¡Bailados, pero contentos!

Jóvenes, adultos y adultos mayores, con ropa casual o vestidos como rockeros, pachucos, charros, de traje o con vestimentas de manta o regionales, bailan, se pasean o descansan en La Ciudadela.

Ciudad de México

En el espacio de fin de semana que dejan la escuela, el trabajo y otras actividades, jóvenes, adultos y adultos mayores se han tomado la Ciudadela y la han convertido en una plaza musical donde todos caben.

Notas de danzón, rock and roll, salsa y cumbia, ritmos predominantes, pero también para el brake dance y hasta danzas rituales, llenan esa atmósfera sobre el jardín y sus explanadas delimitados por las calles Balderas, Emilio Dondé y Tres Guerras, a las espaldas de la Biblioteca de México.

Provenientes de diferentes colonias de la propia delegación Cuauhtémoc o de otras, y aun de la zona conurbada del Estado de México, algunos llegan armados con bocinas, cables, micrófonos, lonas, sillas, discos compactos, para que todo el que quiera, baile, y baile lo que quiera.

El espacio se empezó a ganar en 1996, cuando la propia delegación comenzó con la organización de concursos de danzón, principalmente, de ahí el nombre de la Plaza del Danzón a una de las áreas, refiere el director de Cultura de la demarcación, Gerardo Zapata Calzada.

Bajo el templete, las parejas se mueven y giran lo mismo al ritmo de “Nereidas”, que de “La negra Tomasa”, y descansan a ratos en los bordes de las jardineras o en sillas que la propia comunidad decidió que se alquilaran en cinco pesos.

Poco más allá, tras pasar una frontera imaginaria apenas delimitada por el sonido preponderante y el ritmo de los bailarines, el rock and roll reina con “Presumida” o “El rock de la cárcel”.

Si esto no satisface a empleados, amas de casa, policías, maestros, jubilados o estudiantes en descanso, otro grupo practica pasos de baile al ritmo de música disco.

Otro de los bailes especializados también tiene cabida a escasos metros, donde jóvenes, mayormente con alguna prenda en negro, esperan su turno para mostrar su agilidad con las suertes y piruetas del brake dance.

Y la fiesta sigue

La fiesta no termina ahí. El mayor espacio se encuentra al cruzar Enrico Martínez, en la Plaza Morelos, donde otro grupo practica los pasos de la salsa y la cumbia, mientras que metros adelante bailan ya en forma otras decenas de parejas.

Casi al pie de la estatua de José María Morelos y Pavón, a unos pasos de la calle Emilio Dondé, otro gran grupo baila al ritmo de tambores y sonajas, y hacen sonar las conchas atadas a sus pies, mientras el ambiente se impregna de copal e incienso, en una danza ritual de taparrabos, vestidos y penachos.

Así, jóvenes, adultos y adultos mayores, con ropa casual o con la moda que les acomoda o les gusta, como rockeros, pachucos, charros, de traje o con vestimentas de manta o regionales, bailan, se pasean o descansan, en una Ciudadela que también muestra la cara alegre, donde todos caben.

“Históricamente apoyamos el danzón, pero la gente, el pueblo, la comunidad, está retomando esto como una plaza musical”, celebra Gerardo Zapata Calzada.

Explica que desde que la delegación comenzó a impulsar la práctica del danzón, se pretendía ofrecer una alternativa de distracción y esparcimiento, sobre todo a gente de la tercera edad, pero también para que las nuevas generaciones aprendieran a bailar ese ritmo cubano que se hizo popular en México desde su llegada en 1890.

El director de Cultura en Cuauhtémoc asegura que se apoyará cualquier expresión artística, cultural, y por lo pronto ya se realizan trabajos de remozamiento en la propia Plaza de la Ciudadela, en particular en el piso, “para que quede perfecto para poder bailar”.

Y es que ese espacio que llama ya la atención también del turismo, ha sido escenario de documentales, como “Bailar para vivir” que, refiere Zapata Calzada, es una coproducción francesa, alemana y mexicana, realizada por la televisión de Alemania en 2003.

Define a la Cuauhtémoc como la delegación cultural de la Ciudad de México, con 33 barrios históricos, un Centro Histórico con mil 500 monumentos catalogados por la Unesco y donde está la mayor cantidad de teatros y museos, entre otros atractivos.

Pero si de baile se trata, recuerda que afuera del propio edificio sede de la delegación, ubicada entre las calles Violeta, Aldama, Mina y Jesús García, en la popular colonia Guerrero, los sábados presumen sus mejores pasos de rock, principalmente, personas de la tercera edad.

No obstante esas opciones, refiere que en esa demarcación se encuentran famosos salones de baile: Los Ángeles, Candela, Hidalgo, entre otros.