Sonideros, la verdadera estrella de toda fiesta

Desde hace siete años un equipo mutidisciplinario documentó la historia de ese fenómeno musical en México; se trata de una pequeña empresa familiar, pero también una combinación oficios.
En los bailes se disfrutan sones, danzón, montunos y cumbias de México.
En los bailes se disfrutan sones, danzón, montunos y cumbias de México. (Archivo)

México

A la colonia Peñón de los Baños se le conoce también como la “Colombia chiquita”. El nombre nace del fenómeno sonidero que ahí nació, la cumbia peñonera, considerada ya como un subgénero musical interpretado por la famosa dinastía Perea, Sonido Cóndor, Maromita, Conga, Arco Iris o Piscis, entre otros. En realidad son ellos la estrella de bodas, quinceaños y festejos del barrio.

Para que un sonidero se precie de serlo debe tener una amplia colección de discos, empezando por la que consideran es “la mamá de los pollitos”: la Sonora Matancera. Le siguen sones, danzón, montunos y cumbias de México, Perú, Ecuador, Venezuela, Puerto Rico. Joyas musicales en formato de acetato que al escucharlos conservan el gis de la grabación original.

Desde hace siete años un equipo multidisciplinario documentó la historia de este fenómeno musical en México. Mariana Delgado, antropóloga e integrante del colectivo llamado Sonidero, empieza por corregir el nombre con que se le conoce: “El término correcto es sonido y es una combinación de muchos oficios”, afirma.

“Por un lado es la persona que invierte grandes cantidades de dinero para tener un buen sistema de audio y una colección musical. Traen un equipo apabullante con luces robóticas y te pueden montar una disco en la calle. ¿Qué hace durante las fiestas? Simple: como dj pone los discos y como mc se transforma en el animador que está enviando saludos a la comunidad”, precisa.

Durante la investigación, el colectivo halló que cada sonido es una pequeña empresa conformada por al menos cinco integrantes, que puede llegar a 20. Obviamente el protagonista es el animador que, micrófono en mano, enciende al público con su carisma para enviar los saludos, que llegan por recaditos, cartones, celular e incluso hasta el oído.

Acompañado de un refresco, cerveza o tequila, el dj debe ser lo suficientemente rápido para leerlos todos al micrófono, al mismo tiempo que selecciona el siguiente disco y mueve los botones necesarios de la consola o computadora para mantener e incrementar el ambiente.

Mariana hace un poco de historia y narra que desde los años 40 los bailes sonideros han sido espacios tradicionales de convivencia en colonias, pueblos, barrios de la Ciudad de México y el resto del país. “No surgieron hoy, aunque la gente los tilda de nacos, pero eso es muy pinche porque los estigmatiza y borra de los espacios públicos. Las autoridades los marginan, porque no los deja tocar, no tienen apoyo de ningún medio de comunicación, pero en realidad ellos difunden temas inéditos hasta en la Patagonia: viajan constantemente a Colombia para conocer lo último y han creado comunidades digitales hasta con los migrantes. Tienen millares de seguidores y en Estados Unidos ¡son todo un fenómeno!”

HERENCIA FAMILIAR

“Lo heredé de mi padre”, cuenta Pablo Buendía, titular de Sonido Maromita. “Él comenzó en 1975 con unos baflecitos aquí en el barrio del Peñón, luego lo tomé y se llamó Ilusión Latina el Maromita. Yo lo dejaré a mi hijo Óscar y así sucesivamente. Tenemos una carpeta de más o menos 543 discos, ¡pura música seleccionada de antaño! Hemos tocado en toda la República y hasta en California”, cuenta.

El más joven es Piscis, un sonido que nació hace seis años, aunque su dueño, Julio César Urrutia, tiene 37 de edad. La realidad es que su negocio principal es un acuario, pero su pasión —desde hace dos décadas— fue convertirse en seguidor de sonidos.

“Sobre la práctica vas agarrando experiencia y rapidez para hablar. Los saludos son la clave de la fiesta, porque la gente te lo pide. De pronto eran tantos que ya no te daba tiempo de mandarlos entre canción y canción, sino sobre la canción misma. La gente quiere oír el saludo para su papá, hermano, esposa, ¡y se siente bien bonito oír las grabaciones y que te saluden! A veces un microbusero pone el disco de un sonido y escuchar saludos de la gente que conoces es algo padre”, asegura.