Casa en la Del Valle ilumina la Navidad con miles de foquitos

Desde hace 19 años, la familia que vive al interior de ella decora con amor e ilusión la fachada de su hogar y espera que los observadores la disfruten.

Ciudad de México

Sobre la calle de Enrique Rebsamen, en la colonia Del Valle, cientos de foquitos, un muñeco de nieve, unos renos y un letrero de "Feliz Navidad", te invitan a detenerte para observar la majestuosa iluminación navideña que alumbra la cuadra.

Desde hace 19 años, la familia que vive al interior de ella decora con amor e ilusión la fachada de su hogar y espera que los observadores la disfruten.

En entrevista para Milenio, Angélica, quien es la propietaria del inmueble, explica que la tradición empezó desde que ella era niña.

"Inicialmente me motivaron mis hijos y yo siempre, desde chica, tuve ese espíritu navideño con mi mamá. Tenía una madrina que me decía que siempre había que celebrar la Navidad, ella me regaló un nacimiento muy antiguo y me dijo: 'nunca dejes de poner un foquito'", recuerda.


Mientras Angélica saca los inflables y muñecos para prender las luces, narra que desde noviembre, la familia empieza a colocar todos los adornos, ya que se tardan un mes en dejar lista la iluminación.

"La casa se prende siempre el 1 de diciembre y se apaga el 7 de enero. Son tres horas diarias en las que las luces se prenden: de 7 a 9 de la noche", cuenta.

Asegura que el propósito no fue llamar la atención de la gente al pasar, pero que poco a poco descubrió que las personas realmente disfrutaban de las luces, dejaban cartas para Santa Claus, se tomaban fotos y tocaban el timbre para agradecer a la familia su entusiasmo en estas fechas.

Angélica cuenta que sus hijos se disfrazan de duendes para fotografiarse con la gente que así lo desea.


"Cada fin de semana vienen personas, en vacaciones es cuando más gente viene. Han habido veces que yo no puedo llegar a mi casa porque los carros le dan la vuelta a la cuadra, pasan despacio para ver la decoración", narra.

Explica que ver la alegría de los niños y la ilusión de las personas grandes, que se bajan con mucho esfuerzo de los automóviles para tomarse la foto, le da un mayor significado al esfuerzo que su familia hace cada año para decorar.

Hay personas que visitan año con año el hogar de esta familia. La iluminación ha llegado a tantos oídos que los fines de semana llegan coches, camiones o gente en bicicleta de otros estados.

"Nunca lo hicimos con esa intención, pero fue muy bonito ver que generó tanto impacto para la gente. Vinieron una vez en bicicleta desde Cuernavaca y llegaron a la medianoche, les prendí la casa porque después del viaje que hicieron no podía no hacerlo", recuerda.

Mientras observa la iluminación que acaba de prender, cuenta que el propósito siempre ha sido celebrar el nacimiento de Jesús.


"Si yo ilumino mi casa es porque así quiero sentir mi corazón: iluminado por la fe y por la esperanza en Dios. También lo hago con la esperanza de que México cambie y demostrar que hay personas que tenemos los sentimientos buenos y que trabajamos. Si todos sintiéramos el amor de Dios otra cosa sería", explica.

Angélica planea seguir la tradición hasta que le sea económica y físicamente posible para que después quienes le den continuidad sean sus hijos.

"Mi marido se esfuerza mucho para pagar la luz, pero vale la pena porque podemos cambiar y ver el lado bonito de nuestro país. Yo creo que muchas familias somos gente buena y noble que creemos en nuestro país y que queremos ver que nuestros hijos triunfen aquí. Me gustaría que mis hijos puedan llevar esta tradición a sus hogares".

El hogar de esta familia está lleno de luz y color, se ve reflejado el trabajo que han realizado los últimos 19 años y cada foquito transmite esperanza. Si no has sido testigo de la magia que este hogar ofrece cada diciembre; visítalo.