CRÓNICA | POR PEDRO DOMÍNGUEZ

Primera guerra de bandas en la Benito Juárez

Apoyo a la juventud a través del arte

Los guitarristas saltan con ímpetu, mueven sus cabezas y tocan melodías dignas de una estrella de rock; "para nosotros es fundamental tener este tipo de espacios; los jóvenes se distraen de estar haciendo otras cosas", explica Jorge Romero.

Participaron 16 agrupaciones.
Participaron 16 agrupaciones. (Jorge Carballo)

México

Una guitarra resuena en el teatro María Teresa Montoya. Un bajo se afina con mesura. Silencio. ¡Uno, dos, tres...! El conteo al ritmo de madera de las baquetas de un baterista anónimo da inicio a la primera Guerra de Bandas que organizó la delegación Benito Juárez.

Son 15 minutos. Cada una de las 16 bandas participantes tiene ese tiempo para intentar saltar a la fama y ganar un premio de 25 mil pesos.

La oportunidad no la desaprovecha ninguno. Los cantantes se desgañitan, los guitarristas saltan con ímpetu, mueven sus cabezas y tocan melodías dignas de una estrella de rock.

"Para nosotros es fundamental que como gobierno tengamos este tipo de espacios, que más allá de lo político, que es una mínima parte de la vida humana, nosotros generemos como administración espacios para la juventud, para nuestros vecinos, donde ellos puedan desarrollar todo lo que espiritualmente se desarrolla con el arte", explicó el jefe delegacional de Benito Juárez, Jorge Romero.

Pero la tarea no era fácil. Para ganar, había que convencer a los jueces. Entre ellos, Sabo Romo, bajista del legendario grupo de rock nacional Caifanes. Sabo se sentó varias filas alejado del escenario. Movía la cabeza y apuntaba mentalmente las virtudes de cada uno de los intérpretes.

Su intención era premiar a los que supieran cautivar a la audiencia.

"Tendrá que ver con eso, cada uno de los que formemos parte de esto, yo no lo veo como una cuestión de negocio o una banda que sea candidata a los medios masivos, porque eso finalmente es una chamba de ellos, pero tengan la seguridad de que la banda que más me transmita, con más emoción, al menos para mí, será la ganadora, independientemente de que sean unos virtuosos, el virtuosismo y la emoción no necesariamente van de la mano", explicó el músico.

Para llegar a la final, hubo una eliminación previa de 100 bandas que se inscribieron al concurso. Las 16 finalistas fueron divididas en las categorías amateur y semiprofesional.

Pisar el escenario del María Teresa Montoya fue un camino largo de meses de práctica y ensayos. "Te amamos Benito Juárez", fueron las palabras que repetían los jóvenes cantantes al salir a escena.

El jurado calificador estuvo integrado por Jorge Romero, Sabo Romo, Antonio Vasbar, director general de Eskucha Radio; Claudia Segura, locutora y directora de la estación Eskucha Radio por internet y, Jorge Ramón Flores, director artístico y autor.

El presupuesto que destinó la delegación para el evento fue de 200 mil pesos. Y con el patrocinio de Coca-Cola y Nelson Vargas se logró premiar a los primeros lugares de ambas categorías.

"Todo lo que es el buen ocio, en el sentido de tener a los jóvenes metiendo goles, o tocando la batería, o metiendo canastas en basquetbol, son cosas que no solamente a ellos, a mi juicio, les permite tener una carrera de éxito personal en lo que sea que hagan, sino que por estar haciéndolo los distrae de estar haciendo otras cosas", explicó Romo.