajeros se enteren y denunciar.

La revisión de la ALDF sobre la separación de hombres y mujeres en vagones de Metro del mundo, concluye que “solo es una medida que hace falta reforzarla; por sí sola no reduce el acoso sexual”.

Registro local

Información del STC señala un registro anual de aproximadamente 500 agresiones sexuales en el Metro y que 80 por ciento de ellas queda en la impunidad, debido a que las mujeres no presentan la denuncia completa o abandonan el proceso.

Las líneas donde se registra el mayor acoso sexual son en primer lugar la 3, en segundo la 1 y en tercero la 2.

En julio de 2000 se decidió que los dos primeros vagones de los trenes de las líneas 1, 3, 7, 8, 9 y A serían para mujeres y niños.

Meses después inició la campaña “Si la tocas, te toca”, “No más rollos, el acoso sexual es un delito”.

En 2005 se extendió la medida. Tres años después surge el programa “Viajemos Seguras en el Transporte Público de la Ciudad de México” y la medida se amplió a los autobuses.

Denuncias

“¿Para qué denuncio, solo es una pérdida de tiempo, no les hacen nada a los acosadores… y a nosotras siempre nos piden pruebas…”, escribió Amalia en Twitter después de haber sido manoseada en la Línea 1 del Metro.

Otra mujer joven escribió recientemente: “@ManceraMiguelMX ayer me subí a uno de tus vagones rosas en la Línea 2. Un hombre se subió y eyaculó en mi pantalón…”

Ella mostró imágenes de lo denunciado y el Instituto de Mujeres de la Ciudad de México tomó cartas en el asunto; “no ha habido nada...”, es la queja de la agraviada y coincide con otras afectadas.

Una mujer casada sufrió lo mismo, narró su padre a MILENIO: “Sabe que no le van a hacer justicia, pero si se le garantiza que la habrá está dispuesta a presentar la denuncia…” Aún espera la respuesta de las autoridades.

El último estudio, de 2014, de la Fundación Thomson Reuters y YougGov señala: “Los sistemas de transporte más peligrosos para las mujeres ubican a la Ciudad de México en segundo lugar en acoso sexual; el primero lo tiene Bogotá, Colombia”.