La UNAM usa 'drones' para alertar de incendios forestales

Un equipo multidisciplinario de expertos creó un sistema con esos artefactos inteligentes con el fin de analizar zonas en riesgo por desastres naturales.
El dispositivo aéreo pesa 1.3 kilogramos, tiene un alcance de 300 metros y se maneja a control remoto.
El dispositivo aéreo pesa 1.3 kilogramos, tiene un alcance de 300 metros y se maneja a control remoto. (Especial)

México

Académicos de la UNAM desarrollan dispositivos aéreos no tripulados, conocidos también como drones, que son autónomos e inteligentes para el monitoreo de zonas en riesgo ante incendios forestales.

El equipo multidisciplinario formado por expertos del grupo de Sistemas Inteligentes del Centro de Ciencias Aplicadas y Desarrollo Tecnológico (Ccadet), apoyados por especialistas del Instituto de Geofísica, también de la UNAM, creó un sistema de alerta ante desastres naturales con dichos artefactos, que además sirve para implementar programas de conservación de reservas ecológicas y apoyar la gestión del medio ambiente.

Los especialistas destacaron que el objetivo es tener un sistema de información en tiempo real para operaciones estratégicas dentro del territorio nacional, así como para un sistema nacional de prevención y alerta.

El Ccadet prueba los artefactos en la reserva ecológica del Pedregal de San Ángel como herramienta de monitoreo, clasificación y reconocimiento de imágenes a fin realizar una gestión del nivel de riesgo de incendios en los bosques.

La captura de información en tiempo real permite acumular bases de datos. El sistema emplea de técnicas de ingeniería informática avanzada, análisis de tiempo y frecuencia, algoritmos evolutivos, procesamiento de imágenes, base de conocimiento y otros sistemas.

Prevención

El grupo de académicos, además de crear una base de datos, estudia las condiciones físicas, periodicidades y ubicación de fenómenos naturales por zonas, además de considerar factores externos como patrones de comportamiento humano y variables climáticas.

El proyecto, dirigido por Nicolás Kemper Valverde, también ayuda a implementar programas para conservar reservas ecológicas.

El modelo de drone que emplean es clasificado como ligero (pesa 1.3 kilos), tiene un alcance de 300 metros y se maneja a control remoto.

Los académicos comentaron que con los drones se pueden registrar las zonas más propensas a incendios y así minimizar pérdidas humanas y económicas.

Según cifras oficiales, uno de cada 10 incendios forestales son de tipo natural (como cuando los provoca un rayo) y el resto tienen origen antropogénico (los causa el ser humano).

"Si el hombre es uno de los principales factores internos para que ocurran siniestros, puede ayudar a disminuirlos. Con una red de drones es posible mapear una zona y llegar a áreas de difícil acceso para los helicópteros, por sus dimensiones", comentó Kemper Valverde.

Conocimiento compartido

Instalados en diferentes áreas, los académicos de la UNAM trabajan juntos por primera vez, aunque esta colaboración inició hace por lo menos un lustro. El equipo une esfuerzos, conocimiento y resultados para conocer la variabilidad natural y establecer un pronóstico de incendios.

Aunque utilizan tecnología que ya existe (los drones), los expertos la dotan de un sistema inteligente que emplea algoritmos para la toma de decisiones y se adapta a cualquier situación, región o evento.

La captura de información de la zona ecológica en el Pedregal de San Ángel ha permitido analizar la parte espacial, conocer el porcentaje de humedad y la acumulación de combustible vegetal, y con esos datos los expertos afirman que pueden ayudar a prevenir los incendios forestales.

Finalmente, los universitarios acotaron que para la realización de dicho sistema de prevención y alerta temprana ante desastres naturales se deben contemplar varios niveles: lo que le corresponde a la UNAM es la investigación de estos fenómenos.

Adicionalmente, emitir boletines informativos es tarea de las autoridades y contar con una cultura preventiva es labor de los ciudadanos en conjunto.

En estos estudios participan, además de Kemper Valverde, Graciela Velasco y Luis Ochoa, del Ccadet, así como Víctor Manuel Velasco, del Instituto de Geofísica.

También colaboran los estudiantes Giovanni Pérez y Julio César Taque, de la maestría en ingeniería eléctrica–instrumentación; Óscar Sosa, del doctorado en ingeniería eléctrica; Flor Denisse Rentería y Luis Ángel Santamaría, de la licenciatura en ingeniería mecatrónica, y los alumnos prestadores de servicio social en las áreas de ingeniería eléctrica y ciencias de la Tierra.