CRÓNICA | POR ALEJANDRO MADRIGAL

Cines porno no son fantasía, más bien curiosidad

En el DF existen 10 lugares antiguos que proyectan cintas XXX.

En el DF existen 10 lugares antiguos donde antes se exhibían películas de la época dorada del cine mexicano; ahora en sus pantallas se proyectan cintas XXX.

El cine es visitado diariamente por al menos 700 personas que pagan 45 pesos por función.
El cine es visitado diariamente por al menos 700 personas que pagan 45 pesos por función. (Daniel Cruz)

Ciudad de México

Lo que pasa en un cine porno se queda en un cine porno, así concluye el cronista David García un recorrido con 30 personas por las salas del cine Nacional, entre ellas 13 mujeres que cumplieron su fantasía de entrar a un lugar de estas características y porque la entrada solo es permitida a hombres, en su mayoría gays.

Daniela Morales es maestra de biología de nivel secundaria. Una de sus fantasías era observar personas teniendo sexo y ella acepta que su voyerismo la motivó a pagar 250 pesos que cuesta el recorrido por ese lugar, porque jamás la dejarían pasar con su pareja.

"A nosotras nos excluyen de un chorro de cosas, para mí es muy interesante entrar. El ver a un señor de traje que se conquista a un viejito de 70 y tantos años y están haciendo no se qué cosa... y pues tú te asomas para ver", dice Daniela.

"De primera instancia pensé que iba a ser como entrar a Cinépolis o Cinemex: compras tu boleto, te sientas con unas palomitas, un amigo y te pones a ver la película, y creí que estar en una sala porno servía para bromear, pero no, realmente adentro hay toda una dinámica y pasan cosas", cuenta la maestra.

En el Distrito Federal existen 10 cines antiguos donde se exhiben películas porno. David, con la organización Recorridos Culturales, ofrece una visita por tres de esos lugares que se conservan y que ahora son espacios donde se proyectan cintas para adultos: el Nacional, Venus y Savoy, los tres en el Centro Histórico.

Diariamente al cine Nacional lo visitan al menos 700 personas que pagan 45 pesos por función, con permanencia voluntaria, lo que equivale a ganancias superiores a los 10 millones de pesos anuales.

Este cine, ubicado en la avenida Fray Servando Teresa de Mier, al oriente del centro de la Ciudad de México, albergó en la década de los 50 las obras de la llamada época dorada del cine mexicano. Sus primeros estrenos fueron en 1949, "La malquerida", de Emilio El Indio Fernández, y "No desearás la mujer de tu hijo", de Ismael Rodríguez, con Pedro Infante y Fernando Soler.

Sin embargo, esa etapa quedó muy atrás y ahora lo que se ve y se practica en el Nacional cumple la expectativa de quienes desean ir a conquistar o simplemente estar de mirones.

"Considero que tanto quienes vienen al recorrido como las personas que llegan de manera habitual son voyeristas, que gozan a través de la mirada escudriñando qué es lo que pasa en la butaca de al lado", dice David.

Una de ellas, Xandra Orive, escritora de poesía erótica que llegó dispuesta no solo a plasmar algunos versos al finalizar el recorrido, sino a observar, tocar, mirar y hasta practicar, tener sexo dentro de la sala.

"Por qué me prohíben masturbarme a mí en un cine y un hombre sí puede. Las mujeres sentimos, tenemos sexualidad y fantasías y pensamos en sexo todo el día, igual que los hombres. Nosotras también tenemos fantasías y la mía era estar ahí (dentro del cine) desnuda con alguien, pero no pude y sí venía preparada; hubiera estado increíble", dice.

Xandra con su libro Camas & Viento, que será lanzado a finales de septiembre, tiene planes de hacer una carrera en la literatura erótica y en su blog imaginemossexo.wordpress.com cuenta sus experiencias, por eso quiso visitar el cine porno, para ser honesta con sus lectores y contarles no solo ficción, sino cosas carnales.

"Mucho de nuestro campo está en la mente, unas son mis fantasías y otras mis realidades. Si no soy honesta y no lo abro al público, cómo espero que ellos me lean, no va a enganchar nada. Si uno se dedica al sexo, tienes que saber qué pasa más allá de tu fantasía", explica Xandra.

Alejandra y su novio Eduardo aceptan que les hubiera gustado ver sexo en vivo. "De hecho por eso venimos", dice ella, porque en un recorrido anterior pudieron ver lo que sucede al interior de una sala cinematográfica porno.

"No es una fantasía, más bien curiosidad, porque siempre pasamos por afuera de un cine porno y tenemos la curiosidad de saber qué es lo que pasa adentro y ahora lo sabemos", agrega Eduardo.

Diariamente al cine Nacional lo visitan al menos 700 personas que pagan 45 pesos por función.