Protagonistas de la reconstrucción

Tras los sismos que afectaron la ciudad surgieron algunos actores de la sociedad que se dedicaron a rescatar víctimas y rehacer la antigua Tenochtitlán; asimismo, vieron una oportunidad política ...
Sobreviviente del multifamiliar Juárez, colonia Roma.
Sobreviviente del multifamiliar Juárez, colonia Roma. (Nelly Salas)

Ciudad de México

Los sismos de 1985 dejaron un impreciso número de muertos y más de 100 mil damnificados, pero también permitieron la aparición de personajes de la sociedad civil que organizaron la ayuda solidaria y la reconstrucción.

Artífices en esos momentos de tragedia fueron Evangelina Corona, líder de costureras; el doctor Cuauhtémos Abarca, quien encabezó los trabajos en Tlatelolco, y otros personajes como el priista Manuel Aguilera, quien luego gobernó el DF.

Una cara de la desgracia fueron las costureras. Un número incuantificable de víctimas en los talleres de San Antonio Abad y las colonias aledañas. Los dueños de las empresas poco hicieron por rescatar sobrevivientes y recuperar cuerpos. Eso detonó el surgimiento del Sindicato 19 de Septiembre, que encabezó Evangelina Corona. Los testimonios exihibieron las condiciones de semiesclavitud a las que eran sometidas. Pésimos salarios y jornadas extenuantes de trabajo. Hoy, después de años de lucha y posterior reconocimiento, la lucha gremial se acabó para esa mujer emblemática que logró el reconocimiento de las costureras.

Otros personajes importantes que cobraron relevancia fueron los dirigentes sociales, los líderes de colonias y barrios; los que alzaron la voz por los miles de damnificados.

Es el caso de Cuauhtémoc Abarca, médico de profesión, vecino de la unidad habitacional Tlatelolco. Frente a sus ojos cayó el edificio Nuevo León, que antes de la tragedia mostraba daños estructurales. Pese a eso, las autoridades capitalinas lo ignoraron durante meses.

Hoy, quien en 1985 encabezó la Coordinadora Única de Damnificados de Tlatelolco, está activo y cada año recuerda a los muertos de ese lugar.

"Había momentos muy emotivos. Cada vez que se rescataba a alguien todo el mundo aplaudía, como se llamaba no importaba, era alguien a quien se había logrado rescatar y eso era motivo de alegría generalizada", recuerda Abarca al pie del edificio Nuevo León, donde hoy yace una placa conmemorativa de aquella tragedia.

Aparecieron también ciudadanos que de manera espontánea ayudaron a rescatar a los atrapados entre los escombros. Sacaron como pudieron cuerpos y organizaron la ayuda para miles de personas que se quedaron literalmente en la calle. A ellos, de manera espontánea, se los conoció como Los Topos.

Uno de ellos, Héctor El Chino Méndez. Con un puesto en el gobierno y una vida asegurada, salió de su casa, en el Estado de México, para intentar con sus manos rescatar víctimas.

Recuerda que aun con la presencia del Ejército, en nada ayudó. Los días que permanecieron en las calles fueron solo para inhibir el pillaje. Después regresaron a los cuarteles y la ayuda siguió solo con apoyo de miles de voluntarios.

Pasaron varios días para que los gobiernos de la República y del DF comenzaran a actuar.

Enrique Jackson llegó dos meses después de los sismos a la delegación Cuauhtémoc, con más de 95 por ciento de los edificios y casas derrumbadas. Más de 11 mil personas tuvieron que vivir en las calles de la demarcación; 35 mil en toda la ciudad. Tan solo en esa zona donde se ubica el Centro Histórico, 230 escuelas se vieron afectadas. Al término de la reconstrucción, más de 38 mil viviendas se volvieron a levantar.

Otro personaje que surgió con los sismos fue Manuel Aguilera, quien a la postre llegó a ser regente de la ciudad. Cuando fue llamado a encabezar el Programa de Renovación Habitacional Popular, estaba alejado de la escena pública. Había sido relegado por el presidente Miguel de la Madrid debido a su postura crítica frente a la política económica del gobierno en turno. Recuerda que la posición gubernamental era hasta celosa. Nadie podía tener un papel protagónico en la reconstrucción de la ciudad porque sería visto como un candidato natural a la Presidencia.

Pero aquel economista logró lo que pocos pensaban. Sacó a la gente de sus casas en ruinas, los llevó a vivir en campamentos de cartón y en menos de seis meses los regresó de manera paulatina a sus nuevas viviendas, con escrituras en mano. Al final de ese programa, en 1987, se habían logrado levantar casi 60 mil viviendas. Cerca de 5 mil predios fueron expropiados y hubo 2 mil amparos contra ese proceso.

Con la exigencia de la reconstrucción surgieron también innumerables líderes sociales identificados con la izquierda. Hoy, desde todos los partidos, hay la coincidencia de que la votación obtenida por el Frente Democrático Nacional en 1988 y el triunfo del PRD en 1997 en la capital del país no se entiende sin la tragedia de los sismos.

René Bejarano fue uno de esos liderazgos que emergió con la catástrofe. Como fundador de la Unión Popular Nueva Tenochtitlán, comenzó la organización vecinal en un territorio absolutamente priista.

Ese año marcó el inicio del desgaste del PRI en el que hoy, pese a todo, es principal bastión de la izquierda.

Para todos esos personajes, algunos hoy con plena vigencia, lo vivido en 1985 mostró la capacidad de solidaridad y puso a prueba al gobierno que tuvo que concentrar los esfuerzos en levantar la ciudad de entre las ruinas.