Cambio en orden de apellidos deja a salvo los derechos

María Antonieta Magallón, jurista de la UNAM, prevé problemas superables para personas cuyos apellidos hayan sido cambiados y hagan trámites federales o en otros estados.
Primer bebé de 2014
Las parejas podrán decidir el orden de los apellidos sin que eso afecte juridícamente a sus hijos (Víctor Aviña)

Ciudad de México

Las modificaciones al artículo 58 del Código Civil del Distrito Federal aprobadas por la Asamblea Legislativa capitalina que permiten a las parejas decidir el orden de los apellidos que llevarán, no afectarán jurídicamente a los menores, asegura la doctora María Antonieta Magallón, del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM.

"La iniciativa de interpretar el artículo 58 del Código Civil se ha venido platicando desde hace al menos unos diez años, en razón de por qué tiene que ser el apellido paterno antes que el materno", refiere la especialista en Derecho Familiar.

De acuerdo con Magallón, los problemas que enfrentarían los hijos que tengan primero el apellido materno son muy similares a los que enfrentan actualmente lo hijos de madres solteras, es decir, que la gente pueda confundir a la madre como hermana del menor.

La también integrante del Colegio de Profesores de Derecho Civil de la UNAM y de la Comisión Nacional de Especialistas en Derecho, asegura que con este cambio no se modifican los derechos familiares y hereditarios.

"No se afectan las pensiones alimenticias o las herencias".


"La filiación no se ve afectada por poner un apellido primero y otro después, porque los dos nombres de los padres están en el acta de nacimiento. No hay confusión de derechos porque en el acta está perfectamente acreditado quiénes son los progenitores, por lo que no se afectan las pensiones alimenticias o las herencias".

La investigadora afirma que ese tema se ha analizado ampliamente en la academia y las conclusiones apuntan a que es preferible que los hijos mantengan siempre el mismo orden de apellidos para que ellos puedan comprender por qué son hermanos y que cuentan con los mismos progenitores.

"Claro, esto es una recomendación; en términos legales, uno puede tener un hijo que tenga el apellido materno como primer apellido y otro que tenga primero el paterno, pero eso hace más complicado que los niños comprendan sus relaciones de parentesco", explica.

Considera que estas son "leyes de avanzada" que reconocen las nuevas dinámicas familiares, especialmente ahora que se permiten los matrimonios entre personas del mismo sexo, aunque acepta que se necesitan modificar todos los esquemas en las regulaciones locales y federales para ayudar a que este nuevo modelo de familia sea reconocido.

"No hay ninguna obligación moral por parte del Estado para decirme qué apellido poner primeros, por lo que no debe existir ningún perjuicio o beneficio por modificar el orden de los apellidos", dice la jurista.

Suprema Corte tendrá que pronunciarse

Magallón Gómez considera que si bien existirán problemas cuando las personas tengan que realizar trámites federales o en otros estados, esta ley deberá irse peleando en las legislaturas locales, como lo han hecho las parejas del mismo sexo que deciden casarse.

"Seguramente se va a tutelar el derecho de la persona, se va a tener que ir avanzado paso a paso, cada ley que se dicta en cada estado de la República hasta que lleguen al ámbito federal, entonces la Suprema Corte de Justicia de la Nación tendrá que pronunciarse al respecto."

La abogada recuerda un juicio de divorcio donde la mujer no tenía el apellido materno y tuvo que aclarar constantemente que carecía de ese segundo apellido ante las instancias legales. Considera que las personas que tengan primero el apellido materno, se enfrentarán a una situación similar.

"Mientras se avanza en las legislaciones locales, es probable que tenga que aclarar por qué tienen primero el apellido materno ante las autoridades que así lo soliciten, pero eso no modifica en nada sus derechos legales", asegura.

Actualmente existen problemas con los nombres de las personas que logran resolverse sin mayor complicación; por ejemplo, una persona que tiene hijos con diferentes parejas se enfrenta a que su prole tenga diferentes apellidos.

Así, lo que procede cuando existe algún tipo de juicio es que se ubican los antecedentes en común, a través de los nombres asentados en las actas de nacimiento y se realiza la distinción de parientes, se establece quiénes son hermanos, primos hermanos, medios hermanos, etcétera.

Visita al notario

Otro conflicto común es cuando las mujeres utilizan un nombre de soltera, uno de casada y otro como viudas o divorciadas y firman documentos oficiales con cada uno de ellos.

"Lo que generalmente se hace es que la persona va con un notario, le explica cuáles son los nombres que ha utilizado en su vida y el notario acredita que se trata de una misma persona. No importa que su cuenta de banco tenga un nombre y su abuelita le quiera dejar una herencia con otro."

"Ahora son familias democráticas... los hijos son de los dos, sean hombre-mujer o dos personas del mismo sexo."


Además, existe la figura legal para rectificar o aclarar errores en las actas, con la que los jueces pueden corregir o incluso anular algún acta, sobre todo en el caso de las personas que son registradas dos veces.

Magallón asegura que ese proceso no es por capricho, es decir, uno no puede modificar sus nombres a placer, sino que tiene que exponer ante un juez los motivos por los que se ve afectado y necesita una corrección, de tal forma que en la sentencia, el juez acredite que a pesar de los diferentes nombres se trata de una misma persona.

Para la abogada, abrir la posibilidad de que las familias decidan el apellido que va primero es un avance en el concepto de familia y de pertenencia de los hijos.

"En las sociedades primitivas, los hijos pertenecían a las madres; luego, cuando comenzamos a construir herramientas para identificarnos, se adoptó la tradición romana y los hijos se volvieron de los padres. Ahora son familias democráticas donde las mujeres tienen un lugar en el grupo, que se reconocen por la convivencia y no por un acto jurídico, ahora los hijos son de los dos, sean hombre-mujer o dos personas del mismo sexo."