Su hijo fue 'buleado' y la escuela le niega atención médica

A Miguel lo lanzaron por una escalera. La lesión requirió operación y el colegio solventó los primeros gastos, pero después dejó de apoyarlo e inclusive fue cesado del plantel.

Ciudad de México

Miguel tiene más de un año con un clavo expuesto en su brazo. Fue víctima de bullying y sus compañeros lo empujaron por la escalera, lo que le provocó una fractura en el brazo.

La primaria Carmen Serdán, ubicada en la colonia Adolfo López Mateos, delegación Venustiano Carranza, no se ha hecho responsable de todas las curaciones necesarias ni tampoco atendió el caso de violencia escolar.

Incluso, le negaron la inscripción a tercer grado a Miguel, supuestamente para evitar problemas. El director de la escuela, Alejandro Aguilar Zurita, le condicionó a la mamá del niño de nueve años el primer apoyo médico para que dijera en el hospital que había sido un accidente.

La ayuda médica inicial llegó, pero le fue cortada a Miguel; no se terminaron sus curaciones porque el director determinó suspender el seguro médico e incluso le pidió 400 pesos a la mamá como gastos extraordinarios para que pudieran dar de alta al niño. Además les hizo firmar una hoja para que respondieran por ese dinero.

Por ello, la mamá de Miguel, Sofía Gómez Simón, denunció ante el Ministerio Público los hechos cometidos por Alejandro Aguilar Zurita, director de la escuela.

La denuncia fue presentada en la Fiscalía de Venustiano Carranza y quedó asentada con el número FUC/VC5/T2/788/1410. La madre busca que las autoridades judiciales obliguen al director de la escuela a cubrir los gastos médicos para que el pequeño pueda tener atención inmediata y sea operado, pues espera recuperar la movilidad en el brazo.

La mujer, originaria de Veracruz, es analfabeta, pero la denuncia la presentó con ayuda de su hija de 15 años. Sofía solicitó también investigar el maltrato que sufrió su hijo.

En la queja pide que las autoridades escolares le entreguen los papeles de Miguel, pues son necesarios para que lo inscriba en otra escuela, donde no sea víctima de acoso, golpes y discriminación.

Sofía Gómez dijo que el director de la escuela condicionó la entrega de los papeles de Miguel a la entrega de una carta en la que los familiares deslindaban al centro de estudios y sus autoridades de las lesiones que sufrió el niño, lo cual no fue aceptado por la madre.

El único comprobante que tiene la señora sobre la escuela de Miguel es una carta de estudios firmada por el director y con el sello de la primaria donde se lee el número de registro ante la Secretaría de educación Pública 3-2191-351-27-x-028.

La discriminación se dio inmediatamente de ocurrido el bullying contra Miguel, el 11 de junio 2013, pues el director le dijo: “Si usted denuncia o dice que lo empujaron, le van a quitar a sus hijos, porque usted no puede hacerse cargo de ellos al ser analfabeta y por no tener un cuarto para cada uno”.

“Cuando me avisaron pensé lo peor, por desgracia fue el brazo, me autorizaron operarlo y le pusieron un clavo, pero ya no se lo quitaron porque el director canceló el seguro.

“Para la segunda operación me trajo vueltas y vueltas y nunca activó el seguro, y me dijo que ya no lo molestara, e incluso sacó a mi hijo de las escuela y le prohibió la reinscripción para tercero”, señaló la mujer, quien es comerciante de dulces en el paradero del Metro Pantitlán.

“Le dije al director que no tenía el dinero para quitarle el clavo a mi hijo, porque soy madre soltera y nos ignoró. A mí me trató como ignorante porque no sé leer, pero lo que más me duele es lo que le pasa a mi hijo, porque está sufriendo física y emocionalmente.

La herida de Miguel es vigilada todos los días por su madre, quien hace las curaciones y coloca los vendajes, aunque no evita que aún supure, pues la venda muestra las manchas de sangre y pus.

El niño busca regresar a la escuela, pues su anhelo es llegar a ser abogado y ayudar a su mamá en los gastos de su casa.

Mientras regresa a la escuela, el pequeño Miguel apoya a su mamá en la venta de los dulces, llevando las bolsas de celofán para despachar pepitas, cacahuates, pistaches y habas, evitando cargar peso.

Incluso, comenta, extraña jugar futbol, pues sabe que cualquier movimiento puede empeorar la lesión.