CRÓNICA | POR MILENIO DIGITAL

Chelas, mota y banderas tricolor en el Zócalo

Mundial de Brasil

Los capitalinos pararon sus actividades para disfrutar del partido entre México y Camerún. En el Zócalo, cientos de aficionados vieron el encuentro en la pantalla gigante que colocó el GDF.

Ciudad de México

Aún no ganaba la selección mexicana, pero los aficionados concentrados en el Zócalo capitalino para ver el partido, ya habían sacado la mota, chelas y banderas tricolor.

Los rayos del sol de mediodía daban a los espectadores en la cara. Algunos se cubrían con papel periódico, gorras, o lo que tuvieran a la mano.

El ambiente olía a mariguana, cigarros y sudor. Los aficionados estaban indignados: dos goles les fueron anulados a México por marcar fuera de lugar.

La gente vivía la pasión. No estaban en el Estadio Das Dunas, en Brasil; pero los gritos y porras las dedicaban como si lo estuvieran. Era la plancha del Zócalo de la Ciudad de México.

Los aficionados, algunos con su playera de México, se concentraron en ese lugar, donde el Gobierno del Distrito Federal instaló mega pantallas para transmitir por lo menos los partidos que jugará la selección mexicana durante el torneo.

En su debut del Mundial, México enfrentó a la selección de Camerún. El partido arrancó a las 11:00 horas de la capital del país. En ese momento, la mayoría de las personas están en sus trabajos, lo cual no fue un impedimento para escaparse un rato y ver el partido.

Oficinistas, padres y madres con carriolas o con el niño en brazos; estudiantes con mochila al hombro, extranjeros que apoyan a la selección tricolor, estaban deseando que ganara México.

Al inicio del juego tenían los ánimos encendidos, los cuales fueron cambiados por caras de preocupación y decepción cuando el marcador permanecía en empate a cero.

Uno de los dos goles que fueron anulados fue en el minuto 28:59. Era fuera de lugar. Los aficionados en el Zócalo gritaron ¡Culeros, culeros! ¡Chale!

A Miguel 'El Piojo' Herrera, director técnico de la selección mexicana, no le calentaba el sol que cae sobre los capitalinos. Al contrario, le llovió sobre mojado: en el Estadio Das Dunas cayó una tormenta durante el partido.

Se escucha el cielito lindo entre las bolitas de amigos que acudieron a la plancha con banderas, botana, refrescos, agua y uno que otro con whisky o cervezas.

El primer tiempo ha terminado. México y Camerún siguen empatados a cero. Un joven aplaude con los cientos de aficionados más que se concentraron en el Zócalo. El muchacho expresó "que sigan así, que sigan así, pero que no se enojen".

Federico Campos fue a ver el partido vestido de chinelo. Su traje regional era negro. El sol estaba en su punto máximo; eso no fue impedimento para animar a su selección. "Nosotros aguantamos el sol y el frío", dijo mientras ondeaba una bandera tricolor y bailaba.

El segundo tiempo inició. No pasó mucho para que la selección fallara otro gol. Algunos aficionados no perdonaron al árbitro que les anuló dos goles. "Una porra para el árbitro (...) y por los que no saben chiflar: ¡chingue a su madre!".

Otro muchacho que dijo llamarse Joaquín, pero que si era para darle dinero se llama Omar, también está indignado por las acciones del árbitro. "No'más porque no está en México, sino ya lo hubiera balaceado".

Roberto y José Luis se organizaron con su amiga Joana para llevar la botana y la botella grande de refresco al Zócalo y ver el partido.

Al minuto 60, las gargantas se unieron en un prolongado grito: ¡gooooool! Oribe Peralta había anotado. La esperanza renació en el centro de la capital. "Un gol hermoso, a huevo", exclamó Jorge.

Camerún comenzó a enderezar las acciones y tuvo la más peligrosa a los 22, cuando Benoit Assou desbordó por banda izquierda y puso un gran centro para Samuel Eto'o, quien sacó un disparo que se fue ligeramente desviado de la portería de Guillermo Ochoa.

El Zócalo se desbordó de alegría cuando el árbitro marcó el final del encuentro. Se escuchó el ¡México, México!, ¡A huevo, ganamos!, ¡Olé, olé, olé, olé!, mientras papel periódico cortado en cuadros flotaban en el aire.

Cientos de aficionados se encaminaron al Ángel de la Independencia haciendo sonar trompetas y lanzando porras.