Interna de Santa Martha se gradúa como abogada

El primer caso que litigará Enriqueta Hernández Hawk será el suyo con el objetivo de reducir su condena de 60 años de prisión.

Ciudad de México

Sin acceso a internet y sin una biblioteca especializada, Enriqueta Hernández Hawk logró graduarse como abogada, estando presa en el penal de Santa Martha Acatitla.

El primer caso que litigará, ya como especialista en defensa de Derechos Humanos, será el de ella misma para lograr reducir su condena.

"Traigo una sentencia bastante larga de 60 años, llevo 13 años en reclusión. Entonces para mí la opción de un beneficio realmente no es opción, entonces estoy buscando acudir a la Corte Interamericana (de Derechos Humanos) para presentar mi caso y lograr demostrar mi inocencia", señaló la interna.

Tras haber iniciado la licenciatura en Derecho en 2005, a través del Programa de Educación Superior para Centros de Readaptación Social (PESCER) de la UACM, Enriqueta Hernández presentó su examen profesional este miércoles en el centro escolar del reclusorio, en presencia del rector de esa casa de estudios, Hugo Aboites como invitado de honor.

"Sigue el luchar con todo para obtener mi libertad y sigue el hacer la solicitud del estudio de una maestría. No quiero acabar aquí los estudios, pero quiero aprovechar el tiempo y sí le hago una petición al señor rector para que se implementen ya maestrías para las personas que van saliendo", expresó.

Con el uniforme cotidiano y el cabello recogido, Hernández Hawk explicó al jurado su tesis titulada: "El juez de ejecución de penas y los beneficios penitenciarios en el DF". Destacó la certeza jurídica que los internos han obtenido con esa figura, en cuanto a la obtención su libertad. "El apego a la legalidad que es muy importante lo cual no existía anteriormente", indicó.

Pero la reclusa lamentó los obstáculos para realizar sus estudios al interior del penal, durante cinco años y medio.

"El no tener acceso a internet, el estar muy limitada al acceso bibliográfico, aquí en los centros a veces no se permite el acceso de libros especializados, entonces había que pedir permisos, muchas veces hasta llegar a un amparo administrativo para que te permitieran el ingreso de un libro, lo que es impresionante".

No obstante, Enriqueta sostuvo que aún en reclusión, el estudio le abrió las puertas y la hizo parte de una sociedad mejor.