Polanco, meca de la nueva gastronomía mexicana

Hay muchas formas de conocer el Distrito Federal, una de ellas es a través de su comida y la arquitectura. Mexican Food Tours tiene como propósito redescubrir la cocina mexicana en una zona que es ...
El recorrido se hizo en seis restaurantes de la zona.
El recorrido se hizo en seis restaurantes de la zona. (Especial)

Ciudad de México

Hay muchas formas de conocer Polanco, en la Miguel Hidalgo, y una de ellas es a través de su gastronomía y arquitectura. Es la meca de la nueva gastronomía mexicana, pero es mucho más que simples restaurantes.

Más allá de Masaryk y sus tiendas de lujo, el lugar está compuesto por casas de estilo californiano, casonas barrocas y construcciones art decó, que al avanzar por sus calles revelan la evolución de la colonia a través del tiempo.

Redescubrir la comida mexicana y conocer Polanco en el camino es la meta de Mexican Food Tours, un viaje gastronómico único en la capital.

Con seis paradas para degustar comida típica mexicana, Jimena Gil y Connie Estefan recorren las calles de esa colonia guiando a extranjeros y connacionales por los sabores del país.

El recorrido arranca en Barro Negro, que se especializa en comida oaxaqueña. Aquí probamos tres tipos de mole, una tlayuda frita en manteca y agua de hoja santa.

“La Ciudad de México está entre las cinco donde mejor se come en el mundo, según la revista [i]Forbes[/i]”, dice Connie. Y cómo no, con la variedad de platillos y sabores con que cuenta el país; el DF está en el puesto número cuatro, solo detrás de París, Roma y Tokio.

“Polanco es una colonia cosmopolita, sus restaurantes abarcan todo tipo de cocina, nacional e internacional, y la verdad es que los lugares de comida típica que hay aquí son de gran calidad y mucho prestigio, vale la pena venir a comer aquí”, asegura Connie.

Definir el tour no fue fácil, las jóvenes empresarias tardaron dos meses en recorrer restaurantes para probar los platillos y definir cuáles podrían ser atractivos para los capitalinos y los extranjeros.

Cuando todos terminan su comida, el grupo sale y camina hacia la siguiente parada: Tamalli. Allí se pueden degustar dos platillos típicos de la cocina mexicana, los tamales y la cochinita pibil.

Mientras todos buscan dónde sentarse, las guías entregan a cada uno un tamal de cochinita pibil envuelto en una hoja de plátano y un atole de chocolate. “Esto es achiote, eso es lo que le da ese color naranja a la carne”, dice Connie.

Caminamos sobre Emilio Castelar y nos detenemos en el parque Lincoln, frente a la Torre del Reloj. “Este reloj es el símbolo de la estación Polanco del Metro”, explica. “Muchos capitalinos no lo saben, por eso nos gusta explicarlo en el tour”, dice Jimena.

Caminamos. Nos detenemos frente a la estatua de Abraham Lincoln que el presidente Lyndon B. Johnson regaló en 1966. “Este es el primer parque que se construyó en la zona, de hecho la colonia se empezó a desarrollar tal y como la conocemos ahora en 1937. Antes de eso era la Hacienda de San Juan de Los Morales y aquí solo había cultivos”, cuenta Connie.

Damos vuelta en Julio Verne, enfilamos hacia una auténtica cantina mexicana, nos dicen. Así llegamos a La Surtidora. El menú aquí es pulque de mandarina y tacos. Al fondo suena música norteña.

Conocer las ciudades a través de los tours gastronómicos, es una fórmula que se utiliza muy bien en Roma, Nueva York o París, reconocidas mundialmente por la calidad de sus restaurantes, pero también por la belleza de sus construcciones.