Silencio en Eje 5

El criminal nada sabe de estética o arte, no importa lo “refinado” que se crea. Quincey: matar a alguien no es arte, los cuerpos, las pruebas, los asesinos tampoco. El  morbo es para subnormales, ...
Silencio en Eje 5.
Silencio en Eje 5. (Especial)

Somos desechables para los criminales, se creen poderosos porque portan armas. La figura del asesino traspasó la realidad, posee la admiración de fans de series ficticias ultraviolentas, es figura de culto, no produce asco, produce placer. La carga violenta del asesinato ha estado presente en toda la historia de la humanidad. Estoy en el Metro Portales, hace unos segundos escuché una discusión agresiva, una pareja de novios, él reclamaba llamándola puta. Los misoginia utiliza la palabra puta como una descarga peyorativa contra las mujeres, se atribuye la putería a ellas para no responsabilizarse de todas las miserias internas que los reducen a subnormales. Complejos, odio, violencia, ignorancia, miedo, todo eso y más engloba la palabra. Los misóginos llaman putas a las que cobran, a las que no cobran y ejercen su libertad sexual. Todos hemos padecido de forma directa o indirecta la garra infecciosa de la violencia, los abusos normalizados que se cometen contra las personas son asquerosos. ¿No quieres que te pase nada?, "sal a la calle sin cuerpo, sin sexo, no salgas de noche sola, las mujeres no deben salir de noche", misóginos de mierda.

Los huesos perdidos en el desierto fronterizo nos alcanzaron, están aquí, nadie parece verlos, avenidas, lotes baldíos, orillas de Ejes, límites de la ciudad, el bordo, una avenida transitada como Tlalpan, desde que tengo memoria cualquier calle sirve para lastimar a alguien o quitarle la vida, cualquier avenida transitada parece el sitio perfecto para matar, para deshacerse de un cuerpo sin vida. El actor Rubén Elizalde tenía 38 años, una cámara está del lado que va al sur en Calzada de Tlalpan a la altura en la que fue encontrado su cuerpo el pasado 29 de febrero, ese ojo policiaco algo captó de lo sucedido esa madrugada, otras cámaras a lo largo de la calzada deben tener información del trayecto de Rubén o de lo que sucedió en esa esquina antes de que quedara tumbado bocabajo en aquella jardinera. Parece poco probable que alguien saliera para agredirlo del paso a desnivel a escasos dos metros, los comerciantes afirman que las puertas cierran a las 10 de la noche, ¿algún taxista lo subió, asaltó y después lo tiró ahí?, ¿murió en alguna calle cercana y lo trasladaron a ese punto?, ¿qué sucedió en esa esquina?, apuñalar a alguien, como lo hicieron con Rubén toma tiempo, ¿nadie en las ventanas de los múltiples departamentos situados arriba escuchó algo?, ¿en qué sitio apagaron su vida?

Rubén salió de la calle de Orinoco la madrugada del domingo 29 de febrero, su último post es de las 22:58, el últmo like de Facebook lo dio a las 0:13, en Twitter posteó a las 0:31. A las 6:31 del 29 de febrero compartió el estado de una página, al parecer alguien usaba su celular, lo usaron cuando él ya estaba muerto. No sabemos la hora exacta en la que Rubén salió de la reunión en casa de una actriz del estado de Hermosillo, estaba con ella y otras personas festejando la transmisión de los Oscars. Rubén aparentemente salió después de la medianoche rumbo a Reforma, iba a la glorieta del Ángel de la Independencia. Si lo asaltaron cerca de la calle de la que salió, difícilmente podría soportar caminar herido hasta el Eje 5, el tramo es largo, existen muchos huecos que son puertas de edificios en los que cualquiera puede esconderse sobre Tlalpan.

Orinoco, Zacahuitzco, Eje 6, Avenida Lago, Don Luis, Don Juan, finalmente el Eje 5 y Tlalpan: ahí lo encontraron. ¿La posición en la que se encontró el cuerpo?, piernas apuntando al sur, la cabeza con dirección al Centro. Los vecinos no tienen ninguna versión oficial, algunos piensan que lo atropellaron, otras personas de la zona dicen que fue un infarto, si alguien escuchó algo esa madrugada no ha denunciado nada todavía, los vecinos ignoran que lo asesinaron, una vecina comentó que todo el ruido de la calle se escucha en los departamentos frontales.

La calle Orinoco empieza en la esquina con Emilio Carranza, justo ahí hay una cámara de la SSP, incluye botón de seguridad que no sirve para nada en caso de que alguien quiera matarte, otra señalización de cámara está a la altura del número 74, frente a ese edificio está la Coordinación Territorial BJ-5 (BJU-5), hace un par de años mientras caminaba por la esquina de Orinoco y Bretaña un anuncio con faltas de ortografía llamó mi atención: "EL POLICIA TIENE LA OBLIGACIÓN DE PRESENTARLO ANTE LA AUTORIDAD CORRESPONDIENTE, CUALQUIER ARREGLO QUE OFREZCA O ACEPTE ESTA SEVERAMENTE PENADO PARA EL POLICIA Y USTED", con letras más pequeñas dice: "No se arriesgue, evitemos corrupción", en lugar de poner letreros pongan policías honestos y bien pagados en las calles.

Rubén agarró rumbo para Tlalpan, de Orinoco a Eje 5 existen al menos dos cámaras, Tlalpan/Emilio Carranza, Tlalpan/calle Don Luis, esas cámaras tienen valiosa información. ¿Por qué no existen cámaras del lado que va al Centro en dos arterias principales: Eje 5 y 6?, ¿por qué son insuficientes las acciones de gobierno, cámaras, policías y ciudadanos contra la violencia?, tenemos miedo, sentimos dolor, nos dejan más vulnerables con cada muerto, ¿quién o qué nos puede proteger de forma efectiva en una ciudad en la que morir violentamente es común?, parece fácil asesinar sin ser castigado, la raíz se extiende, la veneración por las armas es enferma: "Si tengo un arma puedo matar a quien se me antoje", nos indigna solo cuando nos ocurre directamente. La muerte nos toca a todos desde esa fría esquina cruel de los muertos sin justicia, la indiferencia se la debemos a las altas estadísticas, la gravedad de un asesinato en una ciudad ultra-modernizada con "sofisticados sistemas de seguridad", se disuelve ante los altos índices de crímenes, ¡es uno más!, ¿a quién le importa?

El primer asesino serial del que se tiene registro en México: Felipe Nerio Espinosa. Veinte años después otro asesino en serie cimbró la ciudad, mataba prostitutas. Alias: El Chalequero. Nombre: Francisco Guerrero. Oficio: zapatero. Víctimas: aproximadamente 20. Período: 1888-1908. Lugar en el que operaba: Peralvillo, murió en prisión. Mientras espero el Metro en la estación Portales, imagino el año 1880, Francisco Guerrero, El Chalequero asesinaba, ganó su apodo por el dicho popular "a chaleco" que quiere decir: a fuerza. Obligó a distintas mujeres a tener relaciones sexuales con él, su vestimenta: pantalones muy estrechos, fajas de color, chalecos con agujetas al frente, chaquetas charras, zapatos de guapo, se dice que era un chulo mantenido por prostitutas. Todos los crímenes que ejecutó fueron sumamente violentos. En su confesión relató que no le costó trabajo aniquilar a sus víctimas: las abordaba, solicitaba un encuentro sexual, las violaba, apuñalaba, con precisión de carnicero o cirujano (es lo mismo) las degollaba, tiraba los restos en los alrededores de Río Consulado. A diferencia de otros asesinos, El Chalequero no trató de ocultar su identidad, al detenerlo no chistó en decir su nombre completo. El 13 de junio de 1888, lo aprendieron. En Londres, Jack The Ripper también ponía al revés la sociedad londinense. Francisco fue condenado a muerte, el presidente Porfirio Díaz revocó la sentencia de pena de muerte y le otorgó 20 años en la prisión San Juan de Ulúa; 16 años después, por un error se le otorgó el indulto, en 1904, quedó en libertad. Nunca se le encontró culpable de crímenes entre 1904 y 1908, cómo si se tratara de una fecha especial para él, fue arrestado nuevamente un 13 de junio de 1908, puntualmente 20 años después de la primera detención. Cargos: asesinato, violación y decapitación de una mujer de la tercera edad. Lo sentenciaron a muerte en septiembre de ese año, falleció en 1910 mientras esperaba su ejecución. No cesa la aparición de trabajadoras sexuales torturadas, asesinadas, mutiladas, degolladas, en: avenidas, calles, baldíos, callejones, hoteles, El Chacal de Xochiaca las estrangulaba para después cortarles la garganta, lo capturaron en 2006.

El crímen no tiene estética, quién vea estética en él podría ser un torcido necrófilo, también es posible que nunca haya visto un cuerpo tasajeado, no conoce el olor de la carne descompuesta —nunca se olvida—, no entiende el rictus de dolor de un cuerpo tasajeado, violado, decapitado. El criminal nada sabe de estética o arte, no importa lo "refinado" que se crea. Quincey: matar a alguien no es un arte, los cuerpos, las pruebas, los asesinos, no son piezas de arte. El morbo es para subnormales, pienso en los matones, en sus familias y las familias de sus víctimas. Observo Tlalpan desde el andén del Metro, imagino Río Consulado en 1888, ¿quién es el asesino de Eje 5?, ¿quiénes?, el Gobierno de la Ciudad de México, la SSP y todos los responsables de esclarecer el caso de Rubén Elizalde tendrán que explicarlo públicamente. El silencio no es respuesta.

* Escritora. Autora de la novela 'Señorita Vodka' (Tusquets)