Masaryk: ruido, polvo y bajas ventas

A una semana de haber iniciado la remodelación, comercios en esta avenida de Polanco pasan más tiempo limpiando que ofreciendo sus productos; clientes ya evalúan otras opciones.
Los trabajos no permiten el libre paso hacia las tiendas.
Los trabajos no permiten el libre paso hacia las tiendas. (Jesús Quintanar)

Ciudad de México

Apenas va una semana de obras en avenida Presidente Masaryk, en la colonia Polanco, y los comercios ya sienten los efectos del ruido, el polvo y la poca gente que circula por esa zona.

Locales de ropa, autos y motocicletas de lujo, así como joyerías, ópticas, restaurantes y cafeterías, pasan más tiempo limpiando que vendiendo.

Karla Rivera, responsable de una tienda de ropa, dice que ha tenido que abrir más tarde porque no pueden hacerlo con el lugar sucio: "Hay veces que descuidamos al cliente porque estamos limpiando, y como son dos pisos de la tienda nos tardamos más".

La situación es más complicada para quienes sirven alimentos. Yann Padrón tiene dos restaurantes, Bar Tomate y Cuines, donde los meseros que no atienden mesas no dejan de limpiar puertas, ventanas, mesas, sillas y vajilla.

"No hay mucho que hacer, ofrecemos disculpas a los clientes, aunque es algo que no es nuestra responsabilidad y los apapachamos mucho", cuenta Yann.

Luis Tenorio, mejor conocido en la zona como Wolf, vende motocicletas de lujo y cuenta que lo primero que hicieron fue guardar las que tenían en exhibición, pues no se podían arriesgar a que una piedra dañara alguna.

"Cerramos la puerta y aun así se mete el polvo y se escucha todo el ruido, hay veces que ni escuchamos el teléfono de la tienda por el taca, taca, taca... de las máquinas", indica.

Pero ese no es el único problema, en algunas tiendas las opciones de acceso son casi nulas. Mariana Barrios, responsable de una tienda que renta trajes de etiqueta, tuvo que pedir ayuda a los locales de enfrente para ubicar el valet parking.

Solicitó a los ingenieros que le permitieran pasar su stand por en medio de la obra, ya que de otra forma hubiera tenido que dar una vuelta de al menos dos cuadras. "Hay colaboración entre lo locatarios, porque pronto les va a tocar a ellos, y seguro también les ayudaremos", comentó.

Pero esa ayuda no es en toda el área de la obra, sobre todo cuando se están peleando a los pocos clientes que llegan. En la zona de restaurantes hay quienes facilitan el acceso solo si van a ir a cierto restaurante.

Clientes cuentan que hay trabajadores que han hecho negocio, ya que por una cuota "para el refresco" ayudan a pasar aunque no vayan al comercio que representan. Algunos comentan que ya evalúan otras opciones para realizar sus reuniones.