Los zoológicos urbanos deben desaparecer: Maríelena Hoyos

Tras iniciarse como periodista se convirtió muy joven en la primera mujer en dirigir el famoso parque de animales de Chapultepec, puesto que mantuvo por 15 años.
Zoológicos
(Especial)

Ciudad de México

Chapultepec es un lugar al que Marielena Hoyos no ha vuelto desde que dejó su posición al frente del zoológico. Para hablar sobre el tema y los derechos animales, solo tiene una petición: que no haya fotógrafo durante la entrevista. “Es que todavía estoy muy peloncita… apenas me está saliendo mi pelito”, dice orgullosa.  Irradia felicidad, pues asevera tener poco tiempo de haber dejado la quimioterapia.

Venció al cáncer que parecía acercarla a la muerte. Un cáncer que le hizo rogarle al médico que detuviera el tratamiento o “se aventaría por la ventana”.

Marielena usa ropa deportiva, con una playera azul celeste que remarca su tez blanca.  El cabello, no tan corto como ella describe, se alcanza a ver rojizo bajo el fijador.  Pide unos canelones que no finaliza y pide para llevar a su casa.  A su lado, como su sombra, Óscar, su pareja desde hace años, la acompaña.

Es en una cafetería cerca de Polanco donde Marielena recuerda con relativa claridad las fechas que marcaron su vida laboral: la de su ingreso al área de crías en 1982 y, en diciembre de 1997, cuando se le pidió, por parte de la recién electa administración del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, que dejara su posición al frente del zoológico.

“Yo cubría la fuente del Departamento del Distrito Federal; estando ahí hice un reportaje del zoológico al que yo amaba mucho, desde chiquita me gustó mucho ir a ver los animales. Sentí que estaban muy mal, en una situación muy deprimente, y entonces se me ocurrió: bueno, pues yo quiero dirigir el zoológico. La respuesta fue ‘un’ no del tamaño del mundo, porque era un trabajo de hombres, así me dijeron. Y además porque estaba muy alejado de mi profesión. De todas maneras, fue al profesor Hank al primero que se lo pedí…”

 

¿Carlos Hank González?

Sí, entonces era el jefe. Volví a solicitar al regente Ramón Aguirre la posibilidad de dirigir el zoológico, a lo cual también me dijo que no. Pero como al mes me llamó y me dijo que me iba a dar la oportunidad.

 

Sales en 1997, ¿por qué?

Yo pienso que por una decisión política, que estaba en todo su derecho a tomar el entonces jefe de Gobierno Cuauhtémoc Cárdenas. Estaba en todo su derecho de hacer sus cambios y de traer a su gente; no cuestiono eso, pero sí la forma. El cómo se procedió, porque seis meses antes se estuvo haciendo una campaña terrible contra mi persona.

 

¿Qué piensas de los zoológicos hoy?

Si en este momento me dijeran qué quieres, diría que desaparecer los zoológicos urbanos. ¿Por qué? Porque después de haberlos vivido tan intensamente día, noche, mediodía, media tarde, 365 días al año, incluyendo Navidad y Año Nuevo, te puedo decir que no los acepto. No entendería trabajar dentro de un zoológico después de entender a los animales como los entiendo”.

 

Sin estos espacios, ¿qué opción similar quedaría?

Los que son de tipo abierto, donde habría animales que permitieran la cercanía a la gente, el palpar y tener al animal, pero con libertad. Una especie de reservas…

 

¿Como Bioparque?

Exacto. Debemos realizar un ejercicio serio sobre los zoológicos, para que el concepto se entienda como un museo de naturaleza viva, al cual no le tienes que mezclar cuestiones de diversión porque confundes a la gente. Y la gente entra haciendo desorden, cuando a un zoológico debes entrar con todo el respeto de entender que ese animal que ves ahí está viviendo la purga de una condena en una cárcel solo para que tú lo conozcas.

La gente debe de entender y entrar con respeto, no gritándoles, sí con alegría, pero entendiendo que ese animal, por ejemplo, está alterando toda su forma de vida para complacer el que tú lo veas. La mayoría de animales son de hábitos crepusculares, trabajan de madrugada o trabajan de tarde a noche y tú los estás obligando a trabajar de 9 de la mañana a 5 de la tarde para que la gente los vea.

El visitante debería comprender el sacrificio ejemplar que están viviendo los animales para que tú te enteres o tengas contacto con la naturaleza “en vivo y a todo color”. Por eso los zoológicos urbanos deben ir desapareciendo, y los recursos deben enfocarse exclusivamente en especies prioritarias.

 

¿Qué opinas de los circos que utilizan animales?

Estoy en contra, totalmente. De los 183 o 190 circos que supuestamente hay registrados en el país, si acaso te puedo nombrar tres que tienen los recursos económicos suficientes para poder disponer de la infraestructura adecuada para los animales. O que cuenten también con personal preparado para manejarlos sin estarlos lastimando.

 

No es natural que un felino de gran tamaño, como los tigres, cruce por un aro de fuego, truco famoso en el ámbito de los circos. ¿Qué pasa ahí?

El fuego es un elemento que, por instinto, es temido por el animal. Le rehúyen. ¿Cómo crees que de buena forma pasan? Son trucos que aunque parezca que no incluyen maltrato, el primer paso por el aro tuvo que ser forzado. La mayoría de animales de circo están mutilados, están descolmillados o desdentados, incluso con cirugías que los dejan con problemas de por vida. Les alteran el comportamiento de manera que cuando ya no sirven para el circo tampoco sirven para irse a alguna instalación para que encuentren un congénere. ¿Qué está pasando con los animales viejos? Los grandes circos los alquilan a los pequeños circos. Éstos van haciendo trayectorias en donde cambian muy seguido de nombre.

 

Los animales, aún viejos, son un gran atractivo visual, de presencia

Sí, lo sabemos. Pero ya son otros tiempos. Es como cuando a principios del siglo pasado presentaban a La mujer barbuda. ¿Qué diría la Comisión Nacional de los Derechos Humanos en estos días? Los cirqueros tienen que “dar el salto” e ingeniárselas para que su empresa subsista sin el mal uso de los animales.

 

¿Qué opina de las disposiciones actuales en la capital?

El gobierno, la verdad, me da pena, pero sí tienen un papel muy difícil. Porque tienen un 50 por ciento de su personal a favor de que se retiren a los animales de los circos y un 50 por ciento en contra. Por lo tanto, sí la tiene difícil el jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera. Dicen los empresarios circenses que van a perder 50 mil empleos. Son como los taurinos: siempre te hablan de un número enorme de empleos, cuando son empresas familiares mayormente. Porque si son 50 mil empleos y solamente hay 200 circos, tendrían una base de empleados de 300 personas.

 

¿Qué se va a hacer con lo animales?

Cierto que es un gran problema el dónde colocarlos. Pero algún día tenemos que empezar. Por tres circos que pueden estar bien, hay que soportar otros 199 que están mal.

 

Incursionaste un poco en la política...

Esta es una iniciativa que venimos empujando por muchos años. No es algo que esté promoviendo el Partido Verde (PVEM), porque se critica su condena de ir a favor de la pena de muerte y protegiendo animales… Yo no tengo nada que ver con el Partido y me choca el Partido Verde. ¡Sí, me choca!, porque son unos incongruentes, improvisados y petulantes. Nunca he sido de algún partido político. Sí me molesta que el PVEM abuse en tocar el tema, agandallárselo y no estar nada preparado para manejarlo. Considero que es oportunista y que está mal preparado para llevar el tema.

Hay buena parte de la sociedad que aunque no esté dentro del sector de Protección Animal, avala esta disposición, porque están hasta el “queque” incluso de los zoológicos. Ya no los aceptan. Hay mucha gente, más de la que piensas, que me dicen que no van a visitar uno porque es deprimente ver a un animal tras las rejas, por grandes que éstas sean.

“Aunque la jaula sea de oro, no deja de ser prisión”, remata Marielena con una enorme sonrisa.