Carrera de Ruthen Haag y Sodi por la Miguel Hidalgo

Mientras uno organiza verbenas para promover su imagen, el otro se reúne en privado con amistades y vecinos.

México

Entre verbenas y reuniones privadas, Arne Aus den Ruthen Haag y Demetrio Sodi luchan por conseguir las más de 6 mil firmas que les requiere el Instituto Electoral del Distrito Federal (IEDF), pues ambos ex militantes panistas quieren repetir y volver a gobernar en la delegación Miguel Hidalgo bajo la figura de candidato independiente.

En plena precampaña y sin respaldo alguno del partido, los dos políticos han manejado estrategias completamente opuestas durante los 21 días que llevan recabando credenciales de elector y firmas de apoyo en las colonias Polanco, Lomas, Argentina, entre otras.

Taquitos de cinco pesos

Empresario en las áreas farmacéutica, agroalimentaria y de computación, Arne Aus den Ruthen Haag ha realizado ocho verbenas populares para promover sus aspiraciones políticas e imagen en la demarcación donde gobernó de 2000 a 2003.

Él y su equipo de trabajo invitan a un pequeño grupo de vecinos quienes, naturalmente, llevan a otros más. El precandidato pone dos borregos hechos barbacoa y algunos refrescos. Durante la reunión, explica el precandidato, venden taquitos de a cinco pesos para allegarse de recursos económicos y de nuevos simpatizantes.

A la fecha calcula haber recudado 80 mil pesos en ésta y otras actividades, como los kioskos móviles que promueven su nombre en Polanco y las Lomas, zonas donde se les ha dificultado obtener firmas porque el interfón es una barrera. No les abren la puerta o los habitantes no se encuentran en las casas.

Por eso, los domingos por la tarde Arne Aus den Ruthen Haag visita el "laberinto", un conjunto de poco más de cien casas frente al convento de San Joaquín, en la colonia Argentina. Una zona de bajos recursos a la que, asegura, él regularizó y puso banquetas durante su gestión.

No anda solo, cuatro jóvenes lo acompañan. Se distinguen por la camisola azul bordada con el logotipo y frase "Los Independientes", misma que el precandidato registró ante el IEDF como la imagen de su precampaña. "No voy a pasar el tope de gastos, debo llevar como unos 80 mil pesos y estoy trabajando con aproximadamente 50 voluntarios, son amigos que me están ayudando. No me cobran. Si me ayudan es porque me conocen. Yo no hago promesas de campaña, tampoco recibo donativos aunque sí he tenido ofrecimientos", dice.

En la entrada del "laberinto" lo recibe un grupo de mujeres. Le entregan su credencial, firman el listado donde recopilan sus datos y hasta bromean con el precandidato, quien por su experiencia política se comporta como si ya fuera un candidato oficial.

"Me piden 6 mil 35 firmas, no las tengo contadas, pero ya llevamos un buen. Calculo que debo andar pegándole a las 4 mil", expresa.

A diferencia de sus contrincantes —quienes fotocopian las credenciales para integrar el archivo que entregarán a la autoridad electoral—, Arne saca del bolsillo trasero de su pantalón un escáner del tamaño de una regla escolar que, en segundos, genera un archivo digital de la credencial.

"Así integramos nuestra base de datos, irá en altísima resolución para que la autoridad electoral no tenga excusas de que no pudo ver bien la imagen", resalta.

—¿Para qué ser otra vez jefe delegacional?

—Porque ya pase la curva del aprendizaje, ya aprendí a gobernar. Ahorita ya conozco —responde.

Lo dice políticamente, sin franqueza, por lo que es necesario insistir de nuevo con la pregunta. Entonces, confiesa, "es que aquí es donde tengo posibilidades de ganar".

La décima candidatura

Demetro Sodi, ex funcionario público y ex legislador por diversos partidos, ha sido candidato en nueve ocasiones. Va por la décima, si consigue el aval del IEDF como ciudadano independiente para postularse como jefe delegacional. "Toda mi vida ha sido el servicio público y quiero seguir ahí. No me veo en otra actividad. Son varias las razones: primero, porque es mi vocación; segundo, porque han hecho pedazos la delegación", afirma en referencia a la actual administración perredista.

Sodi acepta ser entrevistado en su casa porque dice que su precampaña se basa en actos privados y no públicos. Por eso, en lugar de mítines, únicamente realiza pequeños recorridos y reuniones cerradas en las que ha obtenido cerca de 4 mil firmas. Requiere poco más de 6 mil, pero él quiere tener 8 mil. Sin embargo, hay otra razón de peso. "No tengo dinero, vivo de mi pensión y un negocio de flores, un invernadero que tengo fuera de la ciudad".

Dice que eso no le afecta ni preocupa, porque en este momento sus principales aliados surgen de las relaciones públicas que construyó en tantos años de carrera política. "Como candidato ciudadano no se necesita dinero. Lo necesita quien no tiene vínculos políticos, sociales, ciudadanos, amistades, compromisos con la Miguel Hidalgo. Yo fui delegado y mucha gente quiere que regrese: líderes vecinales, de mercados públicos".

—¿Por qué entonces la privacidad de estos encuentros?

—Tuvo que ser así porque quienes acudieron a los primeros encuentros públicos recibieron sutiles amenazas de funcionarios de la actual administración, aún encabezada por Víctor Hugo Romo.

Sodi muestra optimismo porque un amigo le mandó hacer una encuesta telefónica de grado de reconocimiento, la que salió bien posicionado, con 55 por ciento de aceptación "buena o muy buena" entre los habitantes de la demarcación. Eso le da confianza para seguir adelante.

"A mí me han buscado, hay posibilidad de ser candidato del PAN, me buscaron del partido Humanista. Pero si puedo, me la voy a jugar como candidato ciudadano. A mí ya me conocen, entonces si quieren votar por mí, lo voy a ver en las encuestas. Si no, no. Y como ya me conocen, saben quién soy: para bien o para mal".