Ignoraron reglas de seguridad en arrastre de trenes en L5

Las medidas de seguridad y el reglamento de protección civil prohíben que trabajadores vayan sobre los trenes, pero se actuó en contrario y un trabajador murió el pasado 5 de mayo.

Ciudad de México

A pesar de que su protocolo de seguridad y su reglamento de protección civil prohíben que trabajadores vayan sobre los trenes, el pasado 5 de mayo se pidió a Salvador Wood Sánchez que fuera encima de una cabina de los convoyes que chocaron en Oceanía para retirar las señales, lo cual le costó la vida al trabajador.

Tampoco se tenía un trackmóvil para arrastrar los trenes dañados, como debe ocurrir, pues para la maniobra se hizo con amarres y se colocó una llanta en uno de los carros para empujar a otro, lo que ocasionó que el vagón en el que estaba Wood Sánchez se destrabara y saliera a una velocidad de 60 kilómetros por hora.

Así atravesó la estación Oceanía y al llegar a la estación Terminal Área, el empleado del Metro se golpeó cuando estaba entre el techo del convoy y la estación y cayó al nivel de vías.

De acuerdo con videos a los que tuvo acceso Milenio, se observa que la versión que dio el Sistema de Transporte Colectivo Metro de que el trabajador había caído del convoy es incierta, pues algunos trabajadores señalaron que hubo negligencia de las autoridades y del director de Material Rodante, Martín Esquivel.

En el video, que dura cerca de una hora, se observa que Esquivel se encuentra coordinando las maniobras para mover los trenes dañados por el choque en la estación Oceanía.

Uno de los vehículos tenía daños en la cabina que afectaron el techo, por lo que al avanzar, de reversa, iba a tirar las señales, por lo que le pidieron a Wood Sánchez, que era experto en vías, que subiera para ir retirando los elementos y no se afectaran con el paso del convoy.

Sin embargo, la cabina se zafó y al no tener operador avanzó sin control. Durante su trayecto tiró dos señales de estación y chocó contra el pasillo del andén, hasta que se detuvo en el tramo intermedio de Terminal Aérea y Hangares, pero el operador ya había muerto.

A sus 55 años de edad, Wood Sánchez tenía 30 años y 2 días de servicio en el Metro.