Un cementerio histórico, pero restringido al público

Resguarda restos de personajes como el dictador Antonio López de Santa Anna, el filántropo Gabriel Mancera y el poeta Xavier Villaurrutia.

Ciudad de México

Ubicado en el cerro donde se construyó la Basílica de Guadalupe, el panteón del Tepeyac es considerado zona de monumentos históricos, rico en tradiciones y expresiones artísticas; no obstante, está cerrado al público desde hace tres años.

Es uno de los más antiguos de la Ciudad de México y alberga las tumbas de personajes como el 11 veces presidente Antonio López de Santa Anna, que cedió la mitad del territorio nacional a Estados Unidos; el político y filántropo Gabriel Mancera, el ingeniero Manuel María Contreras y el poeta Xavier Villaurrutia.

Rusbel Navarro Alcázar, guía del panteón, explicó a MILENIO que no se tiene una fecha exacta de cuándo se empezó a construir; algunos registros datan de 1660, cuando se colocaron las primeras lápidas, pero fue hasta 1865 cuando se realizó un proyecto para diseñarlo como está actualmente.

El cementerio es considerado museo de sitio por las capillas que ahí se construyeron, algunas incluso de material traído de Europa, como la cripta de la familia Mier, terminada en 1919; es el monumento más fastuoso del cementerio con cuatro pleurantes.

El ingeniero Joaquín Mier y Terán planificó la cripta familiar. Escribió un Tratado de Matemáticas en colaboración con Francisco Chavero, fue miembro de la Junta de Notables de 1861 y ministro de Fomento de Maximiliano de Habsburgo. Su hermano, Luis Mier y Terán, combatió a los franceses, fue aprehendido y enviado a Évreux, Normandía, y en el porfiriato ocupó la gubernatura de Veracruz.

Otro ejemplo es el del italiano Octavio Ponzanelli, discípulo de Auguste Rodin, que edificó la capilla del político y filántropo Gabriel Mancera y su esposa, custodiada por el Ángel de la Justicia.

Uno de los atractivos de las visitas guiadas es la lápida del ex presidente Antonio López de Santa Anna que, a pesar de no ser visitada, se encuentra en buenas condiciones. El 21 de junio de 1876, la viuda de "Su Alteza Serenísima", Dolores Tosta, encabezó el discreto funeral del controvertido personaje.

Enfrente se localiza la de Delfina Ortega Díaz, primera esposa del general Porfirio Díaz, que el 9 de abril de 1880 fue enterrada en medio de una gran ceremonia fúnebre. Años después, el general mandó construir un sarcófago de cantera gris para las cenizas de sus hijos Camilo y Victoria Francisca, y su nieta María Luisa Díaz Raigosa.

El panteón está limpio y en orden, sus lotes son de perpetuidad, y aunque hay tumbas abandonadas, como la del hijo del emperador Agustín de Iturbide, Ángel María de Iturbide, y la del historiador Alfredo Chavero, el personal les da mantenimiento.

En este cementerio, que tiene la entrada principal por el cerro del Tepeyac, se ubica un mausoleo de frente a la capital. Es el de Manuel María Contreras, quien diseñó el desagüe de la Ciudad de México, por eso tiene la escultura de una mujer, cuya corona es un acueducto. Al lado se encuentra la del periodista Filomeno Mata.

También está la tumba de Rafael Lucio, quien fue director del hospital de leprosos de San Lázaro y uno de los tres doctores que firmó el acta de defunción del presidente Benito Juárez. Una de las capillas que llaman la atención por sus vitrales es la del político, militar y jurista Protasio Pérez de Tagle.

Del mundo de la cultura destacan las lápidas del poeta Xavier Villaurrutia y del músico Ernesto Elorduy. Hay dos historias especiales que son motivo de visita de cientos de personas: la de sor María Piedad, La hermana Cholita, a quien dejan cartas y mensajes en la pared para solicitarle ayuda en los estudios, aunque sus restos ya no se encuentran ahí.

La otra es la de la imagen de la Virgen de Lourdes, a quien mujeres solteras le rezan por matrimonio y las casadas para agradecerle mantenerlos unidos. El guía del cementerio explica que desde hace tres años se encuentra cerrado al público en general, pero que se puede visitar con un permiso de la Dirección de Panteones de la delegación.

Silvia Segarra Lagunes, en su estudio sobre el panteón, destaca que una de las figuras más importantes es el Ángel del Silencio; recuerda que en 1917 se hizo el largometraje de ficción más antiguo que se conserva del cine mexicano, Tepeyac, de Films Colonial, un "curioso documento que muestra el cerro a principios del siglo XX y el cementerio tal y como lo conocemos.