Curiel, Tongolele, Saramago... Salón Los Ángeles, 77 años

Han pasado más de siete décadas desde que nació ese lugar de gran tradición en la Ciudad de México, cuya duela ha sido lustrada por choclos de miles de visitantes, entre ellos algunas celebridades.
Salón Los Ángeles-Tongolele
(Arturo Fonseca)

México

Está en la colonia Guerrero de la Ciudad de México, indican algunos, mientras otros prefieren ubicarlo de manera especial en el barrio que lleva su nombre, Los Ángeles, donde nació hace 77 años como un popular centro de baile. Y una de las primeras personalidades en visitarlo fue Gonzalo Curiel,  el autor de Vereda tropical: años después, llegaría a una fiesta el escritor José Saramago, acompañado de otros, a quienes menciona en una dedicatoria: “Con Carlos Fuentes y Silvia…”

Y así, en 77 años, como ellos han recalado miles, o entre miles también han recalado ellos, como invitados especiales, y otras figuras sobresalientes, como Gabriel García Márquez, o Yolanda Montes, Tongolele, o el propio subcomandante Marcos, acompañado de seguidores y conocidos actores.

Es el salón de baile donde, a partir de un día como hoy, de hace 77 años, arriban decenas, miles, a mover el esqueleto, como obreros, secretarias, oficinistas, amas de casa, taxistas, estudiantes, turistas, escritores, padrotes, trabajadoras domésticas, etcétera, imantados por diversos géneros musicales, en especial el danzón y ritmos afroantillanos, dedicados a los asiduos, en especial, y gente que los acompaña por primera vez, porque también se trata de presumir el arte de raspar el piso.

Y aquí está Miguel Nieto, descendiente directo de los dueños del salón de baile, quien recuerda que el nombre es en honor a la virgen Nuestra Señora de Los Ángeles, cuyo templo está a una calle de aquí, sobre Lerdo, desde donde se escuchan tronidos de cohetones que anuncian los festejos, como también los habrá en la pista de este centro cuyo eslogan es: “El que no conoce Los Ángeles, no conoce México”.

En este lugar, escenario de cantantes, orquestas y grupos musicales de fama internacional, también han desfilado personajes de la dramaturgia, el cine, la literatura y la música, como Gonzalo Curiel, Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes y Saramago, entre otros tantos, quienes plasmaron dedicatorias en el libro de visitas.

“¡Qué puedo decir a los Nieto y Rojas!”, caligrafió el compositor Gonzalo Curiel en el libro de visitas, un día de 1937, cuando fue inaugurado el salón Los Ángeles. “Solamente que pondré mi granito de arena a contribuir para su absoluto éxito, que le deseo de todo corazón”.

—Y sigue la tradición.

—Ha seguido la tradición de los salones de baile en general —responde Nieto que, generoso, también menciona otros nombres—, los clásicos, los tradicionales. Son actividades que tienen que ver con una forma de concebir el mundo, más que como un negocio.

El salón, que conserva la mayor parte de su estructura original, está adornado con carteles y fotografías de grandes músicos, como Pérez Prado, y de la original Sonora Matancera, con Bienvenido Granda, Daniel Santos, Celio González, y cantantes como Rubén Blades, Willy Colón. También estuvieron aquí los integrantes de Buenavista Social Club, desde antes de que se conociera como tal.

—¡Setenta y siete años! ¿Qué recuerda?

—Una de las grandes ventajas de ser partícipe de un negocio como éste es que la gente sale más contenta… Más bien es un club, un centro de reunión, un lugar donde podemos disfrutar del baile; es decir —añade Miguel Nieto –, podemos bailar como se nos dé la gana, y podemos venir solos o acompañados, bailar en pareja, bailar en grupo. Siempre vamos a salir más contentos.

—¿Por qué es un imán Los Ángeles?

—Porque es un lugar donde muchas historias de vida se cruzan, porque es un lugar que ha participado de la vida de esta ciudad y de este país, porque en 77 años han pasado tantas cosas; que toda esa energía, de alguna manera, han quedado plasmadas en estas paredes.

Todos los que visitan el salón de baile, comenta Nieto, en respuesta a una pregunta, son importantes: desde el cliente cotidiano, que viene todos los martes y domingos, como lo han sido los escritores Carlos Fuentes, José Saramago, Gabriel García Márquez, entre otros muchos de renombre.

—Hay clubes, gente que se ha conocido aquí.

—Hay gente que es asidua, gente que aquí se conoció, que después se casaron, se divorciaron y que ahora —añade y sonríe— vienen con su nueva pareja, pero no dejan de venir al salón Los Ángeles, donde los martes se baila danzón, mambo, chachachá; los domingos, cumbia, salsa.

—Y habrá más…

—Hacemos un gran esfuerzo para que se mantenga esta tradición, este patrimonio cultural intangible, que representa todas estas historias de vida, todos estos millones de pasos de baile, que se han dado sobre esta pista, que significa tanto, nuestra forma de entender nuestra identidad, nuestra forma de ver el mundo…

Es en este salón, enclavado en una de las zonas más tradicionales de la Ciudad de México, donde el 23 de mayo de 1998, después de celebrar un año más de la aparición de su novela La región más transparente —1958—, el escritor Carlos Fuentes dejó escrito: “Los Ángeles estaba aquí hace 40 años, y seguirá aquí mientras el tiempo dure y el alma baile”.