De hermano, a padre de cinco niños

Juan García trabaja desde los seis años para ayudar a la manutención de sus hermanos menores, luego de la separación de sus padres adoptó la figura paterna.
Juan García con sus tres hijas y una de sus sobrinas, a la cual trata como si fuera su hija.
Juan García con sus tres hijas y una de sus sobrinas, a la cual trata como si fuera su hija. (Cortesía)

Ciudad de México

A los 16 años Juan García dejó a un lado la vida de joven para convertirse en el padre sustituto de sus cinco hermanos menores de 14, 12, 10, 2 y un año de edad.

A los seis años su padre llevó a él y a sus hermanos a vivir un año a Taxco, Guerrero, donde tuvo que vender dulces y lo que estaba a su alcance porque su padre no tenía trabajo ni dinero para ofrecerles una buena calidad de vida.

Un año después su padre los regresó al Distrito Federal con su mamá, y sus padres se divorciaron, siguió trabajando y ayudando al gasto de la casa, incluso a los 16 años logró entrar a trabajar como intendente a la UNAM.

“Me prometí que a mis hijos e hijas no iba a pasar por lo que yo viví, me di a la tarea de concentrarme en mi trabajo y de seguir estudiando”, recuerda Juan, ya que desde niño la falta de figura paterna dentro de su familia hizo que trabajara y adoptara la posición de jefe del hogar.

Mientras su madre trabajaba, él les daba de comer a los más grandes y cambiaba el pañal a los más pequeños, las fiestas y las salidas con los amigos eran una segunda opción, ya que el sustento para su familia fue primero.

Gracias a sus esfuerzos, logró ingresar a la Escuela Nacional Preparatoria (ENP) 2, y posteriormente a la Facultad de Ingeniería, sin embargo, dejó los estudios cuando se casó a los 24 años.

Se volvió el jefe de su propia familia y sin embargo continuó con sus estudios en el Instituto Tecnológico de Tlalnepantla, donde fue merecedor al premio por excelencia académica por parte de la Asociación Mexicana de Ingenieros Mecánicos y Electricistas, el cual le fue otorgado por Manuel Camacho Solís.

En ese entonces, Juan ya era padre de dos niñas, Belén de siete e Irais de un año de edad, quienes eran la motivación principal para él.

“Me dedico a que mis hijas vivan lo mejor posible y tengan una vida diferente a la mía y a la de mis hermanos”, asegura Juan, ya que actualmente tiene 3 hijas, Belén de 30, Irais de 24 y Mariani de nueve.

Juan se casó a los 24 años, sin embargo, siguió siendo un padre para sus hermanos, ya que los más pequeños aún iban en primaria y secundaria, por lo que fungía como tutor de ellos para que terminaran sus estudios.

“Me levantaba a las 5 de la mañana para irme a trabajar, en ese entonces era ayudante de laboratorio y salía a las 3, después en la tarde iba a la escuela, entraba a las 4 y salía a las 10 de la noche, regresaba a casa a las 12 de la noche.

“Los sábados y domingos jugaba con mis hijas, salíamos y hacíamos algunas actividades”, recuerda Juan.

Hasta 2007 trabajó como responsable de los sistemas de calidad en la Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala.

A sus 54 años, trabaja como maestro de matemáticas en la secundaria 0673 Miguel Hidalgo Y Costilla en el Estado de México, no sólo para darle lo mejor a sus tres hijas, sino a sus hermanos que no cuentan con muchos ingresos.

Algunos alimentos pasan de la despensa de Juan a la de sus hermanos si es que a éstos les falta qué comer, si no les alcanza para que paguen deudas, una parte de su salario es destinada a pagarlas.

Pero sobre todo, si necesitan algún consejo ya sea personal o de trabajo, Juan guía y aconseja a sus hermanos, quienes lo ven como un padre, como esa figura a la cual acudir en cualquier situación difícil o feliz.

Para Juan ser padre es “ser un líder participativo dentro de la familia, un líder que se adapta y propone”.