Peligran menores en kínder de Vallejo

Padres de familia señalan que el plantel tiene problemas como humedad en las paredes, coladeras sin rejillas y basura, entre otros.

Ciudad de México

Basura, coladeras sin rejillas, humedad en las paredes, falta de una salida de emergencia y condiciones poco propicias para la seguridad, son el escenario del jardín de niños Francisco Primo de Verdad, que se encuentra en la colonia Vallejo, delegación Gustavo A. Madero.

Después de un simulacro realizado el pasado 19 de septiembre, varios padres de familia se dieron cuenta del estado de las instalaciones del plantel y manifestaron su preocupación.

Adriana Jiménez, quien tiene a sus hijos inscritos en primero y tercer grado, dijo a MILENIO  que incluso unos días antes del simulacro observaron las condiciones  en que se encuentra la escuela; al sonar la alarma de emergencia del plantel poco antes las nueve horas, cuando los niños acababan de ingresar, la supervisora les comunicó a los padres de familia que era una falla del sistema de alerta, pero ellos descubrieron que el plafón de la entrada se estaba desprendiendo, por lo que muchos optaron por llevarse a sus hijos de regreso a casa; ante los hechos, la funcionaria del plantel declaró que el problema se estaba atendiendo, pero que no representaba peligro para los alumnos.

“No sabemos realmente por qué sonó la alarma, pero si no hubo una causa específica, de todas formas es preocupante; si llegara a pasar algo y la alerta no funciona correctamente, ¿cómo se puede poner a los niños a salvo?”, expresó Adriana.

MILENIO intentó hablar con la directora del plantel para obtener alguna declaración sobre el estado de las instalaciones y de las medidas que se están tomando; sin embargo, el personal de la escuela dijo que no se encontraba y que aunque estuviera, ni ella ni otros eran los indicados para ofrecer esa información, argumentando que “tal vez” en las oficinas de educación preescolar.

Tampoco se proporcionó el nombre de la directora; incluso, los padres de familia entrevistados no saben cómo se llama.

Familiares de los menores aseguran haberse quejado con la directora, quien les dijo que las mejoras a la escuela en materia de infraestructura corresponden a la delegación, la cual no les ha dado una respuesta favorable.

Asimismo, las autoridades escolares argumentan que los costos para las instalaciones no los cubre la Secretaría de Educación Pública, por lo que deben apoyarse en las cuotas voluntarias, pero que éstas resultan insuficientes.

Los padres de familia también dijeron que a principios de año se realizaron algunas obras de mantenimiento, como el arreglo de la caldera de la alberca, se compró material didáctico y algunos jefes de familia ayudaron a pintar los juegos infantiles.

Sin embargo, los padres reconocen que cuando la seguridad de sus hijos está en peligro, las acciones anteriores resultan insuficientes cuando hay que poner más atención en otras áreas.

Otras carencias que tiene la escuela es el mobiliario viejo, la basura (como sillas rotas y madera podrida) acumulada en algunos rincones del plantel, en los baños faltan puertas, las paredes están cuarteadas y lo más preocupante: no se cuenta con una salida de emergencia, por lo que en caso de que ocurriera un incendio o un temblor, los niños quedarán atrapados.

Vecinos del lugar aseguran que en algunas ocasiones la escuela se ha utilizado pare realizar eventos privados por las noches, organizados por la persona encargada del cuidado del plantel.

En los alrededores de la escuela no hay señalamientos de precaución  que indiquen paso de peatones o zona escolar.