Urbanización vulnera suelo de conservación del DF: UNAM

Invasión de áreas naturales protegidas y cambio de uso de suelo hacen vulnerable el sur de la Ciudad de México, por lo que se agudiza el desabasto de agua, entre otros efectos.
Los suelos de conservación de la Ciudad de México, que regulan incluso la temperatura ambiente, están en riesgo por la urbanización, principalmente en el sur de la capital del país.
Los suelos de conservación de la Ciudad de México, que regulan incluso la temperatura ambiente, están en riesgo por la urbanización, principalmente en el sur de la capital del país. (Cuartoscuro-Archivo)

Ciudad de México

Invasión de áreas naturales protegidas, cambio de uso de suelo, sobreexplotación hídrica, deforestación y otros procesos urbano-rurales han convertido el sur de la Ciudad de México en un sitio vulnerable para el crecimiento urbano.

La Universidad Nacional Autónoma de México informó que el cambio en la cobertura y uso de suelo afectan de 64 a 80 por ciento de la superficie vegetal del país, al poner en riesgo la estabilidad de los ecosistemas debido a perturbaciones climáticas.

Los datos están contenidos en la tesis de maestría "Caracterización del impacto de la sobreexplotación de agua por los cambios de uso de suelo en los últimos 10 años en el DF", de Juan Carlos Mejía Canchola, estudiante de posgrado de arquitectura, quien utilizó un modelo espacial para simular las alteraciones de la cobertura vegetal de 2004 a 2014.

En la zona sur de la ciudad, de acuerdo con ese estudio, los problemas de invasión, cambio de uso de suelo de natural a agrícola y de rural a urbano, así como la deforestación, han agudizado el desabasto de agua y la recuperación de suelos, que tardan hasta un siglo en recuperarse.

Dicha zona tiene 80 por ciento del suelo de conservación del Distrito Federal y además de suministrar agua, mantiene el clima templado, entre 18 y 20 grados centígrados.

En ese sentido, indicó que los procesos de invasión e inmobiliarios más notorios se han dado del lado de Santiago Tepalcatlalpan y Santa Cruz Acalpixca, San Juan, Tepepan, Huichapan, San Lorenzo Atemoaya y Santa María Nativitas.

En otras áreas ha habido un “desarrollo inmobiliario brutal”, que ha derivado en la construcción de viviendas de bajos recursos y edificaciones, lo cual provoca que en lugares donde antes había 20 o 30 casas, ahora haya de 200 a 300 familias.

De seguir esta tendencia, en 10 años el paisaje de esa parte de la ciudad perderá su segmentación e incluso ya no se verán áreas verdes o de cultivo, sino casas una encima de otra y una necesidad creciente de agua.

La UNAM planteó que en zonas con perturbaciones menores se podrían utilizar plantas para regenerar el suelo o reforestar, mediante la participación de personas que cuenten con conocimientos sobre agricultura.

En tanto, en zonas de conservación muy perturbadas se pueden construir unidades de gestión ambiental, es decir, áreas específicas en las que se aplicaría un plan de mitigación para su conservación y elevar su productividad.