Ciclismo reduce problemas urbanos: estudio del BID

El Banco Interamericano de Desarrollo destaca a la Ciudad de México, Bogotá, Río de Janeiro, Santiago y Rosario por el impulso que han dado al ciclismo urbano y por sus resultados.
El impulso del ciclismo urbano en forma integral permite aliviar problemas inherentes a las ciudades como el tránsito vehicular, contaminación del aire, número de accidentes y promueve desarrollo y competitividad, según estudio del BID.
El impulso del ciclismo urbano en forma integral permite aliviar problemas inherentes a las ciudades como el tránsito vehicular, contaminación del aire, número de accidentes y promueve desarrollo y competitividad, según estudio del BID. (Cuartoscuro-Archivo)

Ciudad de México

En América Latina, el uso de la bicicleta como medio de transporte puede ayudar a reducir el tráfico, la contaminación del aire, disminuir accidentes y hasta promover el desarrollo y la competitividad, de acuerdo con el estudio del BID Ciclo-inclusión en América Latina y el Caribe dado a conocer este lunes.

Para 2014, las ciudades de Latinoamérica contaban ya con 2 mil 513 kilómetros de ciclovías, con Bogotá y Río de Janeiro a la cabeza, mientras que Guadalajara se sumó como pionera en la introducción de zonas 30, es decir, donde los automovilistas no deben rebasar esa velocidad.

El estudio del Banco Interamericano de Desarrollo, elaborado durante 2014 en 56 ciudades de la región, reunió información de 27 indicadores sobre el impulso al ciclismo urbano y el estado de desarrollo.

“El uso de la bicicleta como medio de transporte urbano está creciendo significativamente y está ayudando a mejorar la movilidad, la equidad y el acceso a oportunidades socioeconómicas”, afirma Néstor H. Roa, jefe de la División de Transporte del BID.

Roa asegura que la bicicleta tiene un “alto potencial” para reducir algunos de los problemas de nuestras ciudades: la congestión de tráfico, la mala calidad del aire y las emisiones de gases que contribuyen al cambio climático.

La Ciudad de México, junto con Bogotá, Río de Janeiro, Santiago y Rosario son las ciudades que el BID destaca como casos exitosos y pioneros en la implementación de “políticas  ciclo-inclusivas”, porque no sólo han trabajado en la infraestructura vial para las bicicletas sino que también lo han hecho en la regulación, la participación ciudadana y la operación, cuatro aspectos claves para el tema.

Dirigido a quienes diseñan políticas públicas y toma decisiones en las ciudades –alcaldes, cabildos, funcionarios públicos—el manual hace hincapié en no basta sólo promover la bicicleta.

“Sus beneficios sólo pueden materializarse si se construye o adapta infraestructura ciclo-incluyente, si los ciudadanos se involucran en los procesos de planeación de movilidad, si se adoptan políticas que regulen el uso y si las secretarías de movilidad cuentan con la información necesaria para monitorear el desempeño del uso de la bicicleta”, señalan los autores.

Por parte de México el estudio incluye a cinco ciudades y señala a quienes participaron en la recopilación de los datos: Giovanni Zayas, por Puebla; Jorge Cañez, por La Paz, Baja California Sur, y el Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo, por Puebla, Guadalajara y el DF.

En el reporte se sugiere identificar calles y avenidas con potencial para compartirlas entre automovilistas y ciclistas. Entre éstas se cuentan aquellas que permiten carriles segregados y/o de baja velocidad, con condiciones para que circulen ambos vehículos sobre la misma vía.

Entre los retos que enfrentan las urbes latinoamericanas se cuentan las “soluciones de movilidad equitativas, que disminuyan los tiempos de desplazamiento existentes, que presenten menos riesgos en cuanto a accidentes viales y que contribuyan a la integración del sistema de transporte de la ciudad”.

En cuanto a la promoción de la bicicleta, los expertos del BID sugieren llevar a cabo campas de respeto al usuario de la bicicleta y buscar cambiar la percepción de los usuarios del transporte público y su actitud hacia la bici.