Médicos ingresan al Zócalo

Pese a la valla de granaderos que los esperaba en la calle 5 de mayo, los médicos ingresaron a la plancha del Zócalo capitalino.

Ciudad de México

Luego de 50 años sin manifestarse, una importante contingente de médicos y personal de salud del sector público y privado salió a las calles para exigir que se deje de criminalizar su profesión y consolidar el movimiento #YoSoy17 o "#YoSoy médico 17 en apoyo a los 16 especialistas contra los que se giraron ordenes de aprehensión por la muerte de Roberto Gallardo en el Hospital Pediátrico del Centro Médico Nacional de Occidente, en Guadalajara, Jalisco. 

En la Ciudad de México la protesta arrancó del Ángel de la Independencia, con el eslogan de ser pacífica. Sólo pretendían exhibir al sistema de justicia que, en un principio, exoneró a los 16 médicos y luego por presión del padre del menor, el señor Sergio Valente Gallardo, funcionario de la Comisión Nacional contra las Adicciones en Jalisco, las autoridades determinaron que hubo mala práctica médica porque durante las siete cirugías, conforme al peritaje, le perforaron pulmones e intestinos que derivaron en el deceso.

Del silencio y las mujeres vestidas de negro, se pasó a ánimos incendiarios cuando se determinó la ruta donde se realizaría el mitin. Los organizadores escogieron un espacio frente a la Alameda Central, pero los médicos exigieron el Zócalo. Todo esto derivó en un enfrentamiento verbal con policías y luego con granaderos que bloquearon su acceso por la calle de Tacuba, incluso, todo intento de desalentar esa propuesta causó controversia entre participantes convocados a través de las redes sociales.

 “No soy Dios. No soy criminal”, gritaban. Unos aplaudían, pero otros insistían “Zócalo, Zócalo, Zócalo”. No pasaron del edificio de Correos de México. Uno de los organizadores trabaja de convencerlos sin ser escuchado “regresen”, pero le contestaron “Ni un paso atrás” y comenzaron a acusar al Jefe de Gobierno del DF, Miguel Ángel Mancera de “represor”.

Un médico advirtió a un policía, “No estamos haciendo ningún vandalismo. ¿Cuál es la razón por la cual no podemos pasar al Zócalo?, no hay una razón que se impida el derecho de libertad de expresión a llegar al Zócalo”.

Las vallas humanas se fortalecieron con granaderos. Los médicos no se intimidaron pese a que entre ellos se coló un agitador. “Los polis tienen ISSSTE”, “Nos veremos en urgencias”, “Mancera represor, le interesa más la seguridad de sus pantallas” y, antes de tomar la calle 5 de Mayo, varios hicieron la ola futbolera con el clásico “¡putoooo¡”.

De pronto salió un médico, que dijo llamarse Miguel Ángel Vázquez, adscrito al IMSS y al ISSSTE, de la sección 53, con  una contusión en la cabeza y la playera blanca manchada, “me pegó un policía un traidor con el escudo” y enseñó una pequeña toalla bañada en sangre.

 “Nunca hubo permiso para entrar al Zócalo. Nunca”, insistía  una de las organizadoras. Pero los médicos siguieron e ingresaron al Zócalo. Hubo una disputa que rápido se resolvió. Uno de los llamados facilitadores se le puso a tú por tú a un ganadero. “No estamos en un país fascista. Hay libre tránsito”.

Finalmente cedieron, protegiendo, la plancha de Zócalo donde las pantallas gigantes transmitían el futbol.

Luego de lograr el permiso exprés, comenzó frente a Palacio Nacional el mitin.

Todos querían el micrófono. Sólo tres se lo turnaron. Miroslava Solórzano, medico-especialista en cirugía general adscrita al Hospital General 72 del IMSS, consideró que aunque el médico es responsable de preservar la salud requiere de la ayuda del paciente.

Rafael Cervantes López, médico cirujano egresado de la UNAM y del Hospital Ángeles, consideró que las reformas legales tienen “una acción punitiva y de sometimiento de la clase médica, para obligarnos a trabajar, amenazados y en silencio, en un sistema de salud y de justicia rebasados. El juicio sumario aplicado a los médicos de Guadalajaraes  síntoma de este sistema enfermo”.

Y ahora “tenemos la amenaza de la secretaria de Salud, Mercedes Juan, de crear una fiscalía para la vigilancia de la calidad de la atención médica. No va a pasar. Y nosotros le pedimos que vigile la carencia en insumos, el desabasto de medicamentos, falta de mantenimiento y de conservación de las unidades. Se debe de valorar las condiciones de trabajando y las condiciones que obligaron “a nuestro compañeros de Jalisco a caer en esta situación. También le pediríamos que trasparente y rindan cuentas los funcionarios del manejo del poder y de los fondos destinado a la salud, basta ver el desfalco en Tabasco, la perdida del tomógrafo en Aguascalientes, y las cuentas que no salen en Zacatecas”.

Los médicos se manifestaron por cerca de tres horas y con la consigna de que no permitirán atropellos y meterán amparos como los que ya interpusieron en la Suprema Corte de Justicia para impedir que disposiciones de certificación conviertan a la Comisión Nacional de Arbitraje Médico en un tribunal que los haga perder su empleo y la libertad, y se esté por encima de la Dirección General de Profesiones.

#YoSoy17

El grupo de médicos del sector público y privado, del IMSS y diversos institutos de salud, así como de la UNAM, aseguraron que los 16 pediatras que laboraban en el Centro Médico Nacional de Occidente de Guadalajara, Jalisco, recibieron un proceso irregular debido a que primero obtuvieron un laudo a favor del protocolo seguido al menor por parte de la Comisión Nacional de Arbitraje Médico y después de un juez local.

Sin embargo, Sergio Valente Gallardo, quien inició hace cuatro años esta lucha por negligencia médica y que actualmente es funcionario del Consejo Estatal contra las Adicciones, logró que finalmente se giraran ordenes de aprehensión por negligencia.

Según el dictamen el joven de 15 años de edad en menos de 60 días recibió 7 cirugías que perforaron los pulmones, intestinos y finalmente esto derivó en la muerte.

Se señala que no se le detectó una tuberculosis en el hospital y no recibió por lo tanto tratamiento adecuado conforme a los métodos clínicos establecidos.

Valente Gallardo inició un movimiento en las  redes sociales y como respuesta, la comunidad médica protesta en 50 ciudades, solidarizándose con estos 16 galenos que consideran como "eminencia".

Califican este acontecimiento como un hecho prácticamente histórico que consistió en girar ordenes de aprehensión y encarcelar a 16 pediatras.