REPORTAJE | POR ALMA PAOLA WONG

Los asambleístas no se nos acercaron: cirqueros

Cuidado a los animales

El domador del circo Hermanos Vázquez asegura que el entrenamiento de los animales ha evolucionado y que ya no se usan castigos, sino que se les premia por lo que hacen; si sufrieran, no podrían ser usados en el espectáculo, dice.

México

Después de que la Asamblea Legislativa del Distrito Federal aprobara la legislación que prohíbe el uso de animales en sus espectáculos, entrenadores y médicos veterinarios del circo Hermanos Vázquez acusaron que nunca hubo un acercamiento con los legisladores locales.

"Ellos nunca han venido a hacer un recorrido con nosotros para ver cómo viven, cuál es su estancia, sus jaulas. Lamentablemente, no han tenido un recorrido con los entrenadores o empresarios del circo. ¿Cómo van a hacer su trabajo así', ¿cómo pudieron legislar?", cuestionó Francesco Berosini, entrenador de tigres y caballos.

MILENIO recorrió las instalaciones de uno de los circos más tradicionales de México, el Hermanos Vázquez, actualmente ubicado en una carpa en Interlomas, para constatar las condiciones en que viven sus principales huéspedes: los animales.

En el predio, entre las docenas de edificios que se erigen en esta zona del municipio de Huixquilucan, Estado de México, llama la atención un enrejado sin techo, pero con amplias paredes, de aproximadamente ocho metros cuadrados. En su interior cuatro tigres de Bengala y un siberiano juegan, saltan, se muerden, se mojan, mientras esperan la hora de la función.

Es el espacio donde, Yandel, Muñeco, Memo, Kiara y Mari, los tres machos y dos hembras de cuatro años, pasan casi todo el día después de su desayuno y aguardan las 19:30 para ofrecer su acto de ocho minutos.

Francesco Berosini explica que comen dos veces al día, la última después de la función vespertina, y en total consumen hasta cinco kilogramos entre res y pollo, principalmente. A pesar de su corta edad, 23 años, Francesco tiene más de ocho años de experiencia con animales. La pasión por los felinos viene de familia, pues su abuelo y padre fueron entrenadores.

Ha convivido toda su vida con animales, por lo que, afirma, no concebiría maltratarlos. Agrega que los castigos en los circos son cosa del pasado.

"Así como el mundo evoluciona, el circo y las técnicas de entrenamiento han cambiado. Puede ser que hace 40, 50 años sí requerían de golpes, pero hoy en día no es necesario, todo es a base premios.

"Mucha gente critica que le des un premio, pero eso no es condicionamiento o maltrato", señala.

Mientras transcurre la entrevista, los tigres saltan, golpean la reja y entre juegos muestran sus garras y colmillos.

"Otra prueba que no existe un trato indigno es que no se les modifica para el espectáculo", agrega.

Berosini detalla que se trata de especies en cautiverio, criadas especialmente para estos espectáculos. Son animales que no podrían colocarse en un hábitat natural porque nunca han estado acostumbrados a la caza o un ambiente de supervivencia. Incluso, presume, en el circo pueden llegar a vivir muchos más años.

"No puedo llevar este tigre a la selva porque se muere de hambre, no sabe cazar porque son de cautiverio, de toda la vida", indica.

Con un peso corporal de hasta 300 kilogramos, estos tigres podrían tumbar fácilmente a una persona, por lo que el uso de instrumentos como varas no es para lastimar, sino delimitar espacios.

"Los látigos, las varas que uno utiliza y que mucha gente dice que son para pegarles, no son para eso. Tenemos que tomar en cuenta que son animales salvajes, tigres y lo único que hacemos es dar espacios, no acercarnos de más. Esas varas miden más o menos un metro sesenta", señala.

Cerca de ahí, destaca un área que le llaman zoológico. Ahí viven tres llamas, tres caballos, dos avestruces, un camello y un papión o babuino.

Eduardo Flores, médico veterinario, nos recibe en la carpa para explicar que si los animales sufrieran estrés o malos cuidados, no podrían salir al público y menos ofrecer un espectáculo.

"Una de las formas en las que nosotros nos damos cuenta que un animal padece estrés o que tiene algún tipo de sufrimiento es porque no comen o están con algún problema de comportamiento y aquí no lo tienen", advierte.

Los animales cuentan con un programa de medicina preventiva que incluye vacunación y desparasitación, aproximadamente cada cuatro meses. La atención se brinda por igual a las especies, pero principalmente al camello, las llamas y los caballos.

Los entrenadores aseguran que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, dependiente de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, supervisa regularmente las condiciones y salud de los animales.

Según las modificaciones aprobadas a la ley, los artistas y empresarios circenses tendrán un plazo de un año, a partir de que las reformas se publiquen, para realizar las modificaciones pertinentes en sus espectáculos y no utilizar animales.

"Obvio tenemos que dar la batalla porque si se acaban los animales en el circo, se acaba el circo mexicano", sentencia Francesco Berosini, entrenador de caballos, mientras se despide para prepararse para la función que comenzará en un par de horas.