“Medellín tuvo que tocar fondo antes de resurgir”

Carlos Pinto propone incluir en discusiones de movilidad a responsables de las áreas de salud para recuperar la condición de caminar y no depender del vehículo.
El colombiano Carlos Pinto participa en varios proyectos en México.
El colombiano Carlos Pinto participa en varios proyectos en México. (Héctor Zamarrón)

México

En 20 años Medellín pasó de ser el epicentro del narcotráfico, escenario de secuestros y asesinatos de sicarios, a una ciudad ejemplo mundial de innovación y reinvención urbana, pero para ello tuvo que tocar fondo, dijo el arquitecto Carlos Pinto, director del Grupo Urbano Medellín.

En esa transformación el peso de la ciudadanía fue fundamental, narró Pinto al explicar la experiencia de la capital de Antioquia, que ahora es considerada la ciudad más innovadora del mundo, de acuerdo con un concurso convocado por The Wall Street Journal y Citigroup.

Pinto, también director decano de la Facultad de Artes Integradas, Arquitectura y Diseño de la Universidad de San Buenaventura, explicó en entrevista para MILENIO las claves del éxito de esa ciudad que logró combatir y desterrar esa imagen de tierra de asesinatos, retratada magistralmente por Fernando Vallejo en La virgen de los sicarios.

¿Cómo se logró la extraordinaria transformación de Medellín?

Medellín tuvo que tocar fondo para poder resurgir. Y en ese proceso los factores clave fueron el trabajo de la ciudadanía, la disminución de la brecha social, la recuperación de la confianza en lo público y la apuesta por la educación.

De visita en Tuxtla Gutiérrez, donde presentó la conferencia Ciudadanía y movilidad, Pinto propuso desmantelar la idea de pensar solo en lo global y, apoyado en las ideas de la socióloga Sassia Sasken, quien plantea que las grandes ciudades son más importantes para la economía mundial que las fronteras nacionales, el arquitecto pidió desmantelar la idea de pensar solo en lo global y concentrarse en la innovación que puede lograrse a escala local.

¿Qué está haciendo bien Medellín, por qué su éxito?

Tras los años más duros del narco, Medellín se repensó como ciudad, pero sobre todo en cómo lograr el desarrollo de sus habitantes. La participación ciudadana es un elemento constructor de las ciudades que soñamos, hablemos de ciudadanía antes que ciudad. Para 2002, Medellín tenía un sistema de transporte integrado con un tren, articulado con buses. Además, se construyeron bibliotecas, parques, mobiliario urbano e incluso escaleras eléctricas en barrios pobres.

¿Y la innovación?

El cable (teleférico) tiene más de 100 años de haberse inventado y nadie lo había imaginado como un sistema de transporte como se utilizó en Medellín para darle movilidad a los habitantes de las zonas altas.

En México tenemos dos proyectos similares, en Ecatepec y en la delegación Magdalena Contreras ¿se está ‘medellinizando’ la capital?

Jajajá, la innovación se comparte. Las influencias son mutuas.

Invitado por la Bicirred para el Séptimo Congreso Nacional de Ciclismo Urbano, Pinto narró cómo Medellín, la segunda ciudad más poblada de Colombia, fue la primera en el mundo en lograr un crédito del Banco Mundial.

Pinto, quien gusta de ser presentado como “caminante” y promotor de la movilidad limpia, es decir, de caminar y usar la bicicleta, ha viajado a México en más de 16 ocasiones y actualmente asesora a varios municipios en México en temas de movilidad.

¿Cómo observas las ciudades mexicanas?

¿Qué nos enseña México? Que sí se puede convencer en clave de lucha, con argumentos de que la bici es muy potente, Hoy las redes bicicleteras son como más primaveras árabes y la ciudad es el mejor libro de arquitectura, los ciclistas lo saben.

¿Qué tenemos que hacer para mejorar la movilidad en nuestras ciudades?

Venimos trabajando con una dinámica en buena parte de las ciudades en el mundo, en Latinoamérica en particular, para desarrollar proyectos de movilidad integral. Ese es un logro importante de los últimos tiempos, pues ya no se concibe una solución particular, unitaria como  mejorar los vehículos y ya. No, sino que de manera integral hay que hacer esfuerzos en diferentes líneas.

“Hemos estado fortaleciendo un discurso últimamente y sobre eso quiero llamar la atención hoy, que en el centro de todos esos proyectos y propuestas esté el ser humano, que recuperemos la condición humana de movilidad, como parte de ese desarrollo y de esa esencia de la movilidad.

“Hemos roto un equilibrio y hemos perdido la condición natural, porque hemos estado al servicio, o han cobrado más importancia, de las máquinas y la infraestructura que de nuestra condición humana. Hay que subvertir ese orden y seguramente vamos a encontrar el sentido que tiene y de manera real y tangible el ser humano”, dijo.

Pinto propone incluir en las discusiones de movilidad a los responsables de las áreas de salud, porque hace falta recuperar la condición humana de caminar.

—En un proyecto que estamos planteando para mejorar la movilidad de una ciudad mexicana (Campeche), por ejemplo, planteamos esto y dijimos que teníamos que sentar en la mesa también a la Secretaría de Salud Pública, porque va a poder aportar recursos pero también de manera integral atacar las dificultades diciendo si la gente caminará 30 minutos al día estaría mucho mejor de salud.

“Si eso lo aprovechamos para explicar porqué en el sistema de movilidad integral vamos a pedir que la gente camine o vamos a peatonalizar varias zonas y la gente tendrá que ir en transporte público hasta cierta zona y después caminar, pues no les estamos diciendo nada distinto de vamos a recuperar la condición humana de caminar 30 minutos al día”, detalló.

¿Están condenadas nuestras ciudades?

No, hay un gran potencial para desarrollar proyectos de movilidad integral que incluyan al ser humano como epicentro en las ciudades mexicanas.

Buena parte de las que he conocido no tienen dificultades de espacio, ya hay espacios definidos para la infraestructura vial que pueden utilizarse, mejorarse, y no tienen el problema de otras ciudades que ya están consolidadas.

“Lo que es una desventaja tremenda, como les dirían ustedes, es el desmadre institucional. Que se pongan de acuerdo las distintas instancias gubernamentales para lograr algunos de estos cometidos, pero también, para terminar con algo positivo, destaca que hay muchísima fuerza en los grupos y los colectivos sociales.

“Uno de ellos es la fuerza que ha adquirido la bicicleta. He estado en algunas ciudades y me he topado con grandes y buenos grupos ciclistas como en Hermosillo donde fui a rodar con ellos y en las noches hacen unas rodadas masivas.

“En Ensenada también estuve, ahí no hay un movimiento gigantesco de rodadas  pero sí muchos grupos y, en general, hay una cultura de la bici creciente en todo Baja California.

“En el Distrito Federal ni qué decir, ya está el modelo de bici público como el Bicing de Barcelona y en gran parte de las ciudades hay infraestructura para ello, son ciudades planas que favorecen los traslados en bicicleta y, sobre todo, el repensar la ciudad a escala humana, con participación y construcción de ciudadanía”, relató.