Santas y Reyes, inconformes "con tanto cambio"

Desde las conflictivas calles de Valerio Trujano y Pensador Mexicano, consideradas zona roja, aseguran que les ha pegado la crisis ante la falta de difusión.
Más de 20 personajes están a la espera de los niños y sus cartas.
Más de 20 personajes están a la espera de los niños y sus cartas. (René Soto)

Ciudad de México

Todo el año, Diego Genis espera la Navidad para hacer el mejor negocio de la temporada. En su trabajo como serigrafista solicita dos semanas de vacaciones, "desde luego que no me las pagan", para caracterizarse de Santa y ganar, por lo menos, mil pesos diarios.

Las manos de Diego evidencian su profesión, pues han quedado manchadas permanentemente: "No hay ningún jabón que me quite lo negro de las manos".

Por las noches y en esta época de Navidad y Reyes Magos, esas manchas las oculta bajo unos guantes blancos y dorados que usa como parte de su disfraz de Santaclós y Baltasar.

Desde hace 10 años, mantiene una tradición que cumple al pie de la letra cuando se transforma para cumplir las ilusiones de muchos niños, incluyendo sus dos hijos que, año con año, esperan ver al tradicional personaje regordete, de traje rojo, entrar por la puerta de la casa para dejar sus juguetes.

Con su trabajo en una imprenta de la colonia Guerrero, Diego ha podido comprar un traje de Santa que le costó 5 mil pesos y que a la fecha continúa pagando. De un metro 90 de estatura, llega desde las cinco de la tarde a la calle Jesús García, en la colonia Buenavista, para instalar su local, que adornó con personajes de películas infantiles.

Sin embargo, esta tradición se ha complicado para las decenas de Santacloses que cada año ofrecen sonrisas y fotos a los niños

Este año, 22 de ellos y 40 fotógrafos aseguran que no les han permitido trabajar con normalidad, porque constantemente los están cambiando de sitio.

"No nos ha ido nada bien, apenas salimos con los gastos, sobre todo pagando los utensilios y el traje salimos justos. El pasado y este año sí nos ha pegado la crisis ante la falta de difusión, porque constantemente nos cambian de lugar y la gente pues no se acerca", dice Diego.

Como tradición, los Santacloses y Reyes Magos se ubicaron durante muchos años en la Alameda Central para que cientos de niños los visitaran, les dejaran sus cartas y se tomaran la foto, pero con las labores de remodelación, en 2011 decidieron mover esta tradición al Monumento a la Revolución; sin embargo, con la rehabilitación del lugar, el año pasado los mandaron a las conflictivas calles de Valerio Trujano y Pensador Mexicano, en el Centro.

"La verdad fue un crimen lo que nos hicieron el año pasado, porque el lugar donde nos mandaron está considerado un punto rojo y por lo tanto nunca nos fueron a visitar. De hecho, a la gente le daba miedo que un santa los fuera a asaltar", cuenta.

Este grupo de Santacloses paga al año hasta 50 mil pesos a la Tesorería; de acuerdo con los propios fotógrafos, cada local gasta alrededor de 800 pesos para ubicar sus locales en la calle.

Para caracterizarse de Santa, Diego hace todo un ritual: primero se coloca sus botas negras, después el pantalón, luego se pone un edredón y una almohada alrededor de su torso; sigue el sacó y el cinturón y al final deja barba, peluca y bigote.

"Me encanta este trabajo, me gusta ayudar a Santaclós, de hecho me gusta saber sobre él y nosotros estamos preparados; desde luego sabemos quién fue San Nicolás, pero es hermoso poder entusiasmar a los niños, es algo que lo haría gratis", dice Diego, que gana mil pesos al día por seis horas.