Tlayudas con frijoles en Paseo de la Reforma

En Paseo de la Reforma, desde la avenida Insurgentes hasta la Torre del Caballito, más de 20 mil profesores de la CNTE instalaron un plantón.
Los docentes preparan tlayudas con frijoles y queso dentro de su campamento.
Los docentes preparan tlayudas con frijoles y queso dentro de su campamento. (Alejandra Artega)

Ciudad de México

Los conductores refunfuñan desde su automóviles, pitan, tratan de pasar rápido en el tráfico desquiciado para cruzar Paseo de la Reforma. Sobre la avenida, en el asfalto incandescente, un grupo de maestros oaxaqueños se reparte tlayudas y frijoles, come y mira desde sus casas de campaña a los automovilistas furiosos.

En Paseo de la Reforma, desde la avenida Insurgentes hasta la Torre del Caballito, las tiendas de campaña de colores de los 20 mil profesores de la CNTE que llegaron esta mañana se extienden como paracaídas y brillan bajo el sol fulminante del Distrito Federal.

Algunos profesores se amontonan bajo los árboles para huir del sol de las 3:30 de la tarde. Dicen que estar dentro de las casas de campaña es como meterse a un horno. Otros utilizaron los parabuses como sala y se abanican con sus sombreros mientras platican.

La maestra Josefina Ramos dice que el sol no le hace ni cosquillas, pero que el hambre "le retuerce la tripa a cualquiera".

A las afueras de su casa de campaña, donde dormirán hoy nueve maestros, la maestra Josefina abre su maleta para sacar una bolsa de plástico con las tortillas de maíz, un bote con frijoles y el quesillo. En frente, los clientes del restaurante argentino El Diez parten sus jugosas carnes y se sirven el vino.

"No es tlayuda hasta que está bien calientita", dice la maestra mientras su vecino sopla el carbón en el anafre que trajeron desde Oaxaca.

Para acompañar la comida, uno de sus compañeros fue a buscar el carrito de las aguas, que dicen ya iba por la Glorieta de Colón. Ahí se instalaron ambulantes para vender chicharrones y papitas, cacahuates y, muchos de ellos, aguas o refrescos preparados.

Otros comerciantes defeños aprovecharon el calor calcinante para intentar vender a los maestros oaxaqueños sombreros y paraguas.

También en la Glorieta de Colón, los trabajadores de la zona arrastran sus zapatos boleados para cruzar la avenida. Solo en este punto sin carpas, es posible cruzar de una acera a otra.

Dos oficinistas chilangos cruzan cerca de un poste de luz donde un profesor se recostó a dormir. "Míralos, ahí descansando. Ay, qué bonitos. Echados así, como si nada".

El ruido del helicóptero interrumpe el sueño del profesor y la plática de los amigos. Los tres miran hacia arriba y haciendo círculos con la cabeza, siguen su trayectoria. Después, el sonido desaparece y la aeronave también.

"Somos más de 20 mil profesores que estamos en este plantón", dice Laurentino Villegas, integrante de la Dirección Política Nacional de la Sección 22 de la CNTE.

Dice que la mayoría de los 'profes' son de Oaxaca, pero también hay "compañeros de la zona metropolitana, de Chiapas, de Michoacán, de Guerrero y de la región norte del país".

Los profesores pretendían instalar su plantón en el Zócalo, pero cuando los 27 camiones llegaron al Distrito Federal desde Oaxaca, los accesos a esa plaza ya estaban resguardados por granaderos.

"La respuesta del gobierno del DF y del gobierno federal era bloquear a través de la policía, nos negaron llegar al Zócalo, y en respuesta a eso tuvimos que tomar esta decisión de plantarnos aquí en Reforma", dijo.

En una de las casa de campaña, cerca de la camioneta de sonido desde donde el activista conocido como El Llanero Solitito habla sobre el movimiento magisterial, un profesor parte en dos su tlayuda, echa rollito y se la pasa a su hijo de cinco años. Los dos mastican la tortilla con frijoles y miran el espectáculo. Suspiran.