Reos cobran por usar casetas telefónicas del Reclusorio Oriente

No sólo cobran por los minutos que sostengas el aparato, también imponen el uso de determinadas tarjetas telefónicas, denunciaron familiares de los reclusos.
Reclusorio Oriente.
Los familiares y abogados de los internos de ese penal denunciaron el proceder corrupto de los empleados de la aduana. (Archivo/Cuartoscuro)

Ciudad de México

En los reclusorios todo cuesta, con todo se hace negocio y hacer uso de los servicios no es gratis, como debería.

Familiares de internos del Reclusorio Oriente dieron a conocer una nueva modalidad en cobro de "cuotas", por parte de internos a otros internos, por el uso de las casetas telefónicas que son públicas, y que son controladas por grupos de hombres detenidos por cometer delitos.

El utilizar una caseta de Telmex, de las cuales hay cinco por zona, cuesta cinco pesos el minuto, porque los reos que se han apropiado de las casetas, alquilan también la tarjeta para hacer las llamadas locales, sin permitir que se haga uso de una propia.

Son dos modalidades: cobrar por los minutos que se utiliza el teléfono o exigir que se usen sus tarjetas, ya que el interno no puede utilizar una propia.

"Cuando mi hijo va a llamarnos, hay un grupo de internos detrás de él que no sólo se fijan el número que marca, sino que toman el tiempo de las llamadas, y para ello cobran cinco pesos o más, dependiendo del tiempo usado, pero si hay mucha fila en esas casetas y digamos se va a otro dormitorio, entonces no puede usar su tarjeta sino la del grupo que controla esos teléfonos públicos", explicó la señora María Pérez.

Es entonces cuando se exige el pago.

"No los dejan usar sus tarjetas, y aunque uno se las lleve a sus familiares, los internos los obligan a usar las de ellos, y de eso tienen conocimientos los celadores, que son una bola de corruptos", indicó el señor Luis Gutiérrez, papá de otro joven interno en dicho penal ubicado en Iztapalapa.

Pero no sólo los internos hacen "su agosto" con total impunidad, también el personal de seguridad de la aduana de personas, ellos están encargados de hacer las revisiones a los visitantes que ingresan al penal, así como los alimentos y demás objetos que lleven consigo.

En dicho reclusorio se niega el acceso a quienes no llevan la credencial de elector con una antigüedad no mayor a tres años, y si alguien lleva otra identificación, como cédula profesional, la rechazan.

La falta de protocolos genera que los celadores hagan uso de las medidas de seguridad, una negocio para su propio beneficio.

"Quise entrar con mi credencial que en todos lados me la aceptan pero allí me dijeron que tenía más de tres años que la había sacado y que no podían permitirme el acceso, les mostré mi cédula profesional de abogado y entonces me respondieron que no era documento válido, y que sólo me servía para pasar a locutorios", narró Ernesto Hernández.

Molesto reclamó que la institución fuera discrecional en sus medidas de seguridad, y lo que en un área fuera válido lo que en otra no. "Pues hazle como quieras pero no vas a pasar", fueron las palabras de otro celador que intervino, y quien dijo que allí era él la máxima autoridad en seguridad, y que ya no había más con quién quejarse más "arriba".

"Si quieres ve al módulo de Derechos Humanos, pero está adentro, en Gobierno, y como no puedes pasar, te friegas", fue la frase acompañada de risas burlonas del resto de los celadores que presenciaron el hecho registrado antier.