Reforma política del DF, estancada desde 2003

Manuel Granados, líder de la Asamblea, confía en que el Senado la apruebe. Factores políticos y partidistas han propiciado que la modificación constitucional esté trabada.
El titular de la Mesa Directiva dijo que el documento final está muy trabajado.
El titular de la Mesa Directiva dijo que el documento final está muy trabajado. (Issac Esquivel/Cuartoscuro)

Ciudad de México

Desde 2003 la aprobación de la reforma política del Distrito Federal se encuentra trabada. Durante casi 12 años de negociación, diversos factores políticos y partidistas han propiciado que esta importante modificación constitucional —que permitiría a la Ciudad de México convertirse en el estado 32, con independencia económica, política y legal— se haya estancado.

MILENIO reconstruye esta historia de tropiezos y avances a cuentagotas, a través del testimonio de los ex presidentes de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, quienes en su momento negociaron la reforma en las cámaras de Diputados y Senadores.

Carlos Reyes Gámiz, vocero del PRD en la Cámara de Diputados y ex presidente de la ALDF en la III Legislatura, de 2003 a 2006, dijo:

"En ese tiempo el ambiente político fue de crispación por los videoescándalos de René Bejarano y el intento de desafuero del entonces jefe de Gobierno Andrés Manuel López Obrador. Eso rompió cualquier puente con la reforma política de la capital. La reacción del presidente Vicente Fox impidió su discusión.

Recuerdo que una vez visitamos al ex secretario de Gobernación Santiago Creel y le comenté: "Toda tu vida has trabajado porque la ciudad tenga derechos plenos y me parece una contradicción que ahora, en tu papel, niegues una causa y convicción.

"Creel me respondió 'pues así son las cosas en política mano, ¿qué le vamos a hacer?'. Con su actitud me quedó claro que había intereses mayores que iban a imposibilitar cualquier avance en la reforma. El PAN dijo no y el PRI tuvo oportunidad de votar a favor, pero se negó. Jugó el papel de precursor, pero al mismo tiempo fue su esquirol. En la práctica todos se echaban la bolita.

"Incluso López Obrador nunca tuvo una convicción genuina por sacar la reforma, pues estaba ensimismado en su aspiración presidencial. No recuerdo una sola reunión convocada para sacar ese tema".

Asimismo, Víctor Hugo Círigo, académico, maestro en derecho constitucional y ex presidente de la Asamblea en la IV Legislatura, de 2006 a 2009, señaló:

"Nuestro periodo fue más complicado por las elecciones de 2006, quedó una secuela de polarización y confrontación entre el GDF y la Presidencia.

"Las condiciones políticas de la época terminaron por evaporar la reforma, pese a que la Asamblea Legislativa aprobó el dictamen por consenso, éste se envió a las cámara de Diputados y de Senadores. Pero hasta ahí llegó el esfuerzo.

"Agravó la situación que el jefe de Gobierno Marcelo Ebrard se cuidó de no aparecer en una sola foto con el presidente Calderón por temor a las críticas de López Obrador. Se escondía y era una situación hasta cierto punto ridícula porque sabíamos que él y Calderón tenían acuerdos, reuniones; pero eran cuasi clandestinas, porque los ánimos no daban para crear un clima de acuerdos y posibilidades que permitieran aprobar la reforma. Y así siguieron hasta que inauguraron juntos la mal lograda Línea 12 del Metro.

"No había condiciones ni un clima de confianza y seguridad para nadie. Los gobiernos local y federal tenían intereses y prioridades diferentes; pero además era difícil leer qué quería la Presidencia, entender hacía dónde iba el asunto por las facultades que se le darían a la capital. Y bueno, la Cámara de Diputados tampoco tocó el tema con fuerza, pese a que nos recibió la Junta de Coordinación Política.

"La reforma puede avanzar si el tema se maneja con prudencia, poco a poco lo han ido asumiendo los titulares de los gobiernos capitalino y federal: sus relaciones van por encima de los intereses partidistas. Hay una magnífica oportunidad para sacar la reforma".

En tanto, Alejandra Barrales, senadora del PRD y ex presidenta ALDF en la VI Legislatura, de 2009 a 2012, apuntó:

"Esta reforma tiene más o menos 15 años en la ALDF y los impedimentos han sido políticos. En la quinta Legislatura impulsamos un documento unánime que se entregó al Senado, llegó a la Comisión del Distrito Federal, pero después ya no prosperó. Hubo quien señaló que fue el PRI quien impidió que el tema avanzara gracias a la entonces senadora María de los Ángeles Moreno. Pero si hoy esta reforma ha avanzado, es porque
el PRI cambió su actitud.

"La firma del Pacto por México y la negociación de la reforma política nacional ayudaron a encontrarle a la ciudad un traje a la medida que nos permita organizarnos, tener una constitución propia y recursos propios. Actualmente no podemos entrar a las escuelas públicas a entregar uniformes, útiles escolares ni platicar con los alumnos".

Finalmente, Manuel Granados, presidente de la Mesa Directiva de la ALDF, dijo:

"El 18 de noviembre pasado hablé con el presidente del Senado, Miguel Barbosa, quien me dijo que en este periodo de sesiones se aprobaría el dictamen de la reforma en la cámara alta, para remitirlo a la Cámara de Diputados. Tenemos la esperanza de que se apruebe —al menos en el Senado— antes de que termine noviembre porque hay un acuerdo político ya.

"Ha sido un trabajo de mucho consenso y diálogo, el documento final está muy trabajado, es un tema de avanzada para la ciudad y un logro del jefe de Gobierno. Tanto PAN como PRI tienen claro que lo mejor en este momento, es tener el reconocimiento de la ciudad. En política nada está escrito, pero confiamos en que las condiciones políticas en el Senado están dadas, y si después se aprueba en la cámara baja, se enviará la reforma a los 31 congresos locales".