Masaryk se renueva, pero hoy no está de moda

La delegación Miguel Hidalgo y la Autoridad del Espacio Público del Distrito Federal estiman abrir la próxima semana la primera etapa de la avenida remodelada.

Ciudad de México

Ir de compras a las lujosas tiendas de Masaryk o comer en uno de sus exclusivos restaurantes ya no está de moda.

A nadie, que compre en esas tiendas o coma en esos restaurantes, le interesa caminar entre el polvo, hombres con overol amarillo, personas transportando cemento en carretas, cubetas con mezcla a media banqueta y el ruido de las máquinas trabajando.

Pero los encargados de la obra dicen que ya están por terminar la primera etapa y los coches y las personas podrán transitar libremente de Moliere a Arquímedes la primera semana de noviembre.

Masaryk volverá a ser lo que era, con una mejor imagen, a mediados de 2015 cuando prometen que la obra estará terminada por completo.

Esta semana deben concluir las obras en el cruce de Alfredo Dumas y Masaryk, con lo que la zona conocida como Polanquito (comercios y restaurantes aledaños al parque Lincoln) quedará sin problemas viales. Hoy todavía están ahí grúas, tractores y trabajadores hundidos en uno de los sentidos de la Avenida, trabajando a toda velocidad.

Las obras buscan que la Avenida Presidente Masaryk se compare con la Quinta Avenida de Nueva York, la Magnificent Mile de Chicago o Rodeo Drive de Los Ángeles. Algunos de sus vecinos creen que así será.

Dos señoras de Polanco que caminan todos los días por la colonia dicen que "no hay a dónde" mudarse porque les encanta vivir ahí. Ellas, como el resto de los vecinos y comerciantes de la zona, esperan impacientemente que las obras concluyan.

Las banquetas de granito de la primera etapa están casi listas. Se ampliaron para que los peatones tengan más espacio para caminar. Hay bancas de madera. Pusieron orejas (montículos de cemento recubiertos de granito) que impiden que los vehículos se suban a la banqueta o se estacionen ahí. Permitirán un máximo de 20 bahías en toda la avenida, para el ascenso y descenso de las personas, y solo los comercios que tienen dentro de su propiedad estacionamiento podrán permitir a sus clientes pasar por la banqueta para llegar al estacionamiento.

Uno de los sentidos de la avenida -desde Moliere hasta la glorieta de Arquímedes- ya tiene el concreto. Esa glorieta cambiará su imagen. Ahora será una plazoleta decorada con jacarandas a la que la gente podrá ingresar.

Se presume que el tránsito vehicular alrededor de la misma será más ágil y se reducirán los riesgos para los peatones, puesto que solo operarán dos semáforos.

Hoy para los automovilistas y peatones sigue siendo un lío ir a la zona. Entre semana hay muy pocas personas transitando a pie o en auto, las tiendas están vacías, también la mayoría de los restaurantes y cafeterías.

Todavía están cerrados la mayoría de los cruces de Masaryk, tanto para peatones como para automóviles -que tienen que recorrer la Avenida o alguna de sus calles paralelas para encontrar el punto exacto en el que una calle perpendicular les permita acceder al otro lado de Polanco.

La mayoría de los valet parking reciben los autos en las calles aledañas y, aunque parezca increíble, en los alrededores de Masaryk hay muchos lugares de estacionamiento vacíos.

El costo de la obra

Dhyana Quintanar, coordinadora de la Autoridad del Espacio Público, dijo que el costo total de la obra será de 480 millones de pesos, cifra que "no ha aumentado" desde que se proyectó la construcción.

David Razú, director general de gobierno y Participación Ciudadana de la Delegación Miguel Hidalgo, informó que a principios del próximo año quedará abierta para la vialidad y las banquetas y se seguirá trabajando "en temas mucho menos invasivos".

Quintanar confirmó que toda la obra civil como concreto, excavaciones, obras subterráneas, drenaje, se entregará en el primer trimestre de 2015 y en los siguientes tres meses se terminará el resto.

Coches en las banquetas

Ambos funcionarios coincidieron en que la obra da prioridad a los peatones y termina con los 580 autos que diariamente estaban estacionados en las banquetas de Masaryk.