Maquillaje y muchas risas: payasos en la ciudad

Cómicos de todo México, América Latina e incluso de Europa se dieron cita en la capital del país para la "Feria de la Risa", una celebración que surgió en Ecatepec según comenta su organizador el ...

Ciudad de México

Más de 500 payasos llegaron de todo el país, Centro y Sudamérica, e incluso Europa, para celebrar la "Feria de la Risa" en la Ciudad de México. Su organizador Tomás Morales, el payaso 'Llantom', lleva organizando esta reunión internacional desde 1993.

"Comenzó en Ecatepec, porque yo soy de allá, pero luego fue creciendo. Ahora se hace una 'Feria de la Risa' en Guatemala, El Salvador, Costa Rica, Panamá, Nicaragua y Perú", dice Morales.

'Llantom', como todos lo conocen, es el presidente de la Hermandad de Payasos A.C.; una asociación civil que tiene cerca de cinco años de haberse materializado. Con ella Morales pretende agrupar al gremio de los payasos y darles representatividad jurídica.

"Desde con Vicente Fox estamos buscando que se acredite la carrera de payaso, ya hemos mandado oficios a la SEP, a INBA, a Conaculta. Todos ofrecen apoyo para organizar convenciones o eventos pero cuando se habla de acreditar al gremio profesionalizándolo, todos se echan la bolita", dice 'Llantom'.

Esta es la 18 Convención Internacional de Payasos "Feria de la Risa", cuando comenzó en 1993 Morales no sabía que terminaría fundando una asociación y buscando crear un Registro de Payasos Profesionales donde se pudiera acreditar a los que ejercen esta profesión.

"Lo que pasa es que cuando contratas un payaso no sabes a quién estás metiendo a tu casa, no sabes ni quién es. Nosotros tenemos un registro que vamos haciendo con los que vienen a las convenciones, nos conocemos entre nosotros y por eso queremos que haya un registro, para proteger a los clientes, pero también a los payasos".

[b]Lagrimas y risas[/b]

'Llantom' asegura que los payasos son víctimas de la inseguridad y, sin un registro, no hay manera de conocer quiénes son verdaderos artistas y quiénes utilizan los disfraces para cometer atracos.

"Imagínate que te asaltan, te quitan tu vestuario, tu maquillaje, tu equipo. Entonces el mismo delincuente puede usar tus cosas para cometer atracos, utilizando tu imagen, eso nos pone en riesgo, no sólo roban nuestra identidad sino que la implican en algún crimen", dice Morales.

Por eso considera que un registro de los trabajadores, como las bases de datos que se tiene de otras profesiones y oficios, como los médicos o taxistas, ayudaría a proteger a quienes deseen contratar los servicios de un payaso, pero también a quiénes prestan ese servicio.

El jefe de prensa, Jaime Segovia o el payaso 'Pingo', es quien coordina con 'Llantom' todos los eventos y está de acuerdo con su colega. Ambos llevan muchos años laborando de payasos y saben cómo han cambiado las cosas.

Además de la inseguridad, Morales cree que la situación económica los afecta; pues provoca que disminuyan las contrataciones y eleva los precios de los insumos que utilizan.

"Por ejemplo, la gasolina. Antes con 50 pesos ibas y venías de una fiesta, ahora necesitas ponerle 200 pesos al coche, entonces si cobrabas mil pesos por show, ahora tienes que cobrar mil 200", dice.

[b]La convención[/b]

Se celebra anualmente, conjunta a los payasos de todo el país, así como extranjeros, para darles cursos y talleres sobre maquillaje, globoflexia, malabares, magia y actuación, entre otras cosas.

En esta edición participaron más de 500 payasos, que durante cuatro días tomaron cursos y talleres, pero también compitieron en las 17 categorías que engloban las habilidades que puede dominar un payaso.

"Tenemos un total de 60 jueces, que deben conocer el reglamento y que se preparan durante todo un año antes de poder llegar aquí", dice 'Llantom'. El líder de estos artistas explica que cada categoría tiene parámetros que hay que cumplir y para ello entrena al jurado en su casa.

"Los payasos cara blanca tienen un maquillaje y vestuario específicos, mientras que el payaso augusto tiene otros, lo mismo que el trampa o vagabundo. Todos eso se encuentra en el reglamento", asegura.

Además de los talleres se monta una feria, con más de 60 expositores, donde se pueden adquirir los objetos necesarios para desempeñarse como payaso: pelucas, trucos, maquillaje, sombreros, globos, vestuario, etc.

Al evento asistieron payasos de Nuevo León, Morelos, Yucatán, Tamaulipas, Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Jalisco, Chihuahua, Nuevo León, Puebla, Estado de México y el DF.

Además, llegaron representantes del gremio de Estados Unidos, Perú, Guatemala, Nicaragua, El Salvador, Belice, Costa Rica, Panamá, Venezuela e Inglaterra.

En ese mundo de pelucas y narices rojas nadie se habla por su nombre "civil", sino por el de su personaje.

[b]El payaso que no quería ser payaso[/b]

Tomás Morales recuerda que cuando se hizo payaso fue por ayudar a un amigo. "Yo andaba en la grilla, una vez al finalizar un evento, allá en Ecatepec, contratamos un payaso, pero no tenía cómo pagarle, así que me ofrecí a llevarlo en el coche a sus futuros eventos, le iba a pagar con transporte y él aceptó. Nos hicimos amigos con el tiempo, un día tenía un show al que no podía ir y me dijo que lo sustituyera. '¿Yo, de payaso?' le dije".

Después de un estira y afloja, Morales aceptó. Sólo faltaba definir un nombre. "Yo era muy gordo entonces, siempre me decían que tenía "llantitas" y así nació mi nombre 'Llantom'. Una combinación de 'llanta' y Tomás".

Fue ponerse el disfraz una vez para no dar vuelta atrás. Desde 1993 ser payaso se convirtió en su vida, asistió a una convención en León y se inscribió en todas las categorías, aunque no sabía de qué se trataban.

Allí se dio cuenta del arte que rodeaba el ser payaso, el maquillaje, el vestuario, los trucos. Todo tenía una razón de ser. "Me emocioné mucho, por eso comencé a organizar estas convenciones. porque quería que los payasos más jóvenes sintieran lo que yo esa vez", asegura.

[b]La familia circense[/b]

'Zapatón' y 'Sonrisitas' tienen 38 años como pareja, tres hijos y seis nietos. La historia no sería extraordinaria si no fuera porque 'Zapatón' tiene 37 años de trabajar como payaso en un circo y 30 de hacerlo con 'Sonrisitas como su pareja de show.

Él llegó al circo por curiosidad, pues un amigo payaso lo invitó a acompañarlo a una función. Desde entonces la vida circense es un forma de ganarse la vida. "No podría ser más feliz con otra cosa, jamás cambiaría el ser un payaso", dice.

'Zapatón' inició haciendo pantomima, pero pronto aprendió las artes de para divertir en el circo, animar al público previo a la función y representar un acto aún lo llena de adrenalina. Asegura que no es fácil viajar con un circo, mucho menos si tienes hijos, por lo que él prefiere trabajar por temporadas.

"Uno, dos, tres meses, así no tienes que viajar tanto", dice. Su esposa se integró al mismo mundo por casualidad, luego de que 'Zapatón' se quedara sin ayudante para los shows. "Yo iba a ayudarlo a poner la música, con el tiempo me comencé a disfrazar y al final nos hicimos compañeros de actuación", dice ella.

Ambos deben sus nombres artísticos a los apodos cariñosos que les dio su familia. "Como uso zapatos del número 30 mis hermanos siempre me dijeron 'usas un zapatón' y me gustó ese nombre para mi personaje", dice 'Zapatón' mientras que 'Risitas' asegura que fueron sus familires los que indicaron que ella siempre estaba sonriente y esa característica de su personalidad debería resaltarla en su nombre de payasita.

Actualmente, dos de sus hijas y tres de sus nietos se han incorporado al arte de hacer reír. 'Llantom' y 'Zapatón' concuerdan que la figura de la payasita tiene su origen en el plano familiar. "Ellas generalmente se integran para ayudarnos, luego les gusta y se vuelven payasitas", dice 'Zapatón'.

[b]Soñando con "payasear"[/b]

'Remachito' quería ser payaso desde que tenía ocho años, pero en Guatemala no había un gremio organizado de payasos, lugares donde aprender o posibilidades para lograrlo. Ahora, a sus 29, es el líder del Sindicato de Payasos de su país, el STRAGYS, donde se agrupan cerca de 200 profesionales de ese gremio.

A los doce años, conoció a un payaso frente a su casa, quien accedió a ser su maestro, desde entonces se ha preparado para ser un payaso con un gran show. "Nadie me quería enseñar porque yo era muy pequeño, pero yo siempre quise ser payaso. Al principio me pintaba con 'corrector' la cara o con pintura de zapatos. Cuando ya me hice profesional aprendí a maquillarme, a vestirme y a hacer trucos distintos", dice.

'Remachito' visitó la convención internacional que se celebra en el DF y habló con 'Llantom' para llevarla a Guatemala. "Es un intercambio cultural muy importante, el año que viene, en marzo, vamos a celebrar la octava edición", dice alegre.

Su nombre tiene su origen en el oficio que ejercía previamente, "antes vendía botones, hilos y remaches. Ahora también me gusta decir que es porque soy el payaso más macho de Guatemala, soy re- machito", se ríe.

[b]La payasita por "accidente"[/b]

'Tilín' es de Costa Rica, jamás imaginó que sería payasita. "Hace como diez años, para la fiesta de cumpleaños de mi hijo pensé: '¿Si en lugar de pagarle al payaso, me gastó eso en un traje y lo hago yo?'. Y cuando terminé el show algunos me dijeron 'yo te contrato' y así empecé".

Ella recuerda que al principio no sabía nada al respecto, tampoco con quién podía aprender pues su negocio era vender piñatas. Un día llegó a su local el payaso "Puchito", ella le preguntó cómo podría convertirse en payasita y él se convirtió en su maestro.

Con el tiempo se enteró de la "Feria de la Risa" y decidió venir a la Ciudad de México. Aquí descubrió nuevas técnicas de maquillaje y vestuario, regresó a Costa Rica a implementar y desde entonces viene cada año para participar en el evento.

"No es lo mismo venir a ver, a concursar, a enseñar o a ser jurado. Son experiencias muy distintas pero que valen mucho la pena", asegura. 'Tilín' debe su nombre a los cascabeles que cosió a su primer traje de payasita, cuando decidió animar la fiesta de su hijo.

[b]El globero[/b]

'Jobito Globito' sólo quería hacer figuras con los globos. Un amigo le regaló una revista con figuras para globos en la que aparecía 'Llantom' y descubrió que había convenciones de payasos y que una de sus categorías era la globoflexia.

"Yo no quería ser payaso, sólo quería hacer figuras. Así que fue a una convención en Guadalajara, pero allá son muy cerrados. No se apoyan entre sí". Era mayo del 2005 y 'Jobito' se sintió decepcionado al salir de esa reunión, alguien le recomendó asistir a la "Feria de la Risa" en el DF, pues algunos de payasos amigos ya habían acudido y le dijeron que la experiencia era muy diferente.

"Vi que la convención era en octubre y decidí venir a inscribirme en la globoflexia. Estando aquí me enteré que había un reglamento y que tenía que estar maquillado y con vestuario para poder concursas. Así me convertí en un payaso trampa o vagabundo", recuerda.

'Jobito Globitos' nació en esa convención del 2005 y él considera la "Feria de la Risa" como su "cumpleaños de payaso". Al siguiente año, volvió a competir y ganó el primer lugar en todas las categorías en las que participó, con lo que se le abrieron las puertas para ser juez.

Él se llama Job, por lo que su nombre artístico es una combinación del mote cariñoso con el que lo llama su familia -'Jobito'- y su pasión por la globoflexia -'Globitos'-.