Brincan torniquetes en metro Allende y Bellas Artes

En las estaciones Bellas Artes y Allende del Centro Histórico se realizó el acto #PosMeSalto como protesta en contra al aumento a la tarifa del Metro.

Ciudad de México

El acceso al Metro todavía cuesta tres pesos; faltan cuatro días para que el aumento a cinco pesos entre en vigor, pero los usuarios ya tomaron medidas; se agrupan, gritan, cantan, se empujan, bloquean la taquilla, toman los accesos y cargan a los adultos mayores… los más jóvenes dan un salto.

En la taquilla, la empleada del Metro mira asombrada mientras sostiene la tira de boletos que durante 25 minutos no se venderán; el policía que regularmente cuida la estación Allende no está; la temperatura aumenta bajo tierra.

Son las 12 del día frente a la Catedral de la Ciudad de México, el sol está en su máximo esplendor, poco a poco van llegando personas, en su mayoría jóvenes, que respondieron al llamado hecho a través de las redes sociales, para brincarse los torniquetes del Metro en protesta al aumento  del pasaje a  cinco pesos, anunciado por el Gobierno del Distrito Federal.

Sobre la banqueta los chicos hacen carteles mientras crece la concentración.

Veinte minutos más tarde el contingente de alrededor de 50 personas parte rumbo al Metro Allende.

En el camino hay granaderos bloqueando la esquina de las calle República de Brasil y Tacuba, donde detuvieron el paso a aproximadamente 15 manifestantes que venían de la SEP.

Con la cara roja por el sol, los policías comentan a los activistas que ellos también están en contra del aumento, pero que tienen que cumplir con su trabajo.

“Yo estoy con ustedes compañeros, soy padre de tres hijos y con mi salario no me alcanza,  cinco pesos es muy caro, pero entiendan aquí estoy cumpliendo órdenes”, dijo con voz cansada el oficial.

El contingente que salió de Catedral continúa su marcha sobre las aceras de la calle Tacuba, protegiéndose del sol, y poco a poco ciudadanos que caminan por el rumbo o se encuentran haciendo compras se les unen.

“Pues me los encontré y ahora los sigo porque yo también estoy en contra del aumento, no es justo, haber porqué no nos aumentan el salario” comenta Rosa, de 39 años quien estaba parada frente a un aparador viendo el precio de unos zapatos.

Al pasar por Palma e Isabel la Católica también hay bloqueos de granaderos,  pero estos no impiden que los que caminan por Tacuba puedan llegar a la estación Allende.

El contingente avanza de manera tranquila y discreta para evitar su intercepción, pero al llegar a la entrada del Metro, el grupo comienza a gritar “Mancera y Peña la misma chingadera” o “el que no brinque es Mancera”.

Ahí algunos integrantes del movimiento hablan con la prensa: “Mancera nos mintió, él no es de izquierda, quien gobierna el DF es el PRI” afirma Eduardo, alumno de la Facultad de Derecho de la UNAM.

Así como él Nancy otra estudiante  comenta “es injusto, el Metro no necesita el aumento pues la publicidad y renta de locales en su interior dan lo suficiente como para mantener el precio en tres pesos”.

No es hora pico, pero el contingente, que ya creció, se amontona en las escaleras para poder bajar al subterráneo, el ambiente es festivo  los jóvenes corean “Mancera entiende en tres pesos se queda”  y al llegar a los torniquetes comienzan a saltar, algunos lo pasan por debajo y otros más lo esquivan como pueden.

Con gritos como “el Metro es tuyo no pagues”, “Mancera invita”, o “no al aumento” los usuarios son motivados a no pagar su acceso.

“Estamos a favor de lo que hacen”

Amas de casa, señores, niños, jóvenes, adultos mayores e incluso una mamá con bebé en brazos pasa cómo puede los torniquetes.

Tras pasar gratis los usuarios gritan: “Apoyamos su lucha, no al aumento” y los jóvenes aplauden.

Pero también hay quienes no están de acuerdo con la manifestación.

Un usuario se hace de palabras con uno de los activistas e incluso éste le avienta agua al señor, “para que se le baje lo caliente” afirma.

La mayoría intenta calmar los ánimos y le piden al joven agresor que no discuta, “que debata con argumentos”.

Tras permanecer 25 minutos en la estación Allende el contingente que ahora tiene poco más de 100 participantes se traslada a Bellas Artes donde permanecen otra media hora motivando a la gente a saltar.

Ahí, invitan a la población en general a participar en la marcha que se realizará el próximo viernes a las 4 de la tarde en el Hemiciclo.

Los que encabezan el movimiento se agrupan y deciden ir a CU.

Poco a poco, todo vuelve a la normalidad, la gente vuelve a hacer fila en la taquilla y la empleada malhumorada comienza de nuevo a cortar y vender boletos. A lo lejos se escucha a los jóvenes que rumbo al andén siguen cantando y gritando consignas.