Peligran ocho especies del DF por invasiones ilegales

La secretaría del Medio Ambiente lleva a cabo acciones para proteger al conejo zacatuche, el ajolote de Xochimilco y la tarántula capitalina, entre otras.
Conejo zacatuche, especie conocida desde la época prehispánica.
Conejo zacatuche, especie conocida desde la época prehispánica. (Especial)

Ciudad de México

Los asentamientos irregulares en suelos de conservación de la Ciudad de México ponen en riesgo al menos a ocho especies originarias de la capital del país.

De acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente local, están en peligro animales como el conejo zacatuche y el ajolote de Xochimilco, clasificados como “en grave peligro de extinción” y conocidos desde la época prehispánica.

“La invasión se da cuando cambias el uso de suelo o pretendes convertir un suelo de conservación en uno vocación habitacional; es lo que tenemos que prevenir”, explicó la secretaria de Medio Ambiente capitalina, Tanya Müller.

“Es un tema muy dinámico, hay invasiones que datan de 20 a 25 años y otras que van al día; lo que buscamos con la vigilancia permanente es detectar cualquier nueva invasión y detenerla”, dijo la funcionaria local.

El conejo zacatuche es una especie que se conoce desde tiempos prehispánicos y es clasificado como “primitivo” por sus características óseas. Incluso, su nombre proviene del náhuatl y significa “conejo de los zacatonales”.

En la misma situación está el ajolote, definido por especialistas como anfibio con cola y también convivió con culturas prehispánicas asentadas en el Valle de México.

Su nombre proviene del náhuatl axolotl, que significa “perro de agua”. En ese entonces servía como alimento y era considerado manjar de los dioses.

Además de estos animales de importancia histórica y natural, también están en riesgo la tarántula del DF, el cangrejo de las barrancas, la rana de Tláloc y la rana fisgona de labios blancos.

En cuanto a la flora amenazada en la capital del país destacan la orquídea y la siempreviva.

En ese listado también hay, aunque en menor medida, especies que no son endémicas, pero que tienen presencia en suelos de conservación, como gallinita de monte, gato montés, venado cola blanca, coyote, mapache y cacomixtle.

“Cuando empiezas a tener invasiones o construcciones irregulares, el impacto es muy alto por los servicios ambientales que brindan a la ciudad esos sitios, incluida la infiltración de agua de lluvia o la devolución de humedad. Se trata de hábitats naturales de fauna endémica localizados en la zona metropolitana”, señaló Müller.

En la ciudad hay 3 mil hectáreas invadidas de las 90 mil que tiene la región. A pesar de que parece un número menor, se está afectando el equilibrio ambiental de la capital del país, porque en estas zonas se impide la filtración de lluvia y la devolución de humedad.

La Ciudad de México concentra 2 por ciento de la biodiversidad del planeta y cerca de 12 por ciento a escala internacional.

En el Distrito Federal hay 90 mil hectáreas de suelos de conservación que se concentran en nueve delegaciones: Álvaro Obregón, Cuajimalpa, Gustavo A. Madero, Iztapalapa, Magdalena Contreras, Milpa Alta, Tláhuac, Tlalpan y Xochimilco.

De éstas, 3 mil están invadidas por asentamientos humanos irregulares. Las más afectadas por esta razón son Tlalpan, Xochimilco, Tláhuac, Milpa Alta y Cuajimalpa.

En su último estudio, realizado entre 2009 y 2010, la Procuraduría Ambiental y de Ordenamiento Territorial contabilizó 50 mil 703 casas en 867 asentamientos irregulares instalados en suelos de conservación de la capital.

La funcionaria expresó que el gobierno capitalino tiene como prioridad recuperar esas áreas invadidas y señaló que en lo que va de la administración se lograron atender 425. La última en la delegación Cuajimalpa.

“Este trabajo conjunto lo hacemos con Protección Civil y Desarrollo Urbano; hacemos un análisis de cuáles son los asentamientos que tienen mayor riesgo y cuáles son los que tienen un grado de consolidación más alto”, precisó Müller.

“Es un trabajo interinstitucional, porque participa la Secretaría de Gobierno, la procuraduría, la Secretaría de Medio Ambiente y la de Obras; son acciones que tienen un objetivo muy claro, que es la protección, restauración y conservación de los suelos”, dijo la funcionaria capitalina. 

Por ello, añadió, las diferentes dependencias realizan operativos permanentes para recuperar paulatinamente las zonas invadidas.

“Son construcciones provisionales, austeras; no son desarrolladores, de ahí la importancia de recuperar esas áreas. Muchas veces la gente proviene de otros estados y lo importante es que no se deje engañar de que son terrenos que se pueden parcelar y donde se puede construir”, subrayó Müller.

La Procuraduría Ambiental realizó estudios en las delegaciones más afectadas para conocer la viabilidad de urbanizar las zonas donde hay asentamientos irregulares o si es necesaria su reubicación. 

De las nueve delegaciones que tienen suelo con dicha clasificación, siete están dispuestas a que se constituyan comisiones de regulación especial, excepto Cuajimalpa y Magdalena Contreras.